Limpiar la tribuna antes de irse, el aplaudido hábito japonés reaparece en el Mundial 2026
La cultura japonesa de limpiar las gradas del estadio antes de irse, un gesto de respeto que es aplaudido por todo el mundo en la Copa del Mundo 2026.

Aficionados Japoneses observan en Tokyo el encuentro contra Países Bajos, en la primera fecha del Grupo F del Mundial 2026, el 15 de junio de 2026.
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EFE
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Fieles a una costumbre que es casi ya una tradición mundialista, miles de aficionados japoneses dejaron impecables las gradas del estadio de Dallas tras alentar a su selección en el debut contra Países Bajos, y recordaron que recoger lo que se ensucia forma parte de la "cultura japonesa".
Como en otros grandes eventos deportivos, los seguidores nipones en el Mundial 2026 volvieron a quedarse en el estadio tras el empate 2-2 para asegurarse de dejarlo tal como lo encontraron, y recogieron meticulosamente la basura en bolsas plásticas azules. Es un hábito que se adquiere en la escuela primaria, explica Eita Tanaka, un aficionado japonés que lo resume con el lema básico de que "hay que pensar en los demás".
"A los japoneses nos enseñan que, cuando usamos un lugar, debemos dejarlo más ordenado al marcharnos de lo que estaba cuando llegamos", comentó el joven de 20 años, que vestía la camiseta azul de Japón y sostenía una cerveza y un par de vasos. "Por ejemplo, en la escuela ordenamos nuestras aulas sin necesidad de que el profesor nos lo diga", añadió.
Responsabilidad Social
A la tarea de limpieza incluso se sumó el mariscal de campo de la NFL Jameis Winston, que lucía la camiseta azul de Japón con su nombre en el dorsal.
Futo Hagiwara, otro aficionado japonés, expresó su orgullo por el hecho de que el comportamiento de sus compatriotas haya sido reconocido positivamente. "Es nuestra cultura: allá donde vamos, debemos recoger lo que ensuciamos; es nuestra filosofía, nuestra actitud", afirmó.
El sociólogo y filósofo Masachi Ohsawa considera que el comportamiento de los aficionados responde a una mezcla de responsabilidad social y presión del grupo. "Aunque los japoneses no suelen interesarse demasiado por la justicia a gran escala, cuestiones como la desigualdad global, los conflictos o el cambio climático, son extremadamente sensibles a las consideraciones morales a pequeña escala", señaló.
"Cuando se trata de personas con las que comparten un espacio o con las que tienen contacto personal directo, sienten un fuerte deseo de no causarles molestias ni hacerles sentir incómodos" mencionó.
La escuela de la vida
Las tareas de limpieza forman parte de la educación japonesa desde una edad temprana; es habitual ver a los niños fregando suelos y mesas en las escuelas. Está tan naturalizado este hábito que en el país escasean los botes de basura, pues se espera que la gente lleve sus desperdicios a casa. Además, deshacerse de los residuos domésticos puede ser una tarea engorrosa que implica clasificar la basura en diferentes categorías.
Scott North, profesor de sociología de la Universidad de Osaka, comenta que él y sus vecinos se reúnen dos veces al año para arrancar maleza y recoger los restos de poda. Explicó que estos grupos se organizan entre líderes y seguidores, y que funcionan de forma similar a las barras de fútbol.
"Como todos se reúnen y actúan juntos, existe la expectativa de que se comporten como un grupo", explicó North, un estadounidense que ha vivido en Japón durante unos 40 años. "Y cuando los líderes sacan las bolsas y dicen 'aquí tienen', nadie se niega", añadió.
Ohsawa dice que este comportamiento podría explicarse mediante lo que los japoneses llaman "leer el ambiente". "En Japón, si una persona empieza a recoger basura, quienes la rodean sienten que simplemente no pueden evitar unirse a la acción", dijo. "Esto se debe a que, si no lo hacen, otros pensarán que son malas personas".
Añadió que en Japón la presión social de los pares es una fuerza poderosa. "En este caso, la motivación principal no es tanto el deseo de mantener limpio el estadio o de evitar molestias a quienes deben limpiarlo después", comentó, sino que "se trata más bien del deseo de no ser percibido como una molestia dentro del propio grupo".
Sean cuales fueran los motivos, los aficionados japoneses seguirán recogiendo su basura mientras permanezcan en el torneo. Su próximo partido es este sábado contra Túnez, en México, donde Hagiwara, el hincha japonés, estará encantado de seguir dando ejemplo.
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