"Me enterrarán con la camiseta de Boca": El argentino Sergio Reggiani guarda 305 camisetas del equipo 'xeneize', en Quito
Sergio Reggiani convirtió su hogar en Quito en un santuario de Boca Juniors. Con más de 300 camisetas, que incluyen tesoros usados por ídolos y prototipos nunca vendidos, el artista revela cómo su colección se convirtió en un "escudo de vida" que lo acompaña incluso en sus sueños de eternidad.

Sergio Reggiani, músico y coleccionista de camisetas de Boca, en su casa en Quito, el 22 de abril de 2026.
- Foto
Nelson Dávalos / PRIMICIAS
Autor:
Actualizada:
Compartir:
La casa de Sergio Reggiani, en el valle de Los Chillos, en el oriente de Quito, no es una vivienda convencional. Es un museo sensorial en donde cada espacio está diseñado para rendir tributo a sus dos grandes pasiones: la música y Boca Juniors.
El ambiente es cálido, rústico. Desde los grandes ventanales, la luz entra sin pedir permiso. En la sala, llama la atención un imponente mueble de madera gruesa, lleno de coloridos redoblantes y timbales. Sergio Reggiani es baterista, tocó con artistas consagrados de la escena como Juan Fernando Velasco, Alberto Plaza y Sergio Sacoto e imparte cátedra musical en la Universidad de las Américas.
Pero él no es solo eso: es el guardián del alma de Boca Juniors en Quito. Su tesoro más grande está junto al dormitorio, en el 'walking closet', iluminado con luces cálidas y donde resalta el brillo de los plásticos que cubren a las 305 camisetas azul y oro del equipo argentino, rival de Barcelona SC, en la jornada del 5 de mayo de 2026, en la Copa Libertadores.
El coleccionista usa fundas de polipropileno para blindar a las sagradas prendas de la humedad y del deterioro por el paso del tiempo. El ambiente en el que permanece su colección es tan compacto, como meticuloso: las camisetas tienen etiquetas, como si fuesen piezas de museo.
Reggiani no manipula las casacas, las acaricia. Las bolsas de plástico crujen con el contacto emitiendo un sonido suave –cric, cric- mientras él desliza las perchas. Hay una atmósfera de respeto absoluto por la historia que cuelga de las vestimentas azul y oro.
Desde la camiseta de Guillermo hasta la de la Intercontinental
Reggiani, de pelo cano, esbelto, amigable e inquieto, vive en Ecuador desde 2003. Llegó al país para dictar cursos de música, pero se enamoró de Quito, de sus montañas, de su gente. Hincha de Boca desde niño, en 2005 empezó a adquirir ‘remeras’. Primero una, después dos, tres, 10. Ahora superan las 300. Cita al Nobel de Literatura, José Saramago, y su visión del horizonte para hablar del coleccionismo:
“El horizonte a veces es tan lejano que uno da un paso y el horizonte se aleja otro. Así me pasa con las camisetas. Creo que las tengo todas y de pronto aparecen más modelos inéditos”.
Sergio Reggiani / músico y coleccionista de Boca Juniors
Una de las características que distinguen su colección tiene que ver con lo inédito. Muestra una prenda usada por Guillermo Barros Schelotto, histórico delantero ‘xeneize,’ en 1998. A su lado, otra camiseta usada por Matías Silvestre, en la final de la Copa Intercontinental de 2007 y más allá, una de 2003 sudada por Raúl Cascini, en otra Intercontinental, la de 2003, e intercambiada con Andrea Pirlo.
Cuenta Reggiani, que, al parecer, el talentoso Pirlo regaló la camiseta de Boca Juniors a un amigo y este la comercializó en e Bay. El modelo -una Nike con tecnología Cool Motion con el nombre de Raúl Cascini en la parte superior de la espalda, viajó desde Italia hasta un punto lejano del mapa, incrustrado entre los balnearios de El Tingo y La Merced, en el oriente de Quito.
El coleccionista tiene prendas de utilería, además de camisetas que solo fueron usadas en uno o dos partidos. Ahora, Reggiani está tras una reliquia usada por Boca Juniors, en el inolvidable título de 1992: cuadriculada y con el logo de Parmalat en el pecho. "Solo se usó una vez, en un partido que ganamos 1-0 a Rosario Central", recita de memoria el músico argentino, fanático de Phill Collins.
Reggiani también está tras la pista de una camiseta del equipo de voleibol de Boca Juniors usada en 2007, "toda blanca y con y con una franja azul, como Gimnasia de La Plata", cuenta. La vi una vez y se me escapó, pero ya estoy cerca".
"Boca es mi patria" y la promesa para la eternidad
Reggiani no es un personaje unidimensional. Además de su amor por Boca Juniors, la música es otro de los cimientos de su realidad cotidiana. En casa, su pasión musical lo delata: en el zócalo instaló su batería Gretsch, armada con platillos de la marca Zildjian. Con picardía, cuenta que, en algunas ocasiones, cuando los conciertos coinciden con partidos del 'xeneize' , ha puesto el celular cerca de su estación de trabajo para seguir el minuto a minuto del juego.
"Boca es mi patria. Si tengo que escoger entre la bandera argentina y la de Boca, escojo la de Boca", dice con el convencimiento de un telepredicador. Su fe en los colores azul y amarillo se refleja en la representación simbólica que le da a su colección de camisetas:
La camiseta de Boca es un escudo de vida. Yo tengo un mal día, un día difícil y me pongo una camiseta del equipo o un pin y digo: yo puedo con esto"
Sergio Reggiani / músico y fanático de Boca Juniors
Reggiani sostiene que su fervor por el coleccionismo habita bajo el rigor de la prudencia; jura que jamás incurriría en el desvarío financiero ni en el asedio de las deudas por adquirir una rareza. Sin embargo, la vigilia lo delata: en más de una ocasión ha mantenido el brillo de la pantalla del computador encendido durante la noche, programando alarmas que rompen su sueño para disputar esas prendas que han dejado de ser objetos para convertirse en fetiches.
Al baterista le han llegado propuestas "equivalentes al precio de un auto" para deshacerse de una de las casacas de su colección. Ha tambaleado, pero no cedió a la tentación de comercializarlas, aunque no es una opción que descarte en el futuro, si se presentasen emergencias médicas o personales.
El fanático de Boca Juniors toma un sorbo de su mate. Cuenta que el 5 de mayo de 2026, estará en las gradas del estadio Banco Pichincha apoyando a su querido Boca, en el juego ante Barcelona SC. Aunque aún mantiene la energía vital de sus 48 años y espera que su muerte sea aún lejana, ya tiene una idea de cómo quiere que sea su última morada.
"Me enterrarán con alguna camiseta de Boca Juniors, eso es seguro. Cuando me muera voy a elegir una para que me entierren con ella y los bichos saben que no me lo pueden comer tampoco".
Barcelona SC y Boca Juniors se enfrentan el martes 5 de mayo en el estadio Banco Pichincha, desde las 19:00, por la Fecha 4 de la fase de grupos de la Copa Libertadores.
Compartir: