Entre promociones, pantallas gigantes y camisetas de Messi: los 'pubs' conquistan a los hinchas del Mundial en Nueva York
Los bares deportivos de Nueva York se han convertido en uno de los principales puntos de encuentro durante el Mundial 2026. Con pantallas gigantes, promociones especiales y aficionados de todas las nacionalidades, los 'pubs' viven una fiesta paralela a la de los estadios.

Decenas de hinchas miran un partido del Mundial en un 'pub' de Nueva York, el 16 de junio de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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DESDE NUEVA YORK. No todos los aficionados tienen entrada para los partidos del Mundial 2026. Pero eso no significa que se queden fuera de la fiesta. En una ciudad donde el fútbol se respira en cada esquina durante estas semanas, los 'pubs' se han convertido en la alternativa perfecta para vivir los partidos con intensidad, cerveza en mano y rodeados de fanáticos de todos los rincones del planeta.
Desde el Upper Manhattan hasta el corazón de Times Square, los bares deportivos lucen repletos horas antes de cada encuentro. Las filas comienzan a formarse temprano y conseguir una mesa frente a una pantalla gigante se ha vuelto casi tan complicado como encontrar una entrada para algunos partidos del torneo.
Al cruzar las puertas, el ambiente cambia por completo. El sonido ambiente de las transmisiones retumba por los parlantes, las pantallas cubren prácticamente cada pared y las banderas de distintos países se mezclan sobre las barras.
El Mundial 2026 se vive a miles de kilómetros de las canchas, pero con una pasión que poco tiene que envidiarles.

Un estadio improvisado dentro de cada 'pub'
La experiencia está diseñada para que los aficionados no se pierdan ningún detalle. En varios locales de Manhattan, enormes pantallas LED dominan los salones principales, mientras televisores más pequeños se distribuyen en cada rincón para que nadie tenga que girar la cabeza buscando la jugada.
Las promociones también juegan su partido. Distintos tipos de cerveza, hamburguesas, alitas, nachos y menús especiales inspirados en los países participantes son parte de una estrategia que ha llenado los establecimientos durante todo el torneo.
Cuando llega un gol, las mesas tiemblan. Los vasos se levantan al mismo tiempo y por unos segundos resulta imposible distinguir si la celebración ocurre en un estadio mundialista o en un 'pub' neoyorquino.

Un mosaico de nacionalidades
Lo más llamativo no son las pantallas ni las promociones. Es la mezcla cultural que se reúne alrededor de ellas.
En una misma mesa pueden coincidir colombianos, mexicanos, ecuatorianos, estadounidenses, chinos, escoceses, franceses y japoneses.

Algunos llegan con camisetas oficiales; otros simplemente buscan disfrutar del espectáculo. Las conversaciones cambian constantemente de idioma, pero el lenguaje del fútbol termina uniendo a todos.
Durante los partidos más atractivos del calendario, el ambiente alcanza niveles difíciles de imaginar. Cada selección encuentra apoyo, incluso cuando juega lejos de casa.
Y eso se vio reflejado, por ejemplo, este martes 16 de junio, cuando la selección Argentina hizo su debut en el Mundial y le goleó a Argelia con un triplete de Lionel Messi. Cientos de hinchas 'Albicelestes' coparon los bares de Times Square y desataron una fiesta fenomenal por las calles.
Messi, la camiseta que domina Nueva York
El fenómeno más evidente se vivió durante el partido de Argentina. Horas antes del encuentro, varios pubs ya estaban teñidos de celeste y blanco. Pero bastaba con conversar con los asistentes para descubrir una curiosidad: muchos de quienes vestían la camiseta albiceleste no eran argentinos.
Había estadounidenses, asiáticos, europeos e incluso aficionados de otros países sudamericanos que llegaron exclusivamente para ver jugar al equipo de Messi. Algunos llevaban la camiseta del Inter Miami, otros la de Argentina y varios lucían modelos antiguos con el dorsal número 10.
La imagen se repitió una y otra vez. Cada vez que Messi aparecía en pantalla, los teléfonos se levantaban para grabar. Sus jugadas generaban aplausos incluso entre personas que no tenían ninguna conexión con Argentina.
En una ciudad acostumbrada a recibir figuras globales, el capitán argentino sigue siendo una atracción capaz de reunir a cientos de personas alrededor de una televisión.

La otra cara de la fiesta mundialista
Mientras los estadios acaparan las fotografías oficiales y las transmisiones televisivas, los 'pubs' han construido una celebración paralela que crece con cada jornada del Mundial.
Allí no importa si el partido se juega en Nueva Jersey, Filadelfia, Miami o Los Ángeles. El torneo se vive igual de intensamente. Entre hinchadas improvisadas, brindis y mesas compartidas entre desconocidos, los bares de Nueva York se han transformado en pequeñas embajadas futboleras.
Porque en el Mundial no todos consiguen una entrada. Pero en una ciudad como Nueva York siempre habrá una pantalla gigante, una cerveza fría y cientos de aficionados dispuestos a convertir cualquier 'pub' en una tribuna.

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