Álex Aguinaga: El puente futbolístico entre Ecuador y México, rivales en los 16avos de final del Mundial 2026
El México vs. Ecuador por el Mundial 2026 revive una historia escrita hace más de 30 años por un mediocampista ecuatoriano que conquistó el corazón de los mexicanos. Álex Aguinaga fue mucho más que un extranjero exitoso: se convirtió en un símbolo de una época dorada del Necaxa y en el principal puente futbolístico entre dos países que hoy vuelven a verse las caras.

Álex Aguinaga dirige un partido con Liga de Loja por Copa Sudamericana, el 29 de agosto de 2013.
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DESDE CIUDAD DE MÉXICO. "Me gana el corazón", dice Álex Aguinaga en la previa del partido entre México y Ecuador por los dieciseisavos de final del Mundial 2026. Cree que el equipo dirigido por Sebastián Beccacece va a ganar 1-0.
Y agrega: "Mi pronóstico es un partido muy cerrado (...). Antes del Mundial habría dicho que Ecuador era favorito por un margen mayor; hoy lo veo mucho más equilibrado, pero sigo creyendo que Ecuador puede imponerse por la mínima diferencia".
Lo dice alguien que une a dos países que este martes 30 de junio buscan la clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026.

Y es que pocas figuras extranjeras lograron arraigarse tanto en el fútbol mexicano como el ibarreño de 56 años. Llegó al Necaxa en 1989 como un talentoso volante ofensivo, pero se convirtió en un símbolo de una de las épocas más gloriosas del club y en uno de los mejores extranjeros que han jugado en la liga mexicana.
Durante 14 temporadas defendió la camiseta de 'Los Rayos'. Su elegancia para conducir el balón, la precisión de sus pases y una visión de juego privilegiada hicieron que la afición lo bautizara como 'El Maestro'.
Bajo la dirección técnica de Manuel Lapuente, Aguinaga fue el cerebro de un Necaxa que dominó el fútbol mexicano en la década de los 90; conquistó los campeonatos de 1994-95, 1995-96 e Invierno 1998, además de la Copa de Campeones de la Concacaf en 1999.

Aquella generación, integrada por figuras como Nicolás Navarro, Sergio Vázquez, Ivo Basay, Ricardo Peláez y Alberto García Aspe, encontró en el ecuatoriano a su principal conductor. Su liderazgo trascendía las estadísticas: hacía jugar mejor a todos.
Y en una época en la que todavía eran pocos los futbolistas ecuatorianos que migraban al extranjero, el 'Güero' abrió un camino que después siguieron Christian Benítez, Joao Rojas, Enner Valencia, Michael Arroyo o Ángel Mena. Su éxito fortaleció la confianza de los clubes mexicanos en el talento ecuatoriano.
Además, mientras construía una carrera legendaria en México, Aguinaga también se convertía en uno de los máximos referentes de la Tri. Fue una pieza clave en el crecimiento de una generación que consiguió la primera clasificación mundialista para Corea-Japón 2002.

No es casualidad que, cada vez que se habla de los mejores extranjeros en la historia de la Liga MX, su nombre aparezca junto al de íconos como Carlos Reinoso o José Saturnino Cardozo. Aguinaga dejó de ser únicamente un futbolista ecuatoriano para convertirse en patrimonio futbolístico de México.
Hoy, mientras las nuevas generaciones observan figuras como Moisés Caicedo, Enner Valencia o Santiago Giménez escribir un nuevo capítulo en la rivalidad deportiva entre ambos países, la figura de Aguinaga recuerda que el fútbol también puede tender puentes.
"Veo un encuentro que podría definirse por un marcador de 1-0 o incluso llegar hasta la tanda de penales. En una fase de eliminación directa puede pasar cualquier cosa y ninguno de los dos equipos regalará espacios", agregó el 'Güero'.
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