Garra y fútbol: Las claves de Argentina para eliminar a Inglaterra y meterse en la final del Mundial 2026
La selección argentina de fútbol remontó el marcador, derrotó a Inglaterra y clasificó a la final del Mundial 2026 por segunda vez de manera consecutiva. El equipo de Lionel Messi demostró, una vez más, carácter y valentía.

Los jugadores de la selección Argentina festejan la victoria ante Inglaterra, en Atlanta, el 15 de julio de 2026.
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AFP
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DESDE LOS ÁNGELES. Argentina volvió a demostrar que los grandes partidos también se ganan desde la inteligencia táctica. La remontada por 2-1 frente a Inglaterra, en la semifinal del Mundial 2026, no fue cuestión de suerte ni únicamente del talento individual.
Fue el resultado de los ajustes de Lionel Scaloni, del dominio progresivo de la media cancha y de la jerarquía de futbolistas que entendieron exactamente qué exigía el encuentro.
Durante el primer tiempo, Argentina encontró en Leandro Paredes el equilibrio que necesitaba para competir ante un rival diseñado para atacar con transiciones rápidas.
Ubicado por delante de la defensa, el volante fue el primer pase limpio en la salida y el encargado de frenar los intentos ingleses de acelerar con Jude Bellingham y Harry Kane.

Su presencia también liberó a los dos interiores. Con el jugador de Boca Juniors sosteniendo la estructura, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister pudieron alternar posiciones constantemente. Esa movilidad terminó siendo uno de los mayores problemas para el bloque inglés.
Mac Allister volvió a ofrecer un partido de enorme inteligencia. Nunca permaneció fijo en un sector de la cancha. Retrocedió para asociarse con Paredes cuando Argentina necesitó salir limpia, apareció entre líneas para conectar con Messi y ocupó espacios cercanos al área cuando el equipo aceleró.
Pero el futbolista que marcó diferencias fue Enzo Fernández. El volante del Chelsea jugó su mejor partido del torneo. Rompió líneas, encontró espacios para recibir entre los mediocampistas ingleses y fue quien interpretó mejor cuándo acelerar y cuándo darle pausa al partido.
Su gol, golazo para ser justos, fue la recompensa a un rendimiento sobresaliente. Más allá del remate que significó el empate, Enzo dominó los duelos individuales, ganó metros constantemente y fue el líder futbolístico del mediocampo argentino.
El otro gran acierto llegó desde el banco. Nicolás Otamendi ingresó en un momento en el que Inglaterra quería defender la ventaja con centros y juego directo. Su presencia aportó experiencia, agresividad en el juego aéreo y liderazgo para ordenar una defensa que comenzaba a sufrir físicamente.
Con Otamendi en cancha, Argentina ganó seguridad para adelantar unos metros la línea defensiva y recuperar más rápido la pelota. Ese cambio permitió que el equipo volviera a instalarse cerca del área inglesa durante los minutos finales, y así llegó el cabezazo de Lautaro Martínez que selló la clasificación.

Lo cierto es que este nuevo triunfo de Argentina también confirmó una característica que ha acompañado al ciclo de Scaloni: la capacidad para leer los partidos y modificarlos sobre la marcha.
El equipo demostró, una vez más, una capacidad inagotable para reponerse ante la adversidad y así sacar adelante partidos durísimos.
Ahora, Argentina tendrá la oportunidad de defender el título frente a España, en una final que enfrentará a dos de las selecciones con mejor funcionamiento colectivo del campeonato. Una final a la altura del campeonato.
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