¿Por qué Alemania pasó de superpotencia del fútbol a fracasar en tres mundiales consecutivos?
En Alemania ahora se producen jugadores técnicamente impecables, pero físicamente blandos, sin el coraje y los medios físicos para romper defensas bien organizadas.

Jugadores de Alemania se lamentan tras ser eliminados por Paraguay en Foxborough, el 28 de junio de 2026.
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EFE
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En Alemania aún no lo pueden creer. Por tercer Mundial consecutivo, el equipo germano ha fracasado y ha sido eliminado de forma tempranera. Ahora mismo se habla de negociaciones para adelantar la salida del entrenador Julian Nagelsmann y reemplazarlo por Jürgen Klopp, el hombre que todos quieren por sus éxitos con el Liverpool.
Pero el verdadero problema de Alemania no es el entrenador, aunque Nagelsmann ha sido muy cuestionado por su pésima gestión. Por ejemplo, se le acusa de escasa comunicación con los jugadores y de excluir a cracks como Karim Adeyemi, Serge Gnabry, Niclas Füllkrug y Said El Mala.
Oliver Kahn, subcampeón mundial como jugador en 2002, expresó tras la eliminación de la 'Mannschaft' en 16avos de final a manos de Paraguay que el estilo de Nagelsmann no es la causa de fondo de esta humillacion.
"Tres entrenadores de la selección nacional han fracasado en el mismo punto: Joachim Löw, Hansi Flick y Julian Nagelsmann. Tres planes de juego diferentes. Tres estilos de liderazgo diferentes. Cuando tres entrenadores con enfoques diferentes siempre fracasan en el mismo punto, la causa radica en algo más profundo", reflexionó Oliver Kahn en una entrevista.
"Estamos discutiendo sobre quién tiene que irse ahora y depositando nuestras esperanzas en el próximo salvador en lugar de preguntarnos por qué hemos estado repitiendo los mismos patrones durante años. Reemplazamos caras y lo llamamos cambio. Pero evitamos la pregunta real: ¿Seguimos dispuestos a pagar el precio que el rendimiento de élite siempre ha exigido?", añadió el exguardameta.

La escena símbolo de esta declable en 2026 fue la tanda de penales. Cuando superó los cinco tiradores, se vio al capitán Joshua Kimmich buscando al próximo jugador que dispare. "Un equipo de élite no busca voluntarios en ese momento, sino que tiene jugadores que exigen el balón", explicó Kahn.
Y esa falta de liderazgo responde a las nuevas maneras de enseñar fútbol en Alemania, cuyos jugadores han perdido la legendaria potencia de antaño. Ahora se producen jugadores técnicamente impecables, pero a menudo físicamente blandos, sin el coraje y los medios físicos para romper defensas bien organizadas. Ya no existen los verdaderos delanteros de área que se impongan en los duelos por arriba.
Por la misma razón también escasean los laterales que lanzan centros precisos y los mediocampistas con liderazgo y capacidad de imponerse en los partidos más exigentes, como quedó perfectamente claro en la derrota con Ecuador.
Eso explica que en los tres últimos Mundiales, Alemania fracasó estrepitosamente, con derrotas ante rivales que antes solo huberian sido posibles en un escenario de ciencia ficción. En 2018, México y Corea del Sur vencieron en fase de grupos a Alemania, que no pasó a octavos de final. En 2022, la derrota vino por parte de Japón y tampoco se clasificó. En 2026, perdió con Ecuador en fase de grupos y fue echada en 16avos de final por Paraguay en penales.
No fueron perdidas ante selecciones históricamente consideradas como potencias o aspirantes al título, sino ante equipos secundarios. Perder una vez contra rivales de ese rango puede ocurrir, pero esto ya es una constante porque Alemania, damas y caballeros, dejó de ser la temible superpotencia que jugó ocho finales y fue campeón en cuatro ocasiones. Ahora es un equipo promedio más.
Antes se decía que "el Mundial lo ganan al final los mismos", pero parece que Alemania ya está dejando de ser considerada en ese grupo de los favoritos de siempre.
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