Tecnología de vacío: así se estudian las partículas invisibles que liberan los neumáticos
La industria automotriz avanza en el estudio de las partículas que liberan los neumáticos mediante tecnología de vacío y sensores de alta precisión, en un contexto de nuevas exigencias ambientales.

Imagen referencial de la tecnología de vacío aplicada para medir partículas de desgaste de neumáticos.
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Cortesía Continental
Autor:
Redacción Comercial
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Durante años, cuando se hablaba de contaminación vehicular, el foco estaba puesto casi exclusivamente en los gases de escape. Sin embargo, una parte menos visible —pero igualmente relevante— proviene del desgaste de los neumáticos.
Cada vez que un vehículo circula, pequeñas partículas se desprenden de la superficie del neumático por fricción con el asfalto. Son microscópicas, imperceptibles a simple vista, pero su impacto ambiental está bajo creciente análisis científico.
De acuerdo con investigaciones recientes desarrolladas por un fabricante europeo en conjunto con la Universidad Técnica de Braunschweig, una de las innovaciones más prometedoras para estudiar este fenómeno es el uso de tecnología de vacío combinada con sensores de alta precisión instalados detrás de la rueda.
Cómo se miden las partículas del desgaste
Este sistema permite capturar partículas emitidas en condiciones reales de conducción y analizarlas en tiempo real.
El desafío no es menor: no todas las partículas provienen del neumático. También hay residuos generados por el asfalto o por el sistema de frenos. Por eso, los nuevos métodos buscan diferenciar con precisión el origen, tamaño y estructura de cada partícula.
Esta información es clave para que los fabricantes puedan ajustar compuestos y diseños, optimizando el equilibrio entre seguridad, agarre, durabilidad y menor desgaste.
¿Por qué es relevante ahora?
La discusión no es solo ambiental, también regulatoria. A partir de 2028, la normativa europea Euro 7 incluirá límites a las emisiones por desgaste —no solo de neumáticos, sino también de frenos— ampliando el concepto tradicional de emisiones vehiculares.
Esto implica que la industria automotriz y de neumáticos deberá demostrar, con datos medibles, qué tan eficientes son sus productos en términos de generación de partículas.
Innovación y sostenibilidad
Además de medir, algunos proyectos de investigación han desarrollado sistemas capaces de capturar hasta el 97 % de las partículas que llegan a drenajes pluviales, evitando que terminen en ríos o mares.
Aunque el desgaste nunca podrá eliminarse por completo —es una consecuencia natural del contacto entre caucho y asfalto— la tendencia apunta a minimizarlo mediante compuestos más resistentes, mayor kilometraje útil y diseños optimizados.
En un contexto donde los autos eléctricos eliminan emisiones de escape pero no el desgaste de neumáticos, este tipo de tecnología cobra aún más relevancia. La movilidad sostenible ya no depende solo del tipo de motor, sino de todo el ecosistema que interactúa con el camino.
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