Ipiales sin clientes ecuatorianos: El 'dólar débil' y la amenaza de tasas vacían los centros comerciales
En medio de la guerra comercial entre Ecuador y Colombia, los pasillos comerciales de Ipiales, otrora centro del consumo para los ecuatorianos, estuvieron vacíos. Con un dólar debilitado frente al peso y la incertidumbre de los nuevos aranceles decretados por Quito y Bogotá, los compradores llegan a cuentagotas.
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IPIALES, COLOMBIA. El panorama en el Puente de Rumichaca con una poca presencia de transporte de carga, se replicó -este sábado 24 de enero de 2026- en los pasillos del centro comercial Gran Plaza y el tradicional supermercado Alkosto, en Ipiales. En este municipio colombiano hubo la ausencia del comprador ecuatoriano.
El bullicio de antaño, cuando miles de ecuatorianos cruzaban la frontera buscando precios de oferta, se ha transformado en un tránsito lento y calculado.
La razón principal no es solo la guerra comercial que Ecuador y Colombia atraviesan, sino la matemática básica. El peso colombiano, que en años anteriores sedujo a los ecuatorianos al superar la barrera de las 5.000 unidades por dólar, hoy juega en contra.
Para los pocos que se aventuraron a cruzar, la realidad cambiaria fue una mala sorpresa.

Pocas compras
Francisco y Carlos Moreno, dos hermanos que llegaron hoy desde el cantón Cayambe, Pichincha, son el reflejo de esta decepción. Regresaron a Ipiales después de un año, aprovechando un tiempo libre para hacer turismo y compras, pero el escenario financiero ya no es el mismo.
"Nos encontramos con que el cambio de pesos a dólares está muy bajo y eso no nos ha permitido hacer una gran cantidad de compras como hacíamos otras veces", relata uno de los hermanos, recordando otros años en que el diferencial cambiario permitía llenar los vehículos.
Según los testimonios recogidos en el lugar, el cambio se ubica en un rango que ya no resulta atractivo. Rosa Males, una comerciante independiente de Ibarra, señala que la caída ha sido sostenida en el último semestre "hasta llegar al punto actual donde está a 3.300 pesos". Otros visitantes reportaron cambios ligeramente superiores, pero igualmente insuficientes para justificar el viaje de compras masivas.
Luis Amilcar, otro visitante cayambeño que no cruzaba la frontera desde hace un año y medio, confirmó la tendencia a la baja tras recibir una cotización de 3.550 pesos por dólar. "Está muy bajo porque claro, cuando venía hace un año y medio estaba casi a 4.800", explica con resignación. Su conclusión es tajante: "Ya no es tan conveniente, ya no va a estar muy conveniente todas estas cosas".
Productos de aseo y salud conservan atractivo
A pesar de la coyuntura desfavorable, existe un sector que resiste: los productos de aseo y limpieza. Los hermanos Moreno admiten que "hay productos donde sí se mantiene la ventaja, principalmente en el tema de aseo".
Esta es precisamente la razón que trajo a Rosa Males a cruzar la frontera. Dedicada desde hace seis años a revender detergente, desinfectante, cloro y champú en Ibarra y Quito, Rosa sigue encontrando un margen de ganancia en estos ítems, aunque ha tenido que dejar de comerciar con café y confitería porque sus precios ya igualan o superan a los de Ecuador.
Sin embargo, sobre las cabezas de estos compradores también está la guerra comercial desatada en los últimos días.

La decisión de los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro de imponer tasas del 30% a las importaciones ha generado un clima de incertidumbre y miedo a la especulación. Rosa Males confiesa que su viaje de hoy tuvo un carácter de urgencia: optó por venir a reabastecer su stock "para hacer frente a una eventual alza de precios o especulación" tras los anuncios gubernamentales.
La confusión sobre el alcance real de las medidas es palpable entre los transeúntes. Luis Amilcar admite haber escuchado en las noticias sobre el arancel, pero "de ahí no sé nada más". Su temor, compartido por muchos, es que la medida termine afectando al consumidor final.
Para otros, la visita a Ipiales ha dejado de ser un asunto de compras para convertirse en una necesidad médica ante la falta de insumos en Ecuador. Luis Amilcar cruzó la frontera motivado principalmente por una consulta dermatológica para su hija. "Es más conveniente en precios y no hay la crema que le mandan, no hay en Ecuador, hay aquí", detalla.
Del lado de quienes viven a pie de frontera, la situación es aún más crítica. Andrés Bayardo, ciudadano de Tulcán, describe un panorama donde cruzar a comprar ya no tiene sentido económico.
"El alza de precios sí ha habido, la gente casi ya no se viene mucho a comprar es por la caída del cambio", asegura. Para los tulcaneños, que llevan casi tres meses conviviendo con este cambio bajo, sumar los gastos de transporte hace que los productos colombianos resulten "más costosos" o simplemente "equilibrados" al precio local.
Bayardo, quien consiguió un cambio de 3.650 pesos, se limitó a comprar "cosas pequeñas", lejos de las adquisiciones al por mayor de otros tiempos. Su esperanza, y la de muchos en la zona de integración, es que la diplomacia funcione. "Esperemos que tal vez el día de mañana se pueda llegar... a un mejor arreglo", dice.
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