Nancy Tituaña, la migrante ecuatoriana que venció a la muerte y fue la primera voluntaria de la FIFA en el Mundial
Nació en un hogar humilde en Quito. Migró a Estados Unidos en busca de un mejor futuro, pero un accidente le cambió la vida: pasó un año en la cama de un hospital y perdió una pierna. En 2026, la vida la volvió a sorprender y la FIFA la eligió como la primera voluntaria del Mundial.

Nancy Tituaña, la ecuatoriana que fue la primera voluntaria de la FIFA para el Mundial 2026.
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Nancy Tituaña es hija de un constructor originario de Salcedo y de una madre de Machachi. Ella nació en Quito, pero desde pequeña vivió en Cuenca. Su niñez y adolescencia estuvieron marcadas por la necesidad.
Mientras su madre lavaba ropa y arreglaba casas para sostener el hogar, Nancy estudiaba en el colegio Herlinda Toral y también se esforzaba para conseguir dinero. Los fines de semana vendía helados de Salcedo para financiar sus estudios en enfermería y ayudar a sus hermanos menores.
A los 24 años, impulsada por su entonces esposo, tomó la decisión de emigrar a Estados Unidos. Su llegada a Nueva York fue como la de muchos ecuatorianos: empezar desde cero. Durante casi cuatro años, Nancy trabajó limpiando casas.
Sin embargo, ella siempre quiso crecer. Se inscribió en una compañía de cosméticos por catálogo y su vida cambió. Empezó a tener independencia económica y se convirtió en la primera ecuatoriana en recibir un reconocimiento por estar en el 'Top 20' de ventas en Estados Unidos. Hasta 2019 se dedicó a reclutar y dar charlas, enseñando a otras mujeres a ser financieramente solventes.
El día que el altruismo terminó en tragedia
Cuando la pandemia de Covid-19 paralizó el mundo, en marzo de 2020, Nueva York se convirtió en un escenario de incertidumbre. La 'ciudad que nunca duerme' estaba paralizada y la comunidad migrante fue una de las más afectadas, ya que miles de personas no podían salir a la calle a trabajar.
Durante su vida, Nancy había hecho voluntariado y no se quedó de brazos cruzados. Se puso en contacto con un amigo migrante, el reconocido locutor de radio Conde Cabrera, a quien le propuso la idea de crear un grupo de ayuda para recolectar y distribuir comida a familias hispanas en barrios de Queens y Brooklyn.
A ellos se sumó Carmen Velásquez, la primera ecuatoriana en ser jueza para la Corte Civil y la Corte Suprema del Estado de Nueva York. "Ella como autoridad y como ecuatoriana nos apoyó y formó parte del equipo. Así empezamos 'Brigada de esperanza NYC'. Recibíamos ayuda de restaurantes y de mucha gente. La gente nos llamaba e íbamos a retirar, para luego repartir".
Sin embargo, la tragedia golpeó cuando menos lo esperaba. El 24 de junio de 2020, después de una extensa jornada recogiendo donaciones de fideos en una fábrica de Nueva Jersey, llegaron a entregar la última canasta de víveres del día. Conde Cabrera estacionó el vehículo y Nancy Tituaña se bajó para abrir la cajuela.
De pronto, un automóvil impactó violentamente a la ecuatoriana. El shock fue inmediato: sintió que el aire abandonaba sus pulmones y que dejaba de respirar. Quedó atrapada entre los dos autos. En medio de la agonía y el terror, tomó la mano de su amigo Conde para suplicarle: "Diles a mis hijos que los amo mucho" y luego perdió el conocimiento.
Despertó 50 días después del accidente en una unidad de cuidados intensivos, rodeada de máquinas y un dolor que ni siquiera puede describir. Solo podía mover los ojos. Para ese momento ya había pasado nueve veces por el quirófano. Poco a poco la fueron desconectando de las máquinas. Pero al mes, una grave infección la regresó al estado de coma.
Volvió a despertar en terapia intensiva. Tras salvar su vida, los médicos le comunicaron que debían amputarle la pierna izquierda. Ella aceptó con serenidad. A pesar del dolor, Nancy cuenta que nunca se quejó ni le reclamó a Dios por su destino. "No he reprochado nada de mi vida. Siempre he pensado que mientras más grande sea el sufrimiento, más fuerte es la recompensa".
