La Niña tiene sus días contados, pero ¿vendrá el Niño en 2026? Esto dicen los científicos
Con el arribo de un nuevo año, muchos esperan la llegada del fenómeno de El Niño, que se asocia con la ocurrencia de lluvias en Ecuador, pero en 2026 los pronósticos de momento son distintos.

Panorámica del centro de Guayaquil duranta la leve llovizna del 9 de enero de 2026.
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Segura EP
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Las predicciones sobre el fenómeno de El Niño y el estado actual de La Niña están sobre la mesa: desde diciembre de 2025 los científicos del Servicio de Meteorología NOAA estudian lo que pasará con ambos eventos climáticos, que de alguna manera deciden las temperaturas, si hay patrones fríos, calientes o lluvias en el mundo.
Y, ¿qué pasará en 2026, vendrá El Niño, y se irá La Niña? Lo primero que debería saber es que tanto El Niño y La Niña son una especie de 'hermanos' y que forman parte del fenómeno llamado El Niño-Oscilación del Sur o ENOS, en términos científicos.
Este fenómeno ENOS involucra fluctuaciones en la temperatura del océano Pacífico tropical y la atmósfera, y, por lo tanto, afecta los patrones climáticos globales con fases cálidas (El Niño) y frías (La Niña).
Para este 2026, las últimas noticias del centro de predicción climática de la NOAA y de otros institutos científicos señalan que aunque el evento climático La Niña persiste hasta enero de este año, ya tiene sus días contados. Y además, hay un 75% de probabilidades de una transición hacia un ENOS neutral.
Pero, ¿qué exactamente significa el estado ENOS neutral? Según explica el oceanógrafo de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL), Jonathan Cedeño, no es posible hablar de un fenómeno de 'El Niño' neutral o anticipar que este evento climático arribará a Ecuador en 2026, al menos no de momento.
"En tres o cuatro meses, las incidencias climáticas que tenemos es que la condición de La Niña evolucione hacia condiciones neutrales. Y lo correcto es decir que entraremos en condiciones ENOS neutrales", aclara Cedeño.
Además, se espera que esta fase se mantenga hasta el primer trimestre de 2026. La Niña aún podría tener cierta influencia residual durante los inicios de la primavera de 2026 en el hemisferio norte.

Haciendo una analogía, puede pensar en que el sistema ENOS es similar a una taza de café caliente cuando arriba El Niño, y es helada cuando está La Niña.
Pero un estado ENOS neutral, como el que anticipa la NOAA y el oceanógrafo Cedeño, es cuando la bebida alcanza una temperatura ambiente o tibia. Aunque claro debe tomar en cuenta que estas son predicciones inmediatas o para los siguientes tres meses, y pueden cambiar.
¿Podemos esperar lluvias en Ecuador?
Basado en los documentos proporcionados, un estado ENOS neutral (o ENSO-neutral) implica una fase de transición en la que las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico ecuatorial dejan de cumplir los criterios para ser clasificadas como La Niña o El Niño.
Según el pronóstico climático, esto significa específicamente:
- Ausencia de anomalías extremas: Se espera que el ENOS neutral surja cuando las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico dejen de mostrar las condiciones "por debajo del promedio", características de La Niña y realicen una transición hacia niveles más neutros.
- Probabilidad de ocurrencia: Existe una probabilidad del 75% de que esta transición a neutral ocurra entre enero y marzo de 2026, manteniéndose probable al menos hasta finales de la primavera del hemisferio norte.

Si bien el arribo de El Niño en Ecuador se asocia con la ocurrencia de lluvias, y la Niña con la ausencia de precipitaciones, el oceanógrafo Cedeño de la ESPOL recuerda que el país también tiene su propia estación lluviosa o invierno.
"A medida de que la condición de La Niña cambia en las condiciones centrales, nosotros estaríamos también cambiando hacia las condiciones promedio, que es el desarrollo de la propia estación de lluvias, tanto para la región Costa como para la región Sierra", explica Cedeño, docente investigador de la universidad.
Cedeño reconoce que este invierno o estación lluviosa se ha retrasado en Ecuador, tanto en Guayaquil como en la región litoral norte, es decir, zonas de Santo Domingo, Quevedo y Patricia Pilar en Los Ríos.
Cada diciembre, cuando debería empezar la estación de lluvias, Guayaquil tiene un promedio de 16 milímetros de precipitaciones.
Pero en diciembre de 2025 no llovió en la ciudad, y la estación climatólogica de la ESPOL registró cero milímetros de precipitaciones en la urbe en ese mes.
En tanto que en la Costa, "han existido lluvias, pero poco significativas", mientras que en la región Sur de la Sierra, "lo que ha pasado es que la disminución de lluvias se ha acentuado", indica Cedeño.
"Hay que ser todavía muy cautos con cierta previsiones a largo plazo. Para Ecuador lo que tenemos es la previsión de las condiciones ENOS neutrales y con expectativa de que arribe la estación lluviosa".
Jonathan Cedeño, profesor de la ESPOL

Dependemos del clima
Con las imágenes de ríos de Cuenca con poca agua y piedras que afloran en las orillas, se evocan los recuerdos de apagones en Ecuador, en una crisis eléctrica de 2024 que provocó cortes de luz de hasta 14 horas al día.
Según el Ministerio de Ambiente y Energía, el fantasma de los apagones está lejos en 2026, en parte por la ejecución de algunas inversiones en el sector eléctrico.
Pero ante la falta de lluvias en diciembre de 2025 y las precipitaciones leves en enero de 2026, el caudal de Mazar, un embalse clave para la hidroeléctrica Paute, sí ha disminuido como muestran las recientes mediciones.

El investigador Cedeño reconoce que no se puede hablar de una sequía en la región Sur, y en los ríos de influencia de Mazar, como ocurrió en 2024, y concuerda en que la situación es diferente en este año.
Pero sí explica que los ríos de Cuenca atraviesan un periodo de estiaje acentuado por la falta de lluvias o precipitaciones poco significativas, es decir, no suficientes para mantener el caudal de Mazar en condiciones esperadas.
"Probablemente se mantengan caudales bajos en lo que va de enero de 2026 y hacia finales del mes, cuando se espera el regreso de las precipitaciones y el asentamiento de la estación lluviosa de forma general para el territorio", prevé Cedeño sobre el estado de los ríos de Cuenca, que alimentan Mazar.
De acuerdo con el docente de la ESPOL, el año pasado no hubo la alerta de sequía hidrológica que sí existió en 2024, pero esto no significa que no estemos preocupados por la ausencia de lluvias continuas, puesto "que seguimos dependiendo del clima".
Los pronósticos del Inamhi indicaron que las lluvias fuertes se mantendrán en Cuenca y otras zonas de la Sierra hasta este 11 de enero de 2026.
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