Ecuador abre la puerta al “seguro petrolero” para cubrirse de las caídas de precios: qué es y cuáles son los riesgos
Cada vez que el precio del petróleo cae, el presupuesto del Estado tambalea. Ahora, el Gobierno camina al uso de seguros para reducir ese riesgo. ¿Pueden estabilizar la economía?

Central de Facilidades de Crudo - Culebra 21 (CPF), a cargo de Petroecuador, el 6 de junio de 2025.
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Red X (antes Twitter) de Petroecuador
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Cuando el petróleo sube de precio, las finanzas públicas se fortalecen y entran más dólares a la economía. Pero cuando el precio del barril se desploma, el golpe se siente en toda la economía.
Para intentar reducir esa "montaña rusa", el Gobierno abrió la posibilidad de usar coberturas financieras, que funcionan, en términos sencillos, como un seguro para proteger el precio del petróleo, también conocidas como hedging.
Pero, como todo seguro, tiene costo y requiere un manejo cuidadoso para evitar riesgos.
Qué pasos ha dado el Gobierno
En junio de 2025 se incluyó en la Ley de Integridad Pública la posibilidad de que las empresas estatales contraten coberturas para asegurar precios futuros del petróleo.
Luego, el 16 de enero de 2026, el Ejecutivo emitió el Decreto 287, que reformó el reglamento del Código de Finanzas Públicas para viabilizar estas operaciones.
Según explicó el exgerente de comercio internacional Pablo Noboa, antes existía un vacío normativo: en una cobertura petrolera el Estado paga una prima (costo del seguro) aunque el precio no caiga, lo que podía interpretarse como un gasto sin contraprestación o sin beneficio y generar observaciones de control, por ejemplo de la Contraloría.
El nuevo decreto reconoce ese pago del seguro como un costo legítimo de gestión de riesgo y otorga seguridad jurídica a las instituciones que ejecuten esas operaciones. De manera que el pago de primas por coberturas no constituye daño al Estado, blindando a los funcionarios responsables de realizar estas operaciones.
"El decreto no obliga a contratar coberturas, sino que habilita su uso bajo políticas internas que aún deben desarrollarse", dice Noboa.
¿Qué es una cobertura o seguro petrolero?
Imaginemos a una comerciante que vende arroz. Hoy el quintal cuesta USD 50, pero teme que en tres meses el precio baje a USD 40. Entonces paga un seguro que le garantiza que, pase lo que pase, podrá vender su producto a USD 50.
Si el precio cae, el seguro cubre la diferencia y ella no habrá perdido nada. Pero si el precio sube no podrá beneficiarse de la diferencia y simplemente habrá pagado el costo de la protección.
"Ese es el principio básico de una cobertura petrolera: estabilizar ingresos frente a caídas fuertes del mercado", añade Noboa.
De manera similar funciona un seguro petrolero. Por ejemplo, las empresas públicas nacionales, como la estatal Petroecuador, podrán contratar coberturas, siempre que cuenten con la aprobación de sus Directorios y emitan su normativa interna. Ecuador podría asegurar su petróleo con un precio de USD 65 por barril.
Si el precio baja a USD 55, el seguro paga los USD 10 de diferencia, es decir, la cobertura compensa esa diferencia de modo que el ingreso efectivo se aproxima al nivel asegurado.
Pero si el precio sube a USD 80 solo recibirá USD 65 por barril. Ese es el costo de dormir tranquilo.
Cómo se financia el seguro
Las coberturas pueden estructurarse de distintas maneras. Algunos países, como México, compran únicamente protección a la baja mediante opciones financieras, lo que les permite mantener el beneficio si el precio sube, aunque implica pagar primas más altas.
Otros esquemas combinan la protección con un límite a las ganancias extraordinarias (conocido como “collar”), en el que se establece un piso de precio pero también un techo. La prima recibida por aceptar ese límite puede compensar parcial o totalmente el costo del seguro.
La elección del instrumento depende del balance que se busque entre costo fiscal inmediato y exposición futura al mercado.
Los riesgos
Para Noboa, el principal riesgo no es financiero, sino institucional. Si el país asegura el barril en USD 65 y luego el precio internacional sube a USD 100, surgirán críticas por haber renunciado a parte de esa bonanza.
Los defensores del mecanismo, en cambio, responden que el objetivo no es maximizar ingresos en los años buenos, cuando el precio sube, sino evitar crisis fiscales en los malos, cuando el precio se hunde.
Para Noboa, la herramienta es válida y muchos países productores la utilizan justamente para reducir la volatilidad de sus ingresos, pero advierte que su aplicación es eminentemente técnica y exige una institucionalidad especializada que hoy Ecuador aún debe fortalecer.
“Esto no es simplemente decir ‘vamos a cubrirnos’. Son operaciones complejas que hay que seguir día a día, entender bien el mercado y tener gente que sepa estructurarlas. Si no hay esa capacidad, puede salir mal”, señala. “No basta con que el decreto lo permita. Si no hay equipos técnicos sólidos detrás, esto no funciona”.
Además, advierte que la diferencia entre cubrirse y terminar apostando al mercado puede ser muy delgada si no hay reglas claras. “La diferencia entre una cobertura bien hecha y una apuesta puede ser muy fina si no hay controles adecuados”.
Por eso considera que el decreto es apenas el primer paso. “Ahora viene lo más importante: definir cuánto se va a cubrir, en qué condiciones y con qué controles. Eso todavía está por construirse. No puede convertirse en un cheque en blanco. Tiene que hacerse con reglas muy claras”.
El caso mexicano
México es el ejemplo más conocido de coberturas petroleras. Desde hace más de dos décadas contrata opciones financieras para asegurar el precio del petróleo utilizado en su presupuesto.
Cuando el mercado ha sufrido caídas severas —como en 2009, 2015 o 2020— estas coberturas han compensado la pérdida de ingresos y reducido la volatilidad fiscal.
Sin embargo, cada año paga primas significativas, que constituyen el costo de esa protección aun cuando el precio no caiga.
No solo petróleo, también oro
El marco normativo no solo admite que Petroecuador haga este tipo de operaciones sino también la empresa pública minera Enami o el mismo Banco Central del Ecuador (BCE) para cubrirse ante caídas de precios del oro.
Hay que recordar que el oro es parte de los activos que forman parte de las reservas internacionales que custodia el BCE y cualquier fluctuación en el precio incide en este indicador clave para una economía dolarizada como la de Ecuador.
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