Entre el llanto en la cancha y los abrazos con las familias: Así se vivió la eliminación de Ecuador en el estadio Azteca
La eliminación de Ecuador del Mundial 2026, ante México en el estadio Azteca, dejó escenas muy conmovedoras. Una vez terminado el encuentro, Enner Valencia y Hernán Galíndez, referentes del equipo, lloraron desconsoladamente en el centro del campo y después saludaron a sus familias.

Hernán Galíndez y Enner Valencia lloran en el campo de juego del estadio Azteca, en Ciudad de México, el 30 de junio de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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DESDE CIUDAD DE MÉXICO. El árbitro esloveno Slavko Vincic levanta sus brazos y decreta el final del partido. México acaba de derrotar a Ecuador en un imponente estadio Azteca, que se funde en un solo abrazo y festeja la clasificación a los 16avos de final del Mundial.
De un lado, los jugadores mexicanos se botan al piso, sonríen y se abrazan. Mientras tanto, en los graderíos vuelan vasos de cerveza. Niños lloran. La hinchada está absolutamente conmovida. Su selección dio, nuevamente, una muestra de carácter y jerarquía.
Pero del otro, la escena se vuelve desoladora. Los futbolistas de la selección ecuatoriana se quedan en el centro del campo. Se miran unos a otros. Nadie asimila lo que acaba de ocurrir. Una dolorosa derrota y eliminación de la Copa del Mundo.

Gonzalo Plata se agarra la cabeza y mira hacia arriba. Pedro Vite pone las manos en la cintura y se aparta de sus compañeros. Kendry Páez no puede contener las lágrimas y recibe el consuelo de Sebastián Beccacece.
Pero una de las escenas más impactantes es la de Enner Valencia, quien se arrodilla en el césped y se larga a llorar. De inmediato se acerca Hernán Galíndez, quien intenta contenerlo. Es la imagen de los dos máximos referentes de la Tri que hoy sufren un golpe muy duro.
Se abrazan. Se hablan. Y después de unos minutos se dirigen hacia una de las tribunas en donde están sus familias.

Enner Valencia es el primero que pasa los filtros de seguridad. Sabe que su esposa y su hija lo están esperando. Detrás suyo, Hernán Galíndez hace lo propio. La imagen es conmovedora. Ambos, nuevamente, rompen en llanto.
Al mismo tiempo, reciben el aliento de cientos de ecuatorianos que llegaron hasta el estadio Azteca y, más allá de la eliminación, muestran su cariño y su agradecimiento por todo lo hecho en la cancha.
Lo cierto es que esta imagen refleja el dolor, pero también el compromiso que han demostrado estos dos futbolistas con la selección ecuatoriana en los últimos años. Dos referentes, líderes positivos y sobre todo seres humanos sensibles.
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