¿Por qué ha causado tanta euforia en Ecuador y Perú el Mundial de Desayunos de Ibai Llanos? ¿O todo fue una trampa?
Ibai Llanos ha confesado su sorpresa por la pasión con la que el