Súplica del niño ecuatoriano detenido por ICE en Estados Unidos: "Mami, ábreme la puerta, por favor"
En entrevista con PRIMICIAS, Blanca Conejo -tía del niño ecuatoriano detenido en Estados Unidos por ICE- cuenta que la madre del pequeño sufrió una emergencia médica tras la detención de su esposo e hijo Liam. Actualmente, vive en ese país, junto a su hijo mayor.

Blanca Conejo, tía del niño ecuatoriano detenido en Estados Unidos por ICE, en entrevista con PRIMICIAS, el 23 de enero de 2026.
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La conmovedora imagen de un pequeño niño a punto de llorar en Estados Unidos, tras la detención de su padre por parte de agentes de Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), dio la vuelta al mundo.
En redes sociales circularon videos y fotos en los que se ve cómo el niño y su padre fueron llevados en una patrulla de ICE, en medio del fuerte temporal que azota a Estados Unidos.
Lo que se supo minutos después fue que la detención de Liam y su padre Adrián Conejo se convirtió en la primera de ciudadanos ecuatorianos, desde que el presidente estadounidense Donald Trump intensificó su política migratoria en contra de migrantes.
Tres días después del hecho, PRIMICIAS conversó con Blanca Conejo, tía de Liam. El niño, actualmente, permanece en custodia de ICE, junto a su padre.
Sentada en una plaza comercial en el centro norte de Quito, cuenta que su hermano, su cuñada y sus dos sobrinos viajaron a Estados Unidos en julio de 2024 porque no encontraba trabajo "y la situación económica era insostenible".

Aún consternada por la detención, recuerda que Adrián era un buen trabajador. "Era excelente en trabajos con gypsum, electricidad y construcción, pero a veces no le pagaban y por eso decidió viajar", dice.
Tras salir de Ecuador en 2024 llegó a El Salvador. Desde ahí, Adrián y su familia viajaron a México, donde permanecieron hasta diciembre de ese año. A pocos días de las fiestas de Navidad recibieron un permiso para vivir en Estados Unidos. "Antes de llegar a Estados Unidos tuvieron que presentar los documentos en la frontera y pasaron sin problemas porque todo era legal", asegura.
Y señala que se radicaron en Minneapolis, donde vivieron hasta la detención. "Cuando se fueron fue un golpe duro para la familia porque somos muy unidos. Adrián es el penúltimo de nueve hermanos. Solo tiene 25 años", dice Blanca.
"Dejaron de trabajar y pasaban encerrados en casa"
Desde que llegaron a Minneapolis, Adrián trabajó en lo que más sabe: el sector de la construcción. Mientras que su esposa, Pamela, lo hacía en un restaurante. Sus dos hijos, Liam y Tadeo, asistían a una escuela del barrio en el que vivían.
Su tranquilo ritmo de vida, sin embargo, se vio alterado desde octubre de 2025 cuando aumentaron las redadas de ICE contra migrantes. Dejaron de trabajar y pasaban encerrados en su casa durante la mayor parte del tiempo. Apenas salían a comprar alimentos y a recoger a los niños de la escuela.

"El miedo era grande porque las detenciones aumentaban cada día", dice Blanca. Lamentablemente, esa sensación de miedo pasó a convertirse en su peor experiencia de vida la tarde del 20 de enero de 2026.
Emergencia médica por un embarazo
Esa tarde, Adrían fue a retirar a Liam de su escuela, como todos los días. A su regreso, una patrulla de ICE los interceptó y los detuvo. "Mi sobrino fue utilizado como carnada porque los agentes de ICE lo obligaron a que vaya a la casa para que le abran la puerta y ver si había alguien más", dice Blanca.
Fue entonces que la madre de Liam sintió un golpe seco que le destrozó el corázón cuando escuchó que su hijo le dijo: "Mami, ábreme la puerta, por favor". Blanca dice que la mujer no abrió la puerta porque temía que la detuvieran y que su otro hijo se quedara solo.
"Al ver que nadie abrió la puerta, los agentes de ICE llevaron a Liam con mi hermano y se fueron", cuenta.
Apenas la patrulla abandonó el lugar, Pamela llamó a la familia de Adrián para contarles lo sucedido. La preocupación era mayor, pues no sabían dónde estaban y si estaban juntos. En la noche, Adrián se comunicó con su esposa para contarles que fueron trasladados a Texas.
Tras una aparente calma, Pamela sufrió una emergencia médica y fue trasladada a un hospital para conocer el estado de su tercer embarazo. "Por suerte, el bebé está bien", relata Blanca.
Y confiesa que está a la espera de recibir ayuda del Gobierno ecuatoriano, pues "nadie ha visto por mi hermano, mis sobrinos y mi cuñada. Nos sentimos abandonados", reclama.
Mientras esa ayuda llega, Adrían y su familia esperan que se concrete una audiencia en la que un juez decidirá si reciben asilo para vivir sin más problemas en Estados Unidos.
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