Los ecuatorianos tienden a comprar medicinas distintas a las que los doctores les recetan
Un estudio de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos Ecuatorianos encontró que algunos antigripales y antibióticos, aunque son los más recetados por los médicos, no son los más vendidos a los pacientes. La entidad sostiene que cambiar el medicamento recetado puede generar efectos colaterales, pues puede haber componentes específicos que le hagan daño al paciente.

Imagen referencial de una farmacia en un hospital del IESS, el 7 de noviembre de 2025.
- Foto
IESS (Red X)
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Los pacientes en Ecuador no siempre terminan comprando lo que su médico les recetó después de una visita. Este es uno de los problemas que empresas privadas e instituciones públicas han detectado en el país, lo que puede generar problemas para los mismos pacientes por cambiar lo que les fue recetado.
La Asociación de Laboratorios Farmacéuticos Ecuatorianos (ALFE) realizó un estudio de market share o cuota de mercado que evidencia esta realidad: se repiten con frecuencia los casos en los que los doctores recetan un medicamento en específico, pero en las farmacias se refleja un cambio en el tipo de medicinas que se adquieren.
Un caso claro está en los antigripales. El estudio demuestra que determinadas marcas, que tienen hasta el 81% de recetas, registran ventas de apenas un 39%. Mientras que otras marcas, que tienen menor nivel de prescripción, las ventas llegan al 61%.
Lo mismo sucede con ciertos tipos de antibióticos. La investigación de ALFE apunta que una marca de fluoroquinolonas (antibiótico de amplio espectro) que tiene más del 50% de participación en recetas, concentra apenas un 30% de las ventas. En contraste con alternativas con menor prescripción, que superan el 48% de participación en las ventas.
La situación se repite en antibióticos cefalosporínicos (similares a las penicilinas), y en medicamentos para la presión arterial, como el losartán.
María Gabriela Moncayo, directora ejecutiva de ALFE, asegura que esta "incongruencia" entre lo que se receta y lo que se vende inspiró la creación de una campaña para que pacientes, médicos y farmacias respeten las recetas.
Moncayo sostiene que la idea es hacer énfasis en que cambiar el medicamento recetado puede generar efectos colaterales, pues puede haber componentes específicos que le hagan daño al paciente.
"El médico es el que sabe. Si un paciente desea cambiar su medicamento, debería hablarlo con su médico", asegura. Y recuerda que la elección del medicamento que hace un médico toma en cuenta el diagnóstico y las características específicas de cada paciente.
Por eso, la Asociación impulsa la campaña denominada "La receta se respeta", que busca que lo que el médico establezca sea lo que compre el paciente, para evitar contraindicaciones.
"En la línea de salud hay varios actores: está Arcsa, como autoridad de control, que también tiene su propia campaña; los médicos, que tienen por detrás mucha ciencia, encargados de prescribirte lo más conveniente y que pueden hablar con los pacientes para que respeten la receta; también están las farmacias, que son aliados para que respeten las recetas, y los pacientes", dice Moncayo.
"Queremos que los pacientes se empoderen y, cuando lleguen a una farmacia, no diga: 'deme el más barato', sino que tenga conciencia de su salud".
María Gabriela Moncayo, directora ejecutiva de ALFE
Por ello, la Asociación ha incluido en la campaña a la cadena Farmaenlace (Medicity), que también tiene una campaña similar y que se ha comprometido a que en sus farmacias se respeten las recetas.
Igualmente Arcsa lanzó una campaña similar, y en esta ocasión se suma a ALFE en apoyar el control para que las recetas se cumplan dentro de las farmacias.
Compartir: