Wendy Villón, de la lucha por darle visibilidad al fútbol femenino en Ecuador al sueño de dirigir en Europa
Wendy Villón, entrenadora del equipo femenino de Barcelona SC, habla sobre la necesidad de reinventar al equipo para pelear el título de la Superliga en 2026, también del crecimiento aún incompleto del fútbol femenino en Ecuador y su objetivo personal de dar el salto internacional, primero a México y luego a Europa.

Wendy Villón, entrenadora de Barcelona SC femenino, después de una entrevista en Guayaquil, en febrero de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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Wendy Villón no se conforma con competir. Quiere transformar. Al frente de Barcelona SC, la histórica DT plantea un cambio de mentalidad que va más allá de sostener el rendimiento que mantiene al equipo líder de la Superliga. Su objetivo es claro: reinventarse para alcanzar el título en 2026.
La ecuatoriana entiende su rol como una responsabilidad que va más allá de lo futbolístico. Se reconoce como parte de un legado construido por generaciones de jugadoras que no tuvieron las condiciones actuales y que lucharon por abrir un espacio que todavía considera insuficiente.
Hoy, su trabajo y principal reto también es dar visibilidad y empujar el crecimiento del fútbol femenino en el país. En ese camino, identifica avances importantes -mejores condiciones básicas, mayor interés de algunos clubes-, pero también vacíos estructurales. Menciona la falta de competiciones formativas, el poco respaldo institucional y una visión que, en muchos casos, sigue siendo obligatoria más que estratégica.
Para Villón, el verdadero salto llegará cuando el fútbol femenino deje de verse como un requisito y pase a ser una apuesta real. Una inversión más que un gasto.
A la par, la DT no oculta sus sueños: dirigir en el exterior, con México como primer paso antes de dar el salto a Europa. Una ilusión que convive con el día a día en Barcelona SC, donde busca no solo ganar, sino también dejar una huella duradera en el desarrollo del fútbol femenino ecuatoriano.
¿El objetivo de Barcelona es sostener el nivel o reinventarse para ser campeón?
No queremos sostener el nivel, queremos reinventarnos para afianzar cada día más este equipo y buscar ser protagonistas en busca de un objetivo claro, que es el que todos anhelamos, que es ser campeón de la Superliga en este 2026.
Y en esa aspiración de reinventarse, ¿Qué aspecto considera como el más importante?
El trabajo en equipo. No me sirve de nada tener 10 o 20 jugadoras talentosas si como equipo no funcionamos. Hemos apuntado a que hoy por hoy esta gran familia apunte a eso, a que el trabajo de una sea el trabajo de todas.
La presión de pelear por el título, ¿condiciona en algo la planificación o la fortalece?
La fortalece. Todos los que formamos parte de esta gran familia sabemos que Barcelona te lleva a ganar títulos. Pero tenemos que asumir eso con valentía y con madurez, que no nos desenfoque ni del trabajo, ni nos llene de ansiedad.
¿Qué la desafía hoy como entrenadora?
La responsabilidad. Yo creo que Wendy Villón es un legado de muchas jugadoras que, en mi época, soñaron con este espacio que hoy se está dando. No es el espacio que queremos, pero es el espacio que se está dando al fútbol femenino, que podría ser mucho más amplio, mucho más visible y que podría ser de diferente manera, pero a mi época y a la época de muchas compañeras que hoy dejaron el fútbol y que no están involucradas dentro del mismo, es un legado.
Y siento que más que cualquier cosa es una responsabilidad de representar a esas exjugadoras de la mejor manera, dejando una historia clara y firme que podemos ganar nuestro propio espacio.

¿Ha cambiado o se ha fortalecido su forma de liderar dentro del vestuario?
Sin duda alguna que sí. Yo creo que esa experiencia vivida con lo actual hace que sea diferente en muchos aspectos. Trato de que aquellas cosas que no tenía como jugadora, brindárselas a cada una de mis jugadoras ahora, de que encuentren ese apoyo que quizás yo no lo tuve, que encuentren esa comodidad que yo no la tuve y bueno, por eso estoy día a día trabajando, mejorando en todos los aspectos para que ellas se sientan cómodas en todo sentido.
¿Y en qué ha variado su forma de liderar?
En la comunicación. Ahora trato de entender mejor a cada una de las chicas y a través de eso mejorar también en diferentes aspectos para que esto funcione, como lo socio afectivo, por el hecho de que ellas no solamente me vean como entrenadora, sino en alguien en quien puedan confiar cualquier dificultad que tengan en el día a día.
¿Cuál ha sido ese momento más complejo de su vida?
En el pasado, las oportunidades de jugar, de no tener un campeonato y la parte económica, que si bien es cierto, la remuneración no es igual a la anterior, porque antes no percibíamos ningún sueldo y ahora se percibe sueldo, no como el que muchas desean, pero se percibe un sueldo donde se podría decir que las chicas pueden dedicarse a trabajar esas dos horas y media o tres horas dentro del fútbol y no estar preocupada de cómo conseguir dinero para el pasaje para volver a casa o venir a un entrenamiento.
