Jefferson Pérez y el reto de reordenar el deporte ecuatoriano: "Hay que reducir un 90% las intervenciones"
Jefferson Pérez llegó a la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano en medio de una crisis económica e institucional, con el 50% de las federaciones deportivas con vacíos legales y a pocas semanas de los Juegos Suramericanos.

Jefferson Pérez, presidente del Comité Olímpico Ecuatoriano, firma un documento en Guayaquil, el 31 de julio de 2026.
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Jefferson Pérez no quiere que su llegada a la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) sea interpretada como la aparición de un salvador. El medallista olímpico recibie esta administración con desafíos económicos, institucionales, pero sobre todo deportivos. "No se ha elegido ni un Mesías ni un Salvador. Se ha elegido una persona".
Pérez fue designado presidente del COE el 31 de julio, después de las renuncias de Jorge Delgado, quien ocupaba la presidencia, y de John Zambrano, secretario general.
La decisión permitió destrabar una crisis institucional que se arrastraba desde finales de 2025 y que provocó la intervención estatal del organismo en junio de 2026.
Ahora, el primer objetivo de Pérez es devolver estabilidad al sistema olímpico ecuatoriano. En los últimos años, el deporte nacional atravesó etapas marcadas por conflictos entre organismos, procesos administrativos inconclusos y dificultades para coordinar políticas comunes.
Un deportista al frente de una institución en crisis
Pérez conoce desde dentro las exigencias del alto rendimiento. Fue el primer deportistas ecuatoriano en ganar una medalla olímpica, cuando obtuvo el oro en los 20 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, y posteriormente consiguió una medalla de plata en Pekín 2008. Su trayectoria también incluye tres títulos mundiales consecutivos.
Su llegada al COE ocurre, paradójicamente, después del mejor resultado olímpico de la historia del país. En París 2024, Ecuador consiguió cinco medallas y seis diplomas, terminó segundo en Sudamérica y tercero en Latinoamérica en el medallero.
El desafío, por eso, no consiste únicamente en sostener los resultados deportivos. Pérez recibe una estructura institucional golpeada por meses de disputas entre el COE y el viceministerio del Deporte, con problemas administrativos y legales que han afectado la planificación de los atletas.
Entonces, antes de hablar de medallas, su prioridad es estabilizar la institución. "No existe un Mesías ni un mago en el deporte ecuatoriano, existe un articulador. Estoy con el paciente en quirófano".

El problema de las Federaciones intervenidas
Uno de los principales focos de preocupación para Pérez está fuera de las oficinas del COE: las Federaciones nacionales. Y es que el 50% de las instituciones deportivas atraviesa vacíos legales, problemas de reconocimiento o situaciones de intervención.
Algunos organismos llevan años bajo procesos de intervención y varios no han logrado resolver sus conflictos internos. Pérez considera que esa situación representa una de las mayores amenazas para el desarrollo del deporte de alto rendimiento.
En una entrevista con PRIMICIAS, Jefferson Pérez cuestionó que existan interventores que estén a cargo de varios deportes al mismo tiempo, cuando la especialización resulta indispensable para administrar correctamente una disciplina.
Incluso se puso una meta ambiciosa: que hasta diciembre se pueda reducir en un 90% el número de intervenciones y que las federaciones deportivas puedan contar con directorios elegidos libremente.
En sus primeras semanas al frente del COE, aseguró que algunas federaciones que anteriormente mantenían posiciones enfrentadas volvieron a sentarse a dialogar. "Estamos construyendo puentes".
La intención es que el Comité no se limite a organizar delegaciones olímpicas, sino que se convierta en un nexo entre Federaciones, Gobierno, cuerpos técnicos y deportistas.
La asignación de recursos, otra urgencia
El conflicto entre el COE y el Viceministerio del Deporte provocó problemas financieros durante varios meses. Debido al vacío institucional, el Comité no pudo recibir recursos públicos del Estado, generando dificultades para los deportistas y para la preparación de las delegaciones.
Pérez reconoce que la situación todavía no está completamente solucionada. Y adelantó que el COE podría ser la única institución deportiva del país que este año no reciba un incremento presupuestario.
El reto inmediato es regularizar la situación administrativa y bancaria de la institución para poder utilizar recursos destinados a becas, campamentos, pasantías y otros programas de apoyo a los deportistas.
El presidente diferencia esos fondos de las becas estatales que reciben los atletas a través de las federaciones y del Ministerio. El COE, explicó, administra recursos internacionales de Solidaridad Olímpica y otros programas, pero no determina las becas que entrega el Estado. La expectativa del directivo cuencano es que este proceso de transición se solucione, a más tardar, en septiembre.
Los Juegos Suramericanos son la emergencia
La competencia se disputará del 12 al 26 de septiembre en Rosario, Santa Fe y Rafaela, en Argentina, y varias de sus pruebas tienen importancia dentro de la clasificación hacia los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
Pérez aseguró que alrededor del 90% de las federaciones ya llegaron a acuerdos sobre el número de deportistas que viajarán y que la delegación será de alrededor de 200 atletas.
El equipo médico, técnico y administrativo, según explicó, ya está listo. "Tenemos urgencias y también emergencias. La emergencia tenemos los Juegos Suramericanos. Esa es una emergencia que necesitamos correr", afirmó.
Lima 2027 y Los Ángeles 2028
Una vez superada la "emergencia" sudamericana, el siguiente objetivo será construir la planificación para los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
Pérez asegura que después de los Juegos Suramericanos se reunirá con las representantes de las federaciones por deporte para analizar resultados, identificar necesidades y establecer la preparación para los Panamericanos.
Para Los Ángeles 2028, Pérez hace un cálculo de menos de 180 semanas. Para un deportista olímpico, dice, cada semana cuenta. "Yo soy un planificador. Yo soy un deportista olímpico que cada semana cuenta para una preparación. Y estamos como casi ajustados".

