¿Por qué es importante la misión Artemis 2, que busca regresar a la Luna después de casi 60 años?
¿Sabía que la tripulación de Artemis 2 llegará más lejos de lo que cualquier ser humano ha estado jamás? Casi 60 años después del programa Apolo, la NASA vuelve a la Luna con una misión cargada de hitos: la primera mujer, el primer astronauta negro y el primer no estadounidense en viajar al espacio profundo. Descubra las curiosidades de este viaje histórico.

El cohete Artemis 2 del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA y la nave espacial Orion se preparan para su lanzamiento desde el Complejo de Lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy el 1 de abril de 2026 en Cabo Cañaveral, Florida.
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Getty Images via AFP
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Más de medio siglo después de que la última tripulación del programa Apolo volara a la Luna, tres hombres y una mujer se dirigen a la Luna, el satélite natural de la Tierra, lo que se perfila como una nueva página en la exploración espacial estadounidense. La esperada misión Artemis 2 de la NASA despegó desde Florida el 1 de abril de 2026.
La misión no va a alunizar, a diferencia de lo que logró la misión Apolo 11 el 20 de julio de 1969, sino que sobrevolará el satélite natural de la Tierra, similar al trabajo del Apolo 8 en 1968.
Los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el canadiense Jeremy Hansen, realizarán el viaje de aproximadamente 10 días.
La odisea trae una serie de primicias, incluyendo la primera vez que una mujer, un astronauta negro y un no estadounidense parten en una misión a la Luna.
También es el primer vuelo tripulado del nuevo cohete de la NASA, llamado SLS.
El descomunal cohete de color naranja y blanco está diseñado para hacer varios viajes de regreso a la Luna en los próximos años, con el objetivo de establecer una base permanente que ofrecerá un punto de partida para exploraciones posteriores.
"Estamos volviendo a la Luna porque es el próximo paso en nuestro periplo a Marte".
Wiseman, comandante de Artemis 2 en un pódcast de la NASA
El objetivo de la misión Artemis 2 es verificar que tanto la nave espacial como el cohete estén en buen estado antes de intentar un alunizaje, un hito programado para la misión Artemis 4 en 2028.
Además, sus observaciones deberían ayudar a la NASA a elegir un lugar de aterrizaje para Artemis IV, que se aventurará al polo sur de la Luna, donde ningún ser humano ha estado jamás.
El cohete SLS de la NASA, una imponente estructura naranja y blanca de 98 metros de altura, ha despegado con éxito desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Esta imponente mole de ingeniería, ligeramente más pequeña que el histórico Saturno V de la era Apolo , transporta a la tripulación dentro de la nave Orión tras una ejecución perfecta de su trayectoria, la cual exigía una precisión absoluta y el cumplimiento de una ventana de tiempo muy estricta.
A diferencia de las misiones directas, el equipo no ha puesto rumbo inmediato a la Luna tras el despegue. En esta fase inicial, la nave se ha situado en órbita alrededor de la Tierra, permitiendo que los astronautas y el centro de control verifiquen el comportamiento de todos los sistemas en el entorno espacial antes de alejarse definitivamente de nuestro planeta.
La trayectoria planificada es extremadamente precisa y solo puede ejecutarse durante periodos de tiempo muy específicos.
Este periodo en órbita terrestre es crítico para la misión, ya que la cápsula Orión transporta seres humanos por primera vez en la historia. Durante estas horas, se realizarán rigurosas comprobaciones de seguridad y fiabilidad para garantizar que la nave sea un entorno seguro antes de recibir luz verde para continuar su viaje hacia la Luna.
¿Nueva carrera espacial?
El programa Artemis, nombrado en honor a la diosa hermana gemela de Apolo, tiene como objetivo probar las tecnologías necesarias para poder enviar humanos a Marte, un viaje mucho más largo.
Una ambición de por sí desafiante, que también enfrenta la presión de que China no lo haga antes.
China tiene la meta de llevar humanos a la Luna en el 2030 y apunta al polo sur lunar, entre otras cosas por su potencial de ricos recursos naturales.
La competencia remite a la carrera espacial de los años 1960 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque el profesor Matthew Hersch, de la Universidad de Harvard, sostiene que esa rivalidad fue "única" y "no se repetirá en mucho tiempo".
Hersch dijo a la AFP que los chinos no están "en realidad compitiendo con nadie, sino con ellos mismos".
La inversión en el programa lunar de Estados Unidos es significativamente menor en comparación con la era de la Guerra Fría, pero ha cambiado radicalmente en cuanto a tecnología.
"La tecnología de cómputo que soporta a la tripulación de Artemis 2 sería casi inimaginable para la tripulación del Apolo 8, que fue a la Luna en una nave con la electrónica de una tostadora moderna de última generación", comparó Hersch.
Aún así, Artemis 2 no estará exenta de riesgos, según admite la propia NASA.
La tripulación abordará una nave espacial que nunca ha transportado seres humanos ni ha viajado a la Luna, que se encuentra a más de 384.000 kilómetros de la Tierra, es decir, aproximadamente 1.000 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional.
"No aceptamos nada que no sea perfecto; de lo contrario, estamos aceptando un riesgo mayor", dijo Peggy Whitson, exjefa de astronautas de la NASA.
"Este es un proceso importante que todos tienen que adoptar para que realmente podamos tener éxito, porque tenemos que vivir con esa conciencia, por nuestra historia en los vuelos espaciales, de que cuando pasan accidentes la gente morirá", dijo Whitson.
Minimizar los riesgos y prevenir un desastre implicará que la tripulación realice una serie de chequeos y maniobras mientras aún se encuentren en las proximidades de la Tierra.
Si todo sale bien, seguirán rumbo a la Luna y una vez allí, sobrevolarán su cara oculta.
En ese momento se interrumpirán las comunicaciones con la Tierra: se espera que los cuatro astronautas se conviertan en los seres humanos que hayan viajado más lejos de nuestro planeta, superando el récord de Apolo 13.
Calendario exigente
El objetivo de la tripulación será verificar que tanto el cohete como la nave espacial estén en condiciones para operar, con la esperanza de abrir el camino para un alunizaje en 2028, último año de la presidencia de Donald Trump.
Ese plazo ha sorprendido a los expertos, en parte porque Washington depende de los avances tecnológicos del sector privado.
Los astronautas precisarán un segundo vehículo para bajar a la superficie de la Luna, un módulo que está en desarrollo por parte de SpaceX y Blue Origin, empresas rivales fundadas respectivamente por los multimillonarios Elon Musk y Jeff Bezos.
El programa Artemis también ha sufrido demoras y enormes sobrecostos.
Aún así, la NASA espera que Artemis 2 pueda recrear el raro momento de unidad y esperanza que se vivió con Apolo 8, cuya tripulación sobrevoló la Luna la víspera de la Navidad de 1968.
A la sombra de un año tumultuoso, aproximadamente mil millones de personas sintonizaron por televisión el monumental viaje de Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders.
Los astronautas que inmortalizaron la famosa fotografía "Earthrise" tomada desde la órbita lunar, recibieron el crédito de haber "salvado 1968".

Casi 60 años después, el país está de nuevo sumido en una profunda división e incertidumbre, y la tripulación del Artemis 2 pronto tendrá la oportunidad de sembrar algo de inspiración.
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