Visas para España: más ecuatorianos buscan migrar a este país o reagrupar a familiares pese a trabas y denegaciones
El sistema para obtener la visa para España, a través de una compañía externa, recibe críticas. Los visados de reagrupación familiar están entre los más demandados para un país en el que la población ecuatoriana creció de 414 mil a 468 mil personas en los últimos cinco años.

Las denegaciones de visas a España no han mermado el interés de ecuatorianos por visitar o migrar definivitamente a este país por medio de la reagrupación familiar.
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MADRID. Los ecuatorianos siguen mirando a Europa y, en particular, a España como puerta de entrada. En los últimos cinco años, más de 54.300 personas de origen ecuatoriano se han incorporado al padrón municipal español y la tendencia continúa al alza. Muchos llegan como turistas, a veces con permisos de 15 días, otros mediante visados de trabajo —porque alguien en España les consiguió un contrato— o a través de la reagrupación familiar.
Pero el camino administrativo para obtener una visa se ha vuelto cada vez más complejo. Abogados de extranjería y asesores de viajes en Ecuador coinciden en que el principal cuello de botella no está únicamente en los requisitos legales, sino en el propio acceso al trámite.
Desde 2016, la gestión de las solicitudes de visado para España en Ecuador está externalizada a la empresa BLS International. En la práctica, esto significa que los solicitantes deben conseguir primero una cita en su plataforma digital antes de poder presentar la documentación ante el consulado.
Ahí comienza, según quienes trabajan con estos procesos regularmente, uno de los mayores problemas. “La dificultad es la cita”, explica el abogado de extranjería en Madrid Diego Bonil. “El Ministerio de Asuntos Exteriores ha pensado en poner esta carga de trabajo en BLS y muchas veces BLS no es el vehículo que facilite”.
En su experiencia, el sistema se convierte en una barrera incluso antes de que el consulado revise la solicitud. “A veces BLS molesta mucho, es una piedra en el zapato”, resume.
La responsable de una agencia de viajes en Guayaquil que asesora a solicitantes —y que pide mantener su identidad en reserva— describe un escenario aún más frustrante. Según relata, la plataforma de citas se abre solo en determinados momentos de la semana y suele colapsar cuando los usuarios intentan hacer la reserva.
“Guayaquil es imposible para conseguir una cita”, afirma. “Pagas los 20 dólares, la página se te cae y te sale error. Nunca te devuelven el dinero y tampoco te llega la cita al correo”.

También menciona fallos recurrentes en el sistema de verificación biométrica. “Cuando subes la foto para la prueba de vida aparece el mismo error a todo el mundo”, asegura.
Dos ciudades, dos realidades
Las diferencias entre las dos sedes consulares españolas en Ecuador —Quito y Guayaquil— también generan críticas entre quienes gestionan estos trámites.
“Guayaquil es muy exigente”, señala Bonil. El abogado lo resume sin rodeos: “Lo digo abiertamente, me gusta más trabajar con Quito que con Guayaquil”.
La asesora coincide con esa percepción, pero se centra en los procesos de BLS y asegura que en Guayaquil empiezan a cobrar por correcciones en la misma ventanilla.
Según la consultada, se han registrado cargos de 30 dólares por errores menores en los formularios, como no incluir el código postal o el correo electrónico de un hotel. “Te cobran 30 dólares por corregirlo”, relata. “Y a veces lo corrigen con lápiz sobre el mismo papel”.
Por qué se rechazan visados
Cuando la solicitud llega finalmente al consulado, el resultado tampoco está garantizado. Según la asesora de viajes, los motivos de rechazo se repiten con frecuencia: “falta de fondos económicos”, “no demostrar arraigo en el país” o que “el propósito de la estancia no es fiable”.
Son argumentos que, según quienes acompañan estos procesos, suelen ser difíciles de rebatir porque se basan en valoraciones amplias de los funcionarios consulares.
Hay negativas que afectan a visados de reagrupación familiar, cuyo análisis y aprobación ya se realizaron previamente en España, tras superar los requisitos establecidos en la última reforma de la normativa de extranjería que entró en vigor en mayo de 2025.
Reagrupar a la familia: cada vez más requisitos
Según Bonil, con el nuevo reglamento el proceso comienza en España. El familiar que reside allí debe solicitar primero la residencia para su pariente ante la Oficina de Extranjería. Una vez aprobada, el familiar en Ecuador debe acudir al consulado para pedir el visado.
En teoría, ese visado debería ser solo el paso final para entrar al país. En la práctica, se ha convertido en otro filtro.
Además, demostrar la dependencia económica es cada vez más exigente. “Tienes que justificar el equivalente al 51% del PIB del país o un salario mínimo, que en Ecuador ronda entre 450 y 480 dólares”, explica Bonil.
En muchos casos, los solicitantes deben demostrar que han recibido giros de dinero durante entre 12 y 24 meses.
“La dependencia no es solo económica”, añade el abogado. “Están pidiendo demostrar que no tienes propiedades, que no tienes ingresos, que no aportas al IESS o que no estás registrado en el SRI”.

