El silencio como armadura: estrategia de Ecuador para sanar de la derrota y enfocarse en el partido contra Curazao
Tras el revés frente a Costa de Marfil, la Selección de Ecuador ha optado por un hermetismo que se prolongará por cinco días. Los jugadores han preferido no hablar en esta parte de su concentración en Columbus, pero sí han respondido al cariño de los hinchas que llegan a pedirles fotos y autógrafos.

Los jugadores de la selección ecuatoriana de fútbol durante el entrenamiento del martes 16 de junio de 2026, en Columbus.
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Santiago Guerrero / PRIMICIAS
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DESDE COLUMBUS. En el fútbol, todo depende de los resultados. La pasión fluctúa hacia un lado o hacia otro, según la victoria o la derrota. Tras la dolorosa caída de Ecuador ante Costa de Marfil en Filadelfia, muchos han querido una explicación o una respuesta que venga desde dentro del plantel.
Esa misma noche en el Lincoln Financial Field, al menos cinco jugadores dijeron lo que sentía el grupo. Enner Valencia, John Yeboah, Alan Franco, Gonzalo Plata, Hernán Galíndez y también Sebastián Beccacece. Todos coincidieron en que dolió mucho perder, que no hay tiempo para llorar y que los objetivos en el Mundial siguen claros.
Pero después de eso, la Selección ha preferido el silencio. Desde que los jugadores aterrizaron en Columbus, no han hablado con la prensa. Algunos lo han visto como una falta de autocrítica, pero en realidad el plantel está concentrado en el partido que viene. La Selección sabe que necesita ganar y ha preferido jugar la carta de la prudencia.

Este hermetismo no es raro ni un capricho. Al contrario, es habitual en este tipo de torneos y más aún, después de una derrota. Las selecciones no están obligadas a dar declaraciones, salvo lo que se conoce como Match Day -1 (el día antes del partido), en el que un jugador y el entrenador están obligados a ofrecer una conferencia de prensa.
Los jugadores han preferido cuidarse y cambiar esa política de puertas abiertas que hubo durante 15 días en Columbus, por el silencio. Necesitan concentrarse, priorizar la recuperación y enfocarse en el partido contra Curazao, que a estas alturas resultó más importante de lo que todos imaginamos.
Además, resulta injusto confundir este silencio con una desconexión de la hinchada. De hecho, todos los días los seleccionados se detienen a tomarse fotos y firmar autógrafos con los hinchas que llegan al Hotel Le Meridien, en Columbus. Los abrazos con los aficionados les recuerda el propósito por que están en el Mundial.
El silencio de la Tricolor se extenderá durante cinco días. Desde el lunes 15 de junio que llegaron a Columbus, hasta el viernes 19 que hablará Beccacece en el estadio de Kansas, junto con un jugador designado.
Y lo más importante vendrá al día siguiente. Ecuador tendrá que hablar en la cancha. Quizás es muy pronto para hacer cálculos, pero lo único que está claro es que entre más goles le podamos meter a Curazao, más tranquilidad dejará para el trabajo posterior.
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