¿Sociedad Anónima Deportiva o un salto al vacío? El dilema de Barcelona SC para salir de su crisis
La crisis económica e institucional de Barcelona SC reabrió un debate que hasta hace poco parecía lejano: dejar de ser una asociación civil para convertirse en una empresa. ¿Puede una Sociedad Anónima Deportiva rescatar al 'Ídolo' o simplemente cambiar la raíz de sus problemas?

Los futbolistas de Barcelona SC saludan a su hinchada en Latacunga, el domingo 2 de agosto de 2026.
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Tomada de @BarcelonaSC
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Barcelona SC atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. La crisis dejó de ser únicamente deportiva hace varios años y hoy golpea sus finanzas y su estabilidad dirigencial.
Con un déficit que supera los USD 55 millones, un futuro institucional incierto y la salida de Antonio Alvarez de la presidencia en medio de una tormenta política y judicial, una misma pregunta se instala entre socios e hinchas: ¿convertirse en SAD puede ser la solución?

El pasado 24 de junio de 2026 entró en vigencia en Ecuador el Reglamento para la Transformación de los Clubes Deportivos en SAD's, una normativa que abre por primera vez la puerta para que los clubes profesionales abandonen su figura de asociaciones civiles sin fines de lucro y adopten un modelo empresarial.
La discusión llega justo cuando Barcelona SC enfrenta la peor crisis económica de su existencia. El club más popular del país tiene problemas de liquidez y una creciente inestabilidad institucional.
En ese contexto, la posibilidad de atraer inversionistas mediante una transformación societaria aparece para algunos como una oportunidad. Para otros, sin embargo, esta medida podría resultar riesgosa.
Una figura nueva, pero con reglas claras
El reglamento establece que la transformación no elimina las obligaciones existentes del club. Las deudas permanecen y la nueva sociedad deberá asumirlas.
Además, el cambio solo puede aprobarse mediante una Asamblea General con el voto favorable de las dos terceras partes de los socios. Antes de ello deberán aprobarse estados financieros auditados, un nuevo estatuto y cumplir una serie de requisitos legales y financieros.

La normativa también exige verificar el origen de los capitales que ingresen para evitar lavado de activos, realizar una auditoría externa y obtener la autorización del Viceministerio del Deporte antes de completar el trámite en la Superintendencia de Compañías.
Pero uno de los aspectos más relevantes del informe es el capital social. Si los estados financieros presentan pérdidas -como ocurre actualmente-, quienes continúen como accionistas deberán cubrirlas mediante nuevos aportes económicos, hasta alcanzar el capital mínimo fijado para la nueva sociedad.
Es decir, la transformación no borra el déficit. Lo trasladaría a una nueva estructura jurídica que deberá encontrar recursos para sostenerlo.
"Veo más preguntas que soluciones"
Para Santiago Zambrano, abogado especializado en derecho deportivo y director de Conlegal Sports, convertir a Barcelona en una SAD no puede venderse como una salida automática a la crisis. "Yo no siento que sea una salida. Creo que es una alternativa que hay que estudiarla a fondo".
Su principal preocupación radica en un aspecto poco discutido: el riesgo jurídico que asumiría el club.
Actualmente, Barcelona SC funciona como una asociación civil sin fines de lucro. Bajo esa naturaleza, explica Zambrano, no puede ser declarado en bancarrota a diferencia de una empresa comercial.

"Ahora, si pasa a una SAD, ahí sí puede ser declarado en bancarrota. Y si mantiene pérdidas, que lo más normal es que las mantenga en los primeros cinco años de su transformación a SAD, sí puede llegar a ser declarado en bancarrota y dejaría de existir".
Ese escenario implicaría ingresar a un concurso de acreedores, con consecuencias que podrían poner en riesgo la continuidad institucional del club. "Eso es justamente lo que no queremos que pase en el fútbol ecuatoriano", dice en una entrevista con PRIMICIAS.
Por su parte, Javier Caiza, miembro de la Agrupación Socios BSC Quito, coincide en que la transformación a SAD no debería verse como una única solución. "La realidad del club exige abrir el debate y evaluar también otros modelos de gestión, como esquemas de gobernanza mixta".
Y cita el caso del Bayern Múnich; allí, el club mantiene el control mayoritario de la institución, mientras incorpora socios estratégicos que aportan capital, experiencia y valor para fortalecer su desarrollo.
De club de socios a una empresa
Más allá del aspecto jurídico, Zambrano considera que el cambio modificaría completamente la lógica con la que Barcelona ha funcionado durante un siglo.
Mientras hoy la institución responde principalmente a sus socios, una SAD debe perseguir rentabilidad. "Va a ser un club que tendrá que generar ganancias", explica.
Y ahí aparece otro dilema. Para obtener utilidades, Barcelona necesitaría desarrollar un modelo basado en la formación y venta de futbolistas, similar al que durante años consolidó Independiente del Valle.
Sin embargo, el abogado duda que la realidad del club permita un proceso semejante. "¿Tiene la hinchada la capacidad de soportar 10 años sin títulos mientras el club desarrolla jugadores para venderlos?".

