De la ovación a Lamine Yamal y Brad Pitt a la fiesta con Rosalía: Así se vivió el triunfo de España en Los Ángeles
Más de 70.000 espectadores convirtieron el SoFi Stadium en una fiesta teñida de rojo. Cada aparición de Lamine Yamal fue celebrada como un espectáculo, mientras "Despechá" y "Superestrella" hicieron cantar a un estadio en el que convivieron aficionados españoles, mexicanos y cientos de asiáticos.

Lamine Yamal saluda con la hinchada de España en el SoFi Stadium de Los Ángeles, el 10 de julio de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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DESDE LOS ÁNGELES. No había terminado de sonar el himno de España cuando el SoFi Stadium ya parecía un concierto. Las luces, la música y los más de 70.000 espectadores anticipaban que el mediodía en Los Ángeles tendría mucho más que un partido de cuartos de final del Mundial. Y así fue.
España derrotó a Bélgica con goles de Fabián Ruiz y Mikel Merino, avanzó a las semifinales y convirtió al estadio más caro del mundo en una enorme celebración de su fútbol y de su cultura.
El gran protagonista fue Lamine Yamal. Cada vez que el delantero de 18 años tocaba el balón, el estadio respondía con un murmullo que rápidamente se transformaba en gritos y aplausos.
Cuando encaraba, miles de teléfonos se levantaban para registrar sus gambetas; cuando aceleraba, las tribunas parecían contener la respiración. Y cuando salía de la marca de uno o dos rivales, el SoFi explotaba en una ovación que pocas veces se escucha para un solo futbolista durante un partido.

No importaba si la jugada terminaba en un pase, un remate o una falta. Bastaba con que el balón llegara a los pies del extremo español para que el ambiente cambiara de inmediato. Los aficionados, muchos vestidos con camisetas rojas, disfrutaban cada intervención como si asistieran a un espectáculo aparte.
La fiesta también tuvo como protagonistas a canciones de artistas españoles en los alto parlantes. En distintos momentos del encuentro sonó "Despechá", de Rosalía, y el estadio respondió cantando y bailando al ritmo de uno de los mayores éxitos de la catalana.
Las pausas del partido se transformaron en pequeños conciertos improvisados, con miles de personas acompañando la melodía mientras las pantallas gigantes mostraban a los aficionados disfrutando del momento.

Poco después fue el turno de Aitana. "Superestrella" volvió a encender el ambiente y terminó de darle un sello español a una tarde que mezcló fútbol y música en una de las sedes más modernas del Mundial.
Los parlantes del SoFi hicieron lo suyo, pero fueron las tribunas las que completaron el espectáculo con palmas, bailes y coros que recorrieron todo el escenario.
Y, al igual que en todos los partidos del Mundial, las cámaras hicieron lo suyo y enfocaron a decenas de estrellas del cine y del entretenimiento. El más ovacionado fue Brad Pitt, quien se mostró muy activo en una de las lujosas suites del estadio.
Cuando el actor de 62 años fue enfocado y apareció en la pantalla infinita del estadio, los aficionados dirigieron su mirada hacia uno de los 'Hospitality' y poco importó el partido por apenas unos segundos.

Aunque España jugaba prácticamente como local, el mosaico de aficionados reflejó el carácter multicultural de Los Ángeles.
Entre las camisetas rojas aparecían decenas de banderas de países asiáticos y cientos de hinchas provenientes de Japón, Corea del Sur y China, muchos atraídos por la posibilidad de ver en vivo a una de las selecciones favoritas y, sobre todo, a Lamine Yamal.
También hubo una importante presencia de aficionados mexicanos. Algunos llegaron con la camiseta del Tri, otros simplemente aprovecharon la cercanía y la pasión futbolera de la ciudad para vivir un partido de alto nivel.
Cada acción de calidad era reconocida sin importar los colores, en una muestra de cómo el Mundial ha logrado reunir en un mismo escenario a comunidades de todos los rincones del planeta.

Durante varios pasajes del encuentro era difícil distinguir si el ruido provenía de una jugada de peligro o de la música que inundaba el estadio. El SoFi alternó cánticos, luces, videos y éxitos del pop español para mantener encendida la energía de un público que estuvo a la altura de un gran espectáculo.
Cuando el árbitro decretó el final y confirmó la clasificación española a las semifinales, la celebración volvió a tener un solo protagonista.
Yamal saludó a las tribunas y recibió una última ovación, larga y ensordecedora, de un estadio que ya lo adoptó como una de las grandes estrellas del Mundial. En Los Ángeles, España ganó un partido. Pero también conquistó al público con un espectáculo que combinó fútbol, música y un ambientazo.
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