La marea tricolor se hizo sentir en Filadelfia: Así vivieron los ecuatorianos el partido ante Costa de Marfil
Más de 50.000 aficionados ecuatorianos llegaron hasta el Lincoln Financial Field, de Filadelfia, para alentar a la Tricolor en su debut en el Mundial 2026. Tensión, ansiedad y nervios durante una jornada histórica.

Hinchas de Ecuador alientan a su selección en Filadelfia, el 14 de junio de 2026.
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Felipe Larrea / PRIMICIAS
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Más allá de la derrota de la derrota de Ecuador ante Costa de Marfil en el Lincoln Financial Field, por el Mundial 2026, la fiesta fue ecuatoriana.
Desde varias horas antes del inicio del partido, miles de camisetas amarillas inundaron las calles que rodean el estadio, convirtiendo a Filadelfia en una extensión de Ecuador durante el estreno de la Tri en la Copa del Mundo.
Más de 50.000 aficionados ecuatorianos llegaron al estadio para acompañar a la selección en su debut frente a los africanos. Familias enteras, grupos de amigos y migrantes que recorrieron cientos de kilómetros desde distintos estados de Estados Unidos protagonizaron una jornada que quedará grabada en la memoria de quienes la vivieron.
La primera gran ovación de la noche no llegó con una jugada, sino con la presentación de los futbolistas. Cada nombre de la alineación ecuatoriana fue recibido con una explosión de aplausos y gritos desde las tribunas.

El rugido se hizo aún más fuerte cuando apareció el nombre de Hernán Galíndez, Enner Valencia, Willian Pacho, Piero Hincapié y Moisés Caicedo y, posteriormente, cuando los jugadores saltaron al terreno de juego.
El momento más emotivo llegó durante los himnos. Decenas de miles de gargantas cantaron el himno nacional a todo pulmón. El sonido retumbó en cada rincón del estadio y por varios segundos hizo sentir que la localía estaba del lado de la Tri.
Muchos aficionados levantaron banderas, otros grabaron el momento con sus teléfonos y algunos no pudieron contener las lágrimas al escuchar las notas del himno en una Copa del Mundo.
La pasión no disminuyó ni siquiera cuando el marcador comenzó a complicarse. Cada recuperación de balón, cada ataque y cada intento de reacción fue acompañado por el aliento constante de una hinchada que cantó en los momentos decisivos.

Además, las pausas de rehidratación, en el primer y segundo tiempo, fueron una excusa para animar el ambiente.
Mientras los jugadores aprovechaban para refrescarse, en las tribunas aparecieron los bailes, los cánticos y las olas humanas. La música que sonaba por los altavoces encontró una respuesta inmediata en los aficionados ecuatorianos, que convirtieron esos minutos en una auténtica fiesta.
"Sí se puede", "Vamos, ecuatorianos, que esta noche, tenemos que ganar" y otros cánticos tradicionales acompañaron durante toda la noche a una Selección que sufrió en el segundo tiempo. Aunque el resultado final no fue el esperado, la energía de la afición estuvo a la altura de un debut mundialista.

Al término del encuentro, la decepción por la derrota convivió con el orgullo de haber protagonizado una de las movilizaciones más impresionantes de aficionados ecuatorianos en el exterior.
Muchos permanecieron varios minutos en sus asientos, aplaudiendo a los jugadores y agradeciendo el esfuerzo realizado en la cancha.
Filadelfia ha sido testigo de la ilusión del hincha en este Mundial. Desde el pasado viernes, las calles lucieron repletas de camisetas amarillo, azul y rojo. Y fue dentro del Lincoln Financial Field donde esa presencia alcanzó su máxima expresión.
Lo cierto es que la Tri cayó en el marcador ante Costa de Marfil, pero en las gradas el partido tuvo otro resultado. Allí, entre banderas amarillas, sombreros tricolores y miles de voces unidas, Ecuador ganó por goleada.
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