La buena noticia, según su análisis, es que los equipos técnicos y los deportistas no han detenido su preparación pese a la crisis institucional. Eso permite reducir el riesgo deportivo, aunque existen factores externos que podrían modificar la planificación.
Uno de ellos es el boxeo. Pérez advierte que existe la posibilidad de que esta disciplina quede fuera del programa olímpico de Los Ángeles, aunque enfatizó que se trata de un escenario que todavía puede cambiar.
El otro es la marcha, uno de los deportes que más medallas le ha entregado a Ecuador. Para 2028, la prueba tendrá modificaciones y Ecuador contará con menos oportunidades que en París. Por eso, se debe ajustar la estrategia a las nuevas condiciones del programa olímpico.
Un legado que no quiere llamar legado
Pérez evita hablar de "legado". La palabra, dice, le parece demasiado grande. Recuerda que cuando se levantó un monumento en su honor en Quito, le preguntaron qué título quería que apareciera junto a su figura. En lugar de enumerar sus logros, pidió una frase distinta:
"Esta es la historia de un niño vendedor de periódicos que un día soñó con ser el mejor". Esa frase también parece definir su visión del COE.
Pérez quiere acercar la institución a los ciudadanos, abrir las puertas a las federaciones y trabajar más con el deporte paralímpico, militar y con las disciplinas que están fuera del movimiento olímpico. "Muchas veces las personas desconocen totalmente cuáles son las funciones del COE".
Su idea es que el Comité Olímpico deje de ser percibido como una institución encerrada en oficinas y se convierta en un espacio de encuentro. Para eso, insiste en que su condición de campeón olímpico puede abrir puertas, pero también agranda la responsabilidad.
El reto de recuperar la confianza
El nuevo presidente tendrá hasta 2029 para desarrollar esta tarea. La directiva de la que formó parte fue elegida originalmente en marzo de 2025 y ahora Pérez ocupará el cargo durante el tiempo restante de ese período.
Su principal virtud, al menos por el momento, es la confianza que varias federaciones han depositado en él. Pero esa confianza también viene acompañada de una exigencia: resultados.
Su propuesta es clara: recuperar la institucionalidad, solucionar los problemas legales de las federaciones, asegurar la asignación de recursos, fortalecer la relación con el Gobierno y mantener la preparación de los atletas.
Lo cierto es que la carrera hacia Los Ángeles 2028 ya empezó y para el flamante presidente del COE el primer triunfo será estabilizar el organismo, "construir puentes" con distintos organismos y así remar hacia un mismo objetivo: las medallas.
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