La comparación con Independiente del Valle no es casual. El club de Sangolquí tardó varios años en consolidar una estructura de divisiones formativas que hoy le permite financiar buena parte de su operación mediante transferencias internacionales.
Barcelona, en cambio, vive bajo una presión deportiva permanente, en donde cada temporada sin títulos genera fuertes cuestionamientos.
Rafael Verduga, excandidato a presidente del 'Ídolo' en 2023, considera que convertirse en SAD es la "única salida" que hoy tiene Barcelona SC.
"Yo presenté una candidatura a la presidencia de Barcelona SC hace tres años, pero hace tres años el club no tenía el déficit que tiene hoy, ni el monto de deuda que tiene hoy. En tres años a Barcelona le generaron un déficit inmanejable", dice Verduga.
Sin embargo, Alfonso Harb, expresidente del club, está a favor de las SAD e insiste en que ahora es "más necesario que nunca" para BSC. El también periodista deportivo asegura que hace rato el fútbol dejó de ser un deporte y "se convirtió en un negocio y tiene que ser manejado bajo un concepto comercial y mercantil".
"No podemos seguir con esquemas arcaicos que han venido manejándose en los clubes durante muchas décadas, mientras el fútbol hoy es profundamente profesional, genera enormes gastos y también pudieran, bien manejados, generar muy buenos ingresos".
Alfonso Harb, exdirigente de Barcelona SC

El desafío de encontrar un inversionista
La otra gran incógnita es financiera. El déficit de BSC supera los USD 55 millones, por lo que una transformación necesitaría un grupo económico dispuesto a asumir ese pasivo y esperar varios años antes de recuperar su inversión.
"Tiene que aparecer alguien con el músculo financiero para invertir alrededor de USD 55 millones y esperar quizá una década para recuperar ese dinero", explica Zambrano.

En teoría, la conversión permitiría capitalizar las deudas mediante la emisión de acciones y reemplazar parte de los pasivos por aportes de nuevos accionistas.
Sin embargo, el especialista considera que ese escenario resulta mucho más complejo en la práctica. "Yo le veo muchas más preguntas que soluciones", resume.
La experiencia regional
La figura de las Sociedades Anónimas Deportivas no es nueva en Sudamérica. Chile fue uno de los primeros países en adoptarla. Clubes como Colo-Colo y Universidad de Chile funcionan bajo ese esquema desde hace casi dos décadas.
Brasil también abrió ampliamente la puerta con la Ley SAF, que permitió la llegada de inversionistas privados a instituciones históricas como Botafogo, Cruzeiro, Vasco da Gama y Bahía. Los resultados, de todas formas, han sido distintos.
Botafogo logró sanear gran parte de su deuda y volvió a competir por títulos tras la llegada del grupo Eagle Football. Cruzeiro estabilizó sus finanzas después de atravesar una profunda crisis institucional, mientras otros clubes aún enfrentan dificultades para equilibrar sus cuentas pese al ingreso de nuevos accionistas.
Las experiencias muestran que el cambio de figura jurídica, por sí solo, no garantiza el éxito deportivo ni económico.

Una decisión que definirá el futuro
La creación de las Sociedades Anónimas Deportivas representa uno de los cambios más importantes para el fútbol ecuatoriano en décadas.
El reglamento establece el procedimiento legal. Los inversionistas podrían aportar capital. Incluso la estructura administrativa podría modernizarse.
Lo que todavía no tiene respuesta es si un club con una deuda multimillonaria, una presión deportiva permanente y una identidad construida durante un siglo bajo el modelo de asociación civil está preparado para convertirse en una empresa.
Por ahora, lo que queda claro es que la Sociedad Anónima Deportiva no es una fórmula mágica para salir de la crisis. Es apenas una alternativa que, antes de ejecutarse, obliga a responder muchas más preguntas que las que hoy parece resolver.
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