Cuando regresa a ver 10 años atrás, con todo lo alcanzado, ¿Qué se le pasa por la cabeza?
El mirar atrás es un impulso para mejorar. Y para recordar cuando uno cogía la buseta y no tenía cómo regresarse a casa porque no había para el pasaje. Mi familia era de escasos recursos, y éramos un grupo bastante grande que 'hacíamos dedo' para volver a casa, pero con la alegría y la satisfacción de haber cumplido un entrenamiento.
Y ahora ver cómo cada una de ellas, de diferente manera, tiene esa comodidad para venir a entrenar y para volver a casa con cierta tranquilidad es una satisfacción bastante grande.
Como entrenadora y dices: 'Estoy logrando realizar este trabajo y que la dirigencia conozca que el fútbol femenino debe tener su propio espacio'. Considero que mi trabajo acá, más que como entrenadora, es que sea visible el fútbol femenino y que se gane ese el lugar en el que le corresponde estar.
¿Y la mayor lección que le ha dejado su carrera como DT?
Yo creo que hay que sacrificarse mucho, hay que valorar mucho. El aprender día a día de cada una de mis jugadoras, porque cada una de ellas te deja una enseñanza y una lección palpable, que eso a la larga como entrenadora te fortalece.
Y te deja cada día una lección de seguir aprendiendo más de ellas y de llegar siempre con buena actitud a los entrenamientos, más allá de las adversidades porque, como entrenadora, no puedes mostrar algo negativo ante ellas. Yo soy su reflejo. Si te ven fuerte, siempre con una buena predisposición, pues ellas van a estar de la misma manera en cada práctica.
¿Se arrepiente de algo?
No, jamás. Yo creo que siempre que tengamos que hacer las cosas, para bien o para mal, el arrepentirse yo creo que no es nada positivo. Al contrario, yo creo que te viene bien hacer las cosas mal para luego no volver a cometer esos errores. Por eso no me arrepiento si las hago bien o si las hago mal, siempre tengo que sacar lo positivo de cada cosa.
¿Qué rol ocupa el aspecto psicológico para su cuerpo técnico?
Yo creo que es muy importante la salud mental en cada una de nuestras jugadoras. Venimos de dos años consecutivos de no conseguir el título y eso de una u otra manera te afecta emocionalmente, y tratamos de que hoy esta plantilla esté lo más tranquila posible, fuera de ansiedades, fuera de pensar que no lo podemos lograr y que nuevamente vamos a tener ese tropiezo. Tratamos de siempre estar pendientes de ese aspecto, para que ellas sientan el respaldo y la confianza.
¿Las jugadoras viven en una condición verdaderamente profesional?
No digamos que profesionalmente viven al 100%, pero yo creo que el paso que ha ganado el fútbol femenino en nuestro país está llevándonos a que ellas vivan como profesionales. Desde todo punto de vista, incluido lo económico.
¿Y en qué punto siente que está hoy el fútbol femenino en el país?
Yo mucho me meto en problemas cuando digo que hay un ente principal que debe arropar al fútbol femenino y no nos arropa como corresponde. En este caso, la Federación, que no le da el lugar que se merece el fútbol femenino. De tener un campeonato más competitivo del que tenemos, de tener un campeonato Sub 20, de tener un campeonato Sub 17, igual que en las categorías masculinas.
Ya es hora de que el fútbol femenino tenga sus propios campeonatos en diferentes categorías para contribuir al desarrollo del fútbol femenino, como la Conmebol lo pide, como la FIFA lo pide. Si así clasificamos en diferentes categorías a Mundiales, no quiero imaginarme el rato que pase o que suceda esto, vamos a ser una potencia dentro de Sudamérica.
¿Y que debe cambiar?
Cómo vemos el fútbol femenino en nuestro país. Lo vemos como que tenemos que cumplir para justificar los gastos anuales. Entonces, cuando dejemos de verlo por cumplir, allí nuestro fútbol femenino va a crecer sin presión, va a crecer de una manera agigantada, de manera increíble. Si hoy, vuelvo y repito, si hoy clasificamos a varios mundiales en diferentes categorías inferiores, no teniendo campeonato nacional, no quiero imaginarme cuando lo tengamos el potencial que va a ser Ecuador y la exportación que va a ser Ecuador a nivel mundial.
¿Qué legado se quiere dejar en el fútbol?
El objetivo es luchar por este espacio que se merece el fútbol femenino, que es muy complicado y muy complejo por los aspectos de cómo nos ven, de que si no participas como equipo femenino no te dan la licencia para participar en torneos internacionales, eso no debe de existir.
Yo creo que ese trabajo es un legado que tenemos que ir construyendo poco a poco y en lo personal, acá en Barcelona, mostrar el porqué el fútbol femenino puede tener un sitio importante dentro del club, aparte de ser el más popular del país, de que el equipo femenino también gane esa misma popularidad que tienen con el masculino.
¿En dónde se ve de aquí a 10 años?
En Europa, dirigiendo un equipo como el Valencia, el Atlético de Madrid. Las aspiraciones son muy grandes y ese es uno de mis más grandes objetivos, llegar a México y luego saltar a Europa.
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