Sin margen de error: ¿Qué entrenador necesita Barcelona SC en medio de la crisis institucional y deportiva?
La salida de César Farías deja a Barcelona SC frente a una decisión que va mucho más allá de lo futbolístico: el próximo entrenador deberá tener jerarquía, experiencia y carácter para manejar un vestuario bajo presión y una institución sumida en una crisis deportiva, económica e institucional.

Los jugadores de Barcelona SC antes de jugar un partido por la LigaPro, en el estadio Banco Pichincha, el 8 de agosto de 2026.
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Barcelona SC vuelve a buscar entrenador. Y esta vez la elección no puede reducirse a encontrar al técnico que mejor encaje en una determinada idea futbolística.
El escenario que recibirá el próximo DT es mucho más complejo: un equipo golpeado por los resultados, una dirigencia en plena reestructuración, un déficit que alcanza los USD 55 millones y una hinchada que perdió la paciencia.
La salida de César Farías después de la derrota ante Macará cerró un ciclo de apenas ocho meses. El venezolano dirigió 36 partidos oficiales, con 14 triunfos, nueve empates y 13 derrotas. Su rendimiento general fue del 47%.
Farías, además, se convirtió en el sexto entrenador que pasó por Barcelona durante la administración de Antonio Alvarez. Antes estuvieron Diego López, Germán Corengia, Ariel Holan, Segundo Castillo e Ismael Rescalvo. Ninguno consiguió un título durante este periodo.
El nuevo DT llegará a un club a la deriva
En lo institucional, Barcelona atraviesa una etapa de incertidumbre después de la renuncia de Alvarez a la presidencia. Miguel Montalvo asumió el cargo, en un momento marcado por conflictos internos y problemas que han debilitado la estructura dirigencial.
En el aspecto económico, la situación tampoco permite pensar en grandes soluciones de mercado. El club viene arrastrando problemas financieros y la pérdida de ingresos por la participación en torneos Conmebol agravó el escenario.

Y en lo deportivo, el panorama es todavía más evidente. Barcelona quedó eliminado de la Copa Libertadores y la Copa Ecuador. Mientras que en la LigaPro su irregularidad también ha sido muy marcada. El equipo se ubica quinto en la tabla, con 35 puntos, a 26 del líder Independiente del Valle.
Por eso, el próximo entrenador no llegará a construir desde cero. Pero sí se encontrará con una institución convulsionada, incluso por las paralizaciones en los entrenamientos del plantel ante la falta de pago de sus salarios.
¿Qué debe tener el próximo entrenador?
Barcelona necesita un técnico que pueda soportar la presión de un club que exige resultados prácticamente desde el primer día.
La jerarquía será fundamental. No necesariamente significa contratar al entrenador con el currículum más extenso, sino a alguien que haya trabajado en contextos en los cuales la presión institucional y mediática sea parte del trabajo cotidiano. También necesitará liderazgo.
El nuevo técnico deberá recuperar la confianza de un vestuario que ha atravesado varios procesos en poco tiempo y que ha visto desfilar entrenadores con diferentes ideas, metodologías y exigencias.

Necesitará, además, personalidad para relacionarse con la dirigencia y con una hinchada, por la historia reciente, es impaciente. En Barcelona, una mala racha puede convertirse rápidamente en una crisis y varias derrotas en el estadio Banco Pichincha pueden trascender lo deportivo.
Y existe otro elemento que probablemente sea determinante: el nuevo entrenador tendrá que entender las limitaciones económicas del club.
Barcelona necesita un técnico capaz de sacar el máximo rendimiento del plantel disponible, potenciar jóvenes y recuperar a otros que todavía pueden ofrecer una respuesta futbolística.

Tras la salida de Farías, algunos nombres comenzaron a aparecer como posibles alternativas para el banquillo amarillo. Entre ellos estarían los argentinos Gustavo Costas y Flavio Robatto, el español Miguel Ángel Ramírez y el portugués Renato Paiva.
Ahora, el problema del equipo no solamente radica en quién ocupará el banco de suplentes. Es qué proyecto tendrá ese entrenador detrás.
Durante los últimos años, Barcelona ha cambiado repetidamente de técnico sin conseguir estabilidad. La propia sucesión de entrenadores demuestra que el problema no se ha solucionado cambiando nombres. Por eso, el próximo DT debería llegar acompañado de una estructura deportiva clara.
Si la dirigencia vuelve a contratar a un entrenador con un proyecto de seis meses, Barcelona correrá el riesgo de repetir la misma historia: malos resultados, presión de la hinchada, cambio de entrenador y vuelta a empezar. El club necesita algo diferente.
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