La paradoja en la salud de Ecuador: exceso de médicos generales frente a una grave escasez de especialistas
Aunque la vicepresidenta y encargada del área de Salud, María José Pinto, asegura que en el país hay "más médicos de los que necesitamos", los representantes de los gremios y la academia advierten que el problema no es la cantidad, sino la falta de especialización y la mala distribución geográfica.

Médicos especialistas del Ministerio de Salud en Guayaquil, diciembre de 2023.
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La crisis del sistema de salud en Ecuador tiene un nuevo frente de debate abierto. Tras asumir la cartera de Salud, por encargo del presidente Daniel Noboa, la vicepresidenta María José Pinto ofreció solucionar los problemas del sector que van desde el desabastecimiento de medicamentos hasta la corrupción interna y ahora la falta de médicos especialistas. Aunque dos meses después del encargo, todavía no ha anunciado ninguna acción concreta.
Lo que sí ha habido son unas pocas declaraciones públicas. El 24 de diciembre de 2025, Pinto dijo que, además de la crisis de medicamentos e infraestructura, existe una crisis de la que poco se habla: "Tenemos más médicos de los que necesitamos en Ecuador". Según la funcionaria, esta saturación llega al punto de que personas con título médico terminan trabajando como conductores o dependientes de tiendas.
Argumentó que el problema radica en la desconcentración del Ministerio de Salud. Según Pinto, las coordinaciones zonales han tomado decisiones de contratación y compra de manera desarticulada, sin responder a las necesidades reales de la población, como la falta de pediatras en centros de salud de la Amazonía, por ejemplo.
Sin embargo, las cifras de titulación y la realidad en los hospitales revelan que Pinto solo contó la mitad del panorama: en Ecuador sí se gradúan miles de médicos cada año, pero también faltan (dramáticamente) los especialistas que la población necesita.
La realidad de las cifras: ¿Sobran o faltan médicos?
La percepción de un "exceso de médicos" en Ecuador se matiza al revisar los números. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una tasa de, al menos, 22 a 23 médicos por cada 10.000 habitantes. Ecuador supera esa cifra. Luis Merlo, decano de la Facultad de Medicina de la UDLA, asegura que el país registra una tasa de 38 médicos por cada 10.000 habitantes.
No obstante, esta cifra esconde una profunda inequidad. "Esos 38 por cada 10.000 están concentrados en los pocos espacios donde existen plazas para atención pública", aclara Merlo. Hay, dice, grandes concentraciones en Quito, Guayaquil y Cuenca, mientras que provincias y ciudades intermedias sufren un "desabastecimiento" de profesionales.
PRIMICIAS consultó con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), sobre la cantidad de médicos en Ecuador, dividida por provincias; la información más actualizada corresponde al año 2020. Según esos datos, Ecuador tenía 40.587 médicos y 19.983 especialistas.
El INEC asegura que, hasta esa fecha, la Región Sierra contaba con 19.414 médicos generales y con 10.327 especialistas; la Región Costa, con 18.363 médicos y 8.854 especialistas; en la Región Amazónica había 2.708 médicos generales y 766 especialistas; y en la Región Insular se registraron 103 médicos generales y 37 especialistas.
Aunque la Federación es menos optimista y calcula que Ecuador tiene unos 22.000 médicos que constan en el Ministerio de Salud Pública.
Los registros de la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (ACESS) confirman que la maquinaria de titulación no se detiene, pero es desigual. Durante 2025, las universidades e institutos emitieron 22.821 títulos en carreras médicas. De estos, el 72 % (16.541) correspondieron a médicos generales (tercer nivel), mientras que el 24 % (5.489) fueron de especialidad (cuarto nivel).
El cuello de botella: déficit crítico de especialistas
El verdadero drama para los pacientes ecuatorianos no es la falta de un médico general, sino la complejidad de acceder a un especialista. Santiago Carrasco, de la Federación Médica Ecuatoriana, es enfático:
"Seguimos teniendo un déficit de médicos especialistas con una gran base de médicos generales: cerca del 40 %".
Según Carrasco, el país enfrenta una escasez crítica en cuatro especialidades fundamentales:
- Medicina interna
- Pediatría
- Cirugía general
- Ginecología y obstetricia
"No tenemos especialistas, tenemos déficit en las cuatro", advierte Carrasco. Y explica que, para el año 2030, el modelo de oferta estima que se necesitarán 49.109 especialistas para cubrir las necesidades de la población, una cifra que, al ritmo actual, será imposible alcanzar (considerando que, hasta 2020, solo había 19.983)
El déficit se agudiza en áreas críticas. Según datos de ACESS de 2025, algunas especialidades médicas registraron una titulación casi nula: apenas se emitió un título para Cirugía Vascular, uno para Medicina Nuclear y uno para Radioterapia en todo el año. La academia corrobora esta carencia: faltan psiquiatras, neonatólogos, inmunólogos, anestesiólogos e intensivistas.
¿Por qué no hay más especialistas?
La formación de un especialista en Ecuador se ha convertido en una carrera de obstáculos económicos y burocráticos. Santiago Carrasco, de la Federación Médica Ecuatoriana, explica que estudiar una especialidad, como medicina interna por ejemplo, en una universidad privada puede costar entre USD 30.000 y USD 50.000, una cifra impagable para muchos médicos jóvenes que deben autofinanciarse.
A esto se suma la falta de plazas formativas y la corrupción. Carrasco denuncia que, durante el Gobierno de Rafael Correa, se retiró el presupuesto a las universidades para la formación de especialistas y que, actualmente, se han llegado a "vender" puestos de residencia por hasta USD 5.000 en provincias.
Luis Merlo, decano de la Facultad de Medicina de la UDLA, añade que el sistema actual es perverso con el médico posgradista: "Le lleva a ese médico residente (...) a trabajar en el hospital, prácticamente, el doble de horas de lo que es legal para un trabajador normal y, al mismo tiempo, tener que ser estudiante", sin recibir, en muchos casos, una remuneración adecuada porque las becas del Estado son limitadas.
El impacto en el paciente
Mientras el debate político gira en torno a las cifras macroeconómicas y los fallidos contratos de medicamentos, la ciudadanía siente el impacto en las salas de espera. Los pacientes denuncian constantemente que deben esperar meses por una cita de especialidad.

Para los expertos, la declaración de la vicepresidenta sobre el "exceso de médicos" debe interpretarse con cuidado: existen más médicos de los que el Ministerio de Salud tiene capacidad presupuestaria para contratar, pero no más de los que el país necesita para una atención de calidad.
"Si no tenemos médicos especialistas, esa expectativa de dar la mejor calidad de atención va disminuyendo", concluye Carrasco.
Con cinco ministros de Salud que han pasado por la cartera en el actual gobierno sin lograr estabilizar el sistema, los expertos sentencian que el reto para la vicepresidenta Pinto no será solo gestionar la compra de medicamentos, sino articular una política que transforme la masa de médicos generales en los especialistas que los hospitales —y los pacientes— reclaman con urgencia.
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