Estudio alerta sobre una enfermedad cerebral en uno de cada cuatro exjugadores de la NFL
Al menos uno de cada cuatro exjugadores de la NFL que murieron entre 2016 y 2021 padecía encefalopatía traumática crónica (CTE), según un estudio que analiza cientos de cerebros. Los investigadores advierten que la proporción real podría ser mucho mayor.

Imagen de 'The Duke', el balón con el que se juega el Super Bowl de la NFL, en Estados Unidos.
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El estudio tomó en cuenta a los 878 exjugadores de la NFL que fallecieron durante esos seis años. De ellos, 215 tenían evidencia de CTE en sus cerebros, lo que equivale al 24,5% del total de exjugadores fallecidos, una cifra que los investigadores consideran un mínimo y no una estimación definitiva de la prevalencia de la enfermedad.
Según The New York Times, "la prevalencia real podría ser mucho mayor. La tasa aproximada del 25 por ciento no tiene en cuenta los 643 cerebros que no fueron examinados. Es probable que algunos de ellos, quizás muchos, también padecieran encefalopatía traumática crónica (CTE)".
La CTE es una enfermedad neurológica progresiva asociada con impactos en la cabeza. Su diagnóstico definitivo solamente puede hacerse después de la muerte, mediante el examen del cerebro. Según el artículo, sus síntomas pueden incluir "pérdida de memoria, confusión y cambios de humor inusuales, disminución de la función ejecutiva y aumento del comportamiento errático e impulsivo, incluyendo la adicción".
Los especialistas citados por The New York Times sostienen que uno de los principales factores para predecir la CTE es la fuerza acumulada de los golpes recibidos en la cabeza a lo largo de la vida de la persona. Eso significa que el riesgo no necesariamente comienza cuando un jugador llega a la NFL, sino que puede acumularse durante la adolescencia, el fútbol universitario y otras etapas anteriores.
El estudio también plantea hasta qué punto los casos conocidos representan el problema completo. Los investigadores consideran que, aunque la cifra de 24,5% ya es preocupante, la prevalencia real podría ser considerablemente mayor, precisamente porque una gran parte de los cerebros de los exjugadores fallecidos no fue examinada.
Randy Grimes, exjugador de los Tampa Bay Buccaneers, le contó al diario estadounidense que al menos dos de sus antiguos compañeros de línea fueron diagnosticados con CTE, Tom McHale, quien falleció a los 45 años y John Bruhin, quien murió a los 57.
"Apuesto a que la cifra real es mucho mayor", afirmó. Grimes, que jugó en la NFL entre 1983 y 1992, añadió que la enfermedad no es un tema del que los jugadores hablen con frecuencia.
Los investigadores que participaron en el estudio sostienen, sin embargo, que la encefalopatía traumática crónica es prevenible.
Daniel Daneshvar, uno de los autores citados por The New York Times, explicó que el riesgo está relacionado con la fuerza acumulada de los impactos. "Podemos cambiar esa fuerza acumulativa sin cambiar el juego de fútbol", dijo. La discusión, por tanto, ya no se centra solamente en detectar la enfermedad, sino en cómo reducir los golpes desde las categorías juveniles hasta el nivel profesional.
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