Dos vías distintas para reagrupar
En España existen dos formas principales de reagrupar a familiares y cada una tiene reglas distintas.
El régimen general
- Se aplica cuando el reagrupante es un extranjero residente en España. En este caso se debe demostrar que la vivienda es adecuada —mediante un informe de servicios sociales— y que se cuentan con ingresos suficientes, normalmente equivalentes al 150% del IPREM, unos 900 euros (USD 1.036). Además, para reagrupar a los padres el residente debe tener una tarjeta de residencia de larga duración.
Familiares de ciudadanos españoles
- El segundo procedimiento se aplica cuando quien vive en España ya tiene la nacionalidad. Este régimen permite traer, por ejemplo, hijos mayores de 26 años o padres menores de 80 años, siempre que se demuestre que dependen económicamente del familiar.
La paradoja, según Bonil, es que el proceso que parece más flexible en teoría se ha vuelto más difícil en la práctica. “Aunque el régimen general parece más complicado, los visados suelen aprobarse porque lo importante ya se justificó en España”, explica. “En cambio, los visados para familiares de españoles están sufriendo muchas denegaciones en los consulados”.
El problema, dice, es que los consulados están revisando nuevamente la dependencia económica que ya fue evaluada por la Oficina de Extranjería en España.
“Los consulados están negando las visas que aprueban las oficinas de extranjería. Eso es lo gordo”, sostiene. “¿Por qué se vuelve a valorar algo que ya evaluó un funcionario que es quien concede la residencia?”.

Cuando la respuesta es negativa
Cuando un visado es denegado, el proceso no termina necesariamente ahí. Según explica Bonil, existen dos caminos legales para intentar revertir la decisión.
El primero es el recurso de reposición, que se presenta ante el propio consulado que emitió la negativa. En este tipo de recursos, el abogado intenta demostrar que la decisión consular contradice la resolución previa de la Oficina de Extranjería en España.
Bonil asegura haber logrado revertir algunas negativas por esta vía. “Tengo a un señor que tiene a su mamá menor de 80 años, me aprueban el permiso y voy y pido el visado en Quito y me lo deniegan, pero logré ganar en recursos”, relata.
En ese caso, el argumento central fue cuestionar la revisión del consulado sobre un expediente ya aprobado en España. “En el recurso que tuve que hacer, primero de cómo se le ocurre a usted dudar del criterio de la oficina de extranjería en España”, explica.
Si el consulado mantiene la negativa, la segunda, y única vía restante, es acudir a los tribunales en España mediante un recurso contencioso-administrativo. El órgano competente es el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, lo que implica iniciar un proceso judicial que puede prolongarse durante años.

“Cuando a ti te deniegan un recurso de un visado, el tribunal competente para conocer de ese recurso es el Tribunal Superior de Justicia de Madrid”, señala Bonil. “Pero esos son procesos largos”.
Según explica, algunos casos que lleva actualmente tienen audiencias fijadas para 2026, 2027 o incluso 2028 debido a la carga del sistema judicial.
El abogado también advierte sobre la importancia de contar con defensa jurídica especializada en estos casos. “La gente trae mucho tramitador que te prepara los formularios, pero no lo hace un abogado”, explica. “En temas de extranjería hay detalles legales que hay que afinar”.
Un flujo migratorio que no se detiene
La presencia de una comunidad migrante consolidada sigue atrayendo a muchos ecuatorianos, pero el país aún no cuenta con exención del visado Schengen, a diferencia de vecinos como Colombia o Perú.
Analistas europeos atribuyen esta situación a una decisión diplomática tomada en 2009, cuando Ecuador optó por negociar por separado con la Unión Europea y quedó fuera del acuerdo regional que permitió a esos países viajar sin visa desde 2015.
A esto se suma que Ecuador mantiene tasas de rechazo de visados entre el 25% y el 30%, un indicador que en Bruselas se interpreta como señal de riesgo migratorio.
El tema volvió a discutirse recientemente tras reuniones entre el presidente ecuatoriano Daniel Noboa y autoridades europeas a comienzos de 2026, aunque la decisión final depende de informes técnicos que todavía no son favorables.
Consultado para este reportaje, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España señaló que por cuestiones de agenda no era posible ofrecer declaraciones. También fue consultada BLS y hasta el cierre de esta nota no se ha recibido respuesta.
Mientras tanto, miles de ecuatorianos siguen recorriendo el mismo camino burocrático: conseguir una cita, reunir documentos, demostrar dependencia económica y esperar la decisión final del consulado.
Para muchas familias, el proceso no termina con la primera negativa. Empieza entonces otra etapa: recursos administrativos, abogados y, en algunos casos, años de litigio en tribunales españoles.
Aun así, las cifras del padrón muestran que la migración ecuatoriana hacia España no se detiene. Entre plataformas que fallan, criterios consulares cambiantes y largas batallas legales, el deseo de reunirse con la familia o comenzar una nueva vida sigue empujando a miles de ecuatorianos a intentar cruzar ese laberinto administrativo.
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