Lo que el color de tu auto dice de ti: así piensan los conductores en Sudamérica
El color del auto va más allá de la estética. El último informe de Axalta revela cómo clima, cultura y hábitos influyen en las preferencias de los conductores en Sudamérica.

Tráfico urbano con autos parqueados en fila al costado de la calle.
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Andrii Biletskyi / Envato (duallogic)
Autor:
Redacción Comercial
Actualizada:
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Elegir el color de un auto parece una decisión simple, casi automática. Sin embargo, detrás de esa elección hay más que una preferencia estética. El color revela hábitos, prioridades y hasta la forma en la que las personas se relacionan con la movilidad. Así lo muestra el más reciente Global Automotive Color Popularity Report de Axalta, que analiza las tendencias de color en los principales mercados automotrices del mundo.
Los resultados confirman que los tonos neutros dominan el parque automotor, pero también permiten una lectura más profunda: cómo el contexto, el clima y la cultura influyen en lo que se elige al momento de comprar un vehículo.
Blanco: funcionalidad antes que protagonismo
El blanco encabeza la preferencia global con el 29 %, y en Sudamérica su peso es aún mayor, alcanzando el 35 %, de acuerdo con Axalta. No es una casualidad.
Este color es valorado por su practicidad, rendimiento y adaptabilidad, especialmente en regiones con climas cálidos. Más allá de lo técnico, el blanco suele asociarse con decisiones racionales: quienes lo eligen priorizan la funcionalidad, el bajo mantenimiento y una estética que se mantiene vigente en el tiempo.
En términos de comportamiento, el predominio del blanco refleja una relación con el auto entendida como herramienta diaria, más que como objeto de exhibición.
Negro y gris: sobriedad que sigue marcando el camino
El negro (23 %) y el gris (22 % a nivel global) completan el grupo de colores más elegidos. En Sudamérica, el gris alcanza el 23 %, consolidándose como una de las opciones preferidas.
Según el informe, estos tonos continúan anclando la paleta automotriz por su carácter atemporal y su asociación con elegancia y sobriedad. Son colores que acompañan diseños modernos sin llamar la atención en exceso y que encajan tanto en entornos urbanos como corporativos.
Elegir negro o gris suele responder a una búsqueda de equilibrio visual, discreción y control, valores que se mantienen fuertes en la región.
Azul: identidad sin romper el molde
Entre los colores no neutros, el azul se mantiene como el más fuerte, con un 6 % a nivel global y 7 % en Sudamérica. Aunque no lidera, su presencia constante dice mucho.
El azul aparece como una opción para quienes buscan diferenciarse con moderación. No es estridente ni disruptivo, pero sí aporta identidad. Axalta señala que este comportamiento está alineado con un interés creciente por tonos cromáticos que aporten profundidad, movimiento y expresión, sin alejarse de la estética tradicional.
Es, en muchos sentidos, el color de quienes quieren algo distinto, pero sin salirse del camino conocido.
Los colores que aún no despegan
Rojo, verde, amarillo o dorado siguen siendo elecciones minoritarias dentro del panorama global y regional. En Sudamérica, por ejemplo, el rojo representa apenas el 4 % de las preferencias.
Esto refuerza la idea de un mercado que valora la seguridad estética y la funcionalidad por encima del impacto visual. Aun así, el informe destaca que existe una apertura gradual hacia nuevas expresiones de color, especialmente a través de acabados contemporáneos, más que mediante tonos radicales.
El color del auto no es una moda pasajera. Es una decisión que combina lógica, contexto y, en menor medida, deseo de expresión. Los datos que recoge el informe muestran que, aunque el mercado comienza a explorar nuevas posibilidades, la región sigue apostando por lo práctico, lo duradero y lo sobrio.
Porque, al final, el color también cuenta una historia: no solo de gustos personales, sino de cómo una sociedad se mueve, se adapta y elige.
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