Permaneció un año en el hospital. Cuando llegó la hora de pagar la cuenta, aparecieron sus amigos con los que había creado 'Brigada de esperanza NYC'. Ellos le ayudaron a gestionar para que no le costara y pudiera volver a casa.
La persona que provocó el accidente y que estaba en estado de ebriedad, fue detenida, pero luego se dio a la fuga. "No siento nada por esa persona. Las leyes de arriba y las leyes de aquí no perdonan nada".
Nancy tuvo que volver a aprender a caminar. Permaneció varias semanas en silla de ruedas, luego con muletas y por último con bastón. Se acostumbró a llevar la prótesis en su pierna.
Con el paso del tiempo y después de que salió del hospital, la ecuatoriana se involucró en la Coalición de Amputados de Estados Unidos, asistiendo a convenciones para aprender sobre nuevas prótesis y motivar a otras personas en su misma situación.
La voluntaria número uno de la FIFA
Nancy aprendió a amar el fútbol gracias a su padre. Cuando era pequeña, él la llevaba al estadio Alejandro Serrano Aguilar a mirar los partidos del Deportivo Cuenca. Ese era el lazo que les unía.
Su pasión por el fútbol y una casualidad le abrieron las puertas a la experiencia más inolvidable de su vida. Karol Peña, una amiga colombiana con la que compartía el gusto por el grupo de pop coreano BTS, le sugirió postularse como voluntaria para el Mundial de la FIFA.
Acostumbrada a la adversidad y tras haber sido rechazada en eventos como los Juegos Panamericanos, Nancy dudó, pero envió su aplicación en agosto de 2025. Escribió un ensayo en inglés en el que contó su relato de vida, su accidente, su amputación y su renacer.
Los correos de la FIFA empezaron a llegar en noviembre de ese año. Pasó la primera entrevista con éxito, dejando impresionada a su entrevistadora. En febrero de 2026, la organización la citó en un edificio en Manhattan con el pretexto de una reunión.
Para su sorpresa, al entrar al recinto la recibieron con aplausos, serpentinas y cámaras. Ejecutivos de la FIFA le entregaron una placa y un balón, nombrándola oficialmente como la primera voluntaria elegida en todo el planeta, para el Mundial 2026. "Sentí que era un sueño, que no era real".
Este reconocimiento no solo fue un triunfo personal tras años de lucha, sino que le ha permitido vivir experiencias impensadas, como visitar a los jugadores de Ecuador en el estadio MetLife de Nueva Jersey y conocer a Moisés Caicedo en el partido contra Alemania.
Nancy disfrutó de la victoria de la Tricolor, se emocionó al cantar 'Nuestro juramento' y al final del partido recibió el abrazo de 'Niño Moi', quien le firmó un autógrafo en su prótesis.
Durante el Mundial, Nancy fue una de las responsables de entregar las acreditaciones a todas las personas que asistían al Mundial: periodistas, personal de logística, personas que iban a trabajar en los estadios. Durante más de dos meses, su oficina fue el MetLife de Nueva Jersey.
"Estar ahí fue una experiencia motivadora, de aprendizaje. Ver la rapidez de elaborar códigos, de identificar carnets. Saludar a los jugadores y abrazar a 'Niño Moi' fue genial, Le dije, 'si mi papá viviera, sería tu fan número uno' y él me dijo que conocía mi historia y que me admiraba. Fue emocionante".
Se acabó el Mundial y Nancy ha regresado a su rutina. Trabaja en Jackson Heights Immigration Center, ayudando a migrantes de distintos lugares del mundo en trámites como asilos, permisos de trabajo, seguridad social, declaraciones para la Corte. "Guiamos a las personas. Todos los trámites son gratuitos y es una buena ayuda para saber si se puede hacer algo con su situación o si solo deben seguirse portando bien".
Decidió estudiar leyes, para continuar ayudando a la comunidad latina. Sigue colaborando con 'Brigadas de esperanza NYC' y repartiendo comida. Hoy, Nancy Tituaña es vista como un pilar de la comunidad migrante y como un símbolo de que, incluso después de la tragedia, el espíritu puede levantarse para conquistar el mundo.
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