El Mundial del espectáculo: cómo la FIFA busca conquistar al público estadounidense antes, durante y después de los partidos
En Estados Unidos, el deporte rara vez es solo deporte. Va más allá de lo que sucede en la cancha. La gente asiste a los estadios, todos imponentes, en busca de una experiencia. Actividades musicales, juegos, sorteos y más. La FIFA entendió esa lógica para los partidos en el Mundial 2026.

Vista exterior del estadio Hard Rock de Miami, antes de un partido del Mundial, el 21 de junio de 2026.
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AFP
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DESDE NUEVA JERSEY. Un partido de la NFL es un concierto, un show de luces, una experiencia gastronómica y un evento familiar al mismo tiempo. En la NBA, la música acompaña prácticamente cada posesión. En las Grandes Ligas de béisbol hay concursos en las pantallas gigantes. El entretenimiento es parte del producto. No es la excepción en el Mundial 2026.
A cinco días del cierre de la fase de grupos, los estadios de Estados Unidos ofrecen una experiencia diferente a la que históricamente acompañó al fútbol en Europa o Sudamérica. El balón sigue siendo el protagonista, pero alrededor del juego se desarrolla un espectáculo pensado para atraer a un público acostumbrado a consumir deporte como una experiencia integral.
La transformación comienza incluso antes del pitazo inicial. Las pantallas gigantes proyectan videos, animaciones y mensajes constantes para el público. Los presentadores animan a los hinchas durante los calentamientos y las canciones, todas en tendencia, retumban en los graderíos.
En muchos encuentros del Mundial, la música suena a través de los altavoces después de los goles, durante las revisiones arbitrales del VAR e incluso en las pausas de rehidratación. Lo que durante años fue un momento de silencio, ahora se convierte en una oportunidad para mantener activa a la audiencia.

Las pausas de rehidratación, implementadas, inicialmente, por razones climáticas, se han transformado en pequeños espacios de entretenimiento.
Mientras los jugadores reciben instrucciones de sus entrenadores y toman agua, las pantallas muestran imágenes del público, desafíos interactivos o mensajes de los patrocinadores. Los hinchas, por su parte, bailan, saludan a las cámaras y le ponen ese tinte de fiesta a cada jornada de fútbol.
La escena se repite en ciudades como Filadelfia, Nueva York, Dallas o Los Ángeles. El público espera el partido, pero también participa de una experiencia diseñada para no dejar espacios vacíos. No es casualidad.

Estados Unidos es el mercado más importante para la expansión comercial de la FIFA. Aunque el fútbol ha crecido de forma sostenida durante las últimas décadas, todavía compite con gigantes como el fútbol americano, el baloncesto y el béisbol.
El Mundial representa una oportunidad única para seducir a millones de espectadores que no necesariamente consumen fútbol de manera habitual.
¿Qué pasa fuera de los estadios?
La estrategia también se observa fuera de los estadios. Los Fan Fest oficiales incluyen espectáculos musicales, zonas interactivas, juegos para niños y actividades patrocinadas. En algunos casos, la experiencia previa al partido dura más tiempo que el propio encuentro.
La ceremonia de presentación de los jugadores también ha adoptado elementos típicos del deporte estadounidense. Los anuncios por megafonía, los videos motivacionales y la producción audiovisual generan una atmósfera similar a la que se vive en una final de la NFL o un partido decisivo de la NBA.
Para los aficionados tradicionales, acostumbrados a que el fútbol hable únicamente a través de la pelota, estos cambios generan opiniones divididas. Algunos consideran que aportan dinamismo y mejoran la experiencia del espectador.

Otros creen que el exceso de entretenimiento puede distraer de la esencia del juego. Sin embargo, la FIFA ha demostrado, sobre todo en este Mundial, que el futuro pasa por combinar y equilibrar ambos aspectos.
El Mundial 2026 ya es histórico por ser el primero con 48 selecciones y el más grande de todos los tiempos. Pero también podría ser recordado como el torneo en el que el fútbol se instaló dentro del modelo estadounidense del espectáculo.
Por eso, la FIFA no solo busca que la gente vea los partidos. Quiere que viva una experiencia completa. Y para lograrlo, cada pausa, cada canción y cada aparición en la pantalla gigante forman parte del mismo objetivo: convertir al Mundial en un show capaz de conquistar a Estados Unidos.
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