Inundación de hidroeléctrica del Complejo Toachi Pilatón está bajo análisis, dice Celec y ofrece mejorar procesos
Celec minimizó la inundación de la minicentral Toachi, que es parte de Toachi Pilatón, ocurrida el 18 de febrero y la calificó como un "evento menor". Informó que no hubo daños y que analiza lo ocurrido para mejorar procesos.

Mantenimiento preventivo de la minicentral Toachi, parte del Complejo Toachi Pilatón, que se inundó el pasado 18 de febrero de 2026.
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PRIMICIAS
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Como "evento menor" calificó la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) a la inundación registrada en la minicentral Toachi, que genera 1,4 megavatios y es una de las tres hidroeléctricas que conforman el Complejo Hidroeléctrico Toachi Pilatón.
El Complejo también está compuesto por las hidroeléctricas Sarapullo de 49 megavatios y Alluriquín de 204 megavatios.
Celec minimizó el incidente ocurrido a las 16:00 del 18 de febrero de 2026, cuando comenzó el proceso de vaciado del embalse de la presa Toachi, para la limpieza de sedimentos, el primero que se hacía en el Complejo.
Ese día, una aparente mala maniobra para desviar el agua de la central Sarapullo hacia Alluriquín provocó el ingreso de agua a la minicentral Toachi, ubicada al pie de la presa.
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El incidente no dejó daños a la infraestructura de la minicentral y fue controlado con planes de contingencia, aseguró Graciano Silva, jefe de centrales del complejo.
Según la empresa estatal, el agua que ingresó a la central fue desalojada mediante equipos de bombeo y drenaje, y los sistemas fueron habilitados sin que se registraran afectaciones estructurales.
¿Hubo negligencia?
Silva explicó que Alluriquín y la minicentral Toachi se encontraban desenergizadas o fuera de operación al momento del incidente, y permanecerán fuera de servicio hasta marzo de 2026, pero no debido a la inundación, sino por el vaciado de agua de la presa Toachi.
Frente a versiones técnicas recogidas por PRIMICIAS, que señalan que el desvío de agua de Sarapullo a Alluriquín no estaba previsto dentro del procedimiento de vaciado del embalse y que eso habría provocado la inundación, Correa respondió que esa afirmación no es correcta. Aseguró que las condiciones operativas del momento permitían la maniobra.
“El desvío de agua desde Sarapullo hacia Alluriquín es una configuración normal del complejo, que ya se utilizó durante la puesta en servicio de Alluriquín. Es una operación contemplada y el riesgo estaba identificado”, explicó.
Correa añadió que una inundación era un riesgo previsible, pero que la "probabilidad de que ocurra era mínima”.
Silva dijo, por su parte, que el evento está siendo analizado para mejorar los procedimientos de maniobra, dadas las condiciones especiales del embalse en descenso.
Consultado sobre quién autorizó la operación, Correa indicó que no se requiere de una autorización específica, al tratarse de un proceso normal del complejo, que incluso ya se hizo cuando entró en operación Alluriquín en abril de 2025.
Impacto en la generación eléctrica
Actualmente, el complejo opera solo con Sarapullo, que genera 40,5 megavatios debido al vaciado de la presa Toachi para la limpieza de los sedimentos.
Con el desvío de agua desde Sarapullo hacia Alluriquín se buscaba que esta última central pueda encender una de sus tres turbinas, es decir, que genere unos 68 megavatios de los 204 MW instalados, mientras se realizaba el vaciado y nuevo llenado de la presa. Si eso funcionaba, todo el complejo Toachi Pilatón habría estado generando 108, 5 megavatios.
Es decir, habría estado operando al 43% de su capacidad total (de 254,4 megavatios), pero por la inundación hoy solo trabaja al 16% de su generación máxima.
Sin embargo, el desvío de agua está suspendido y la compuerta de Sarapullo está cerrada mientras se revisan los procedimientos para evitar una nueva inundación.
Comunidad dice que hay afectaciones por sedimentos
El manejo de sedimentos en la presa Toachi también ha generado preocupación en la comunidad Pradera del Toachi, ubicada aguas arriba del embalse, que tiene una extensión de 3,2 kilómetros.
Los pobladores alertan que la acumulación de sedimentos ha elevado el nivel del agua y amenaza un puente que conecta a la comunidad. Señalan que Celec había ofrecido realizar el desalojo de sedimentos dos veces al año, pero el primer vaciado se ejecutó recién el 18 de febrero de 2026, pese a que el embalse comenzó a llenarse en noviembre de 2024, cuando entró en operación la central Alluriquín.
Celec explicó que, durante la ejecución del proyecto, se compraron 180 predios en zonas de influencia, pero que en Pradera del Toachi existen posesionarios sin escrituras, lo que ha dificultado los acuerdos con la comunidad.
La empresa sostuvo que el desalojo de sedimentos se realizó conforme a los manuales de operación, que establecen una limpieza anual, aunque reconoció que la frecuencia depende de condiciones técnicas. Los pobladores, en cambio, consideran que la intervención fue tardía.
Correa indicó que la programación de estos trabajos depende también de otras instancias, como el Cenace, ya que es necesario coordinar la salida de operación de centrales según las condiciones del Sistema Nacional Interconectado.
“Con la información que vamos obteniendo —fotografías, niveles de sedimentos— definiremos si la limpieza se hace cada seis meses o cada año”, señaló.
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