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El secreto detrás de Joel Ordóñez, el socio perfecto de Pacho e Hincapié en la Selección de Ecuador
El fútbol ecuatoriano ya no solo exporta talento, ahora fabrica murallas. Mientras Europa se rinde ante los pies de Piero Hincapié y Willian Pacho, un tercer elemento ha emergido en silencio para completar una zaga que asusta al continente. Joel Ordóñez, 22 años y un presente brillante.

Joel Ordóñez, durante una acción de juego del partido Ecuador vs. Marruecos, el 27 de marzo de 2026
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IG de Joel Ordóñez
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Joel Ordóñez tiene un versículo bíblico al que recurre continuamente. Está en el libro de Eclesiastés, en el capítulo nueve y el versículo 11. El texto bíblico reza: "Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos".
A sus 22 años le llegó el tiempo de brillar. El zaguero ha saboreado las mieles de la victoria y ha conocido de cerca la dureza de la suplencia. Su historia es de resiliencia: la de terminar de formarse en un país lejano, aprender inglés para comunicarse y mantener vivo el sueño de ser futbolista.
Joel Ordóñez apunta a ser titular en la Copa del Mundo con la Tricolor. Para el cuerpo técnico de Sebastián Beccacece, el guayaquileño, nacido en el barrio de Socio Vivienda, es el acompañante ideal de los consagrados Piero Hincapié y Willian Pacho, -antagonistas en la final de la Champions League, pero amigos fieles en la Selección de Ecuador-.
El zaguero acaba de ganar la Jupiler League, con el Brujas. Al club europeo llegó en 2022 para integrar la filial juvenil. En Independiente del Valle, de la mano del técnico Renato Paiva apenas pudo disputar ocho partidos en la LigaPro, antes de que los cazadores de talentos de Brujas en Sudamérica levantaran el teléfono a las oficinas del club recomendando su fichaje.
En la última campaña, Ordóñez fue titular indiscutible y un bastión para el campeón belga. Sumó 46 partidos de todas las competiciones, incluidas la Copa de Bélgica y la Champions League. Marcó cuatro goles y estuvo 3.800 minutos en cancha. Por eso, el defensa ha empezado a despedirse de sus compañeros. Luego del Mundial, el fútbol lo llevará a destinos más competitivos: Liverpool, Chelsea y Juventus han entrado con fuerza en la puja por su fichaje.
El secreto de Ordóñez: ¿ por qué marca tan bien?
Joel Ordóñez es una fiera implacable en el uno contra uno. Maneja bien los dos perfiles, aunque el principal es el lado derecho. Sus extremidades inferiores actúan como tenazas para arrebatarle el balón a los delanteros; es como si supiese exactamente cómo razonan los arietes cuando van al área.
Ahí radica una de sus fortalezas. Cuando se inició en el fútbol, Ordóñez era delantero en el Norteamérica de Guayaquil. Uno de sus mentores, Luis Medina contó en Expreso que en sus primeros años del fútbol, la hoy muralla de la Tricolor jugaba en el frente de ataque. Pero Medina también detectó condiciones para la retaguardia: excelente perfilamiento, anticipación, velocidad y un gran salto.
La idea del cambio no le hizo gracia al pequeño Joel, que a diario viajaba desde Socio Vivienda 2 hasta las calles 38 y Portete. Ahí, los recogía Medina, quien no solo era técnico, sino que daba 'aventones' a varios de sus pupilos hasta el parque Samanes, en donde se entrenaba. Con el tiempo, Ordóñez se fue afianzando en su posición, con la que llegó a Independiente del Valle, en 2017.

Tras su llegada a Bélgica, el ecuatoriano fue ubicado inicialmente con los juveniles. Fue un proceso de adaptación duro -según lo ha reconocido el propio jugador- debido a las barreras del idioma. Lejos de rendirse, decidió aprender inglés y hoy se comunica con fluidez. Esa capacidad de evolución ha sido una de las claves de su éxito.
El Mundial será su gran escaparate. Transfermarkt, la plataforma alemana que tasa jugadores, fijó su valor de mercado en USD 34,8 millones, pero Brujas ya apunta a un piso de USD 50 millones para sentarse a conversar.
Consolidado en la Tricolor, donde incluso inició jugando como lateral derecho, Joel Ordóñez demuestra su mayor virtud: la versatilidad para rendir con excelencia donde lo pongan. Su mantra lo dejó claro desde el principio: "El tiempo y la ocasión acontecen a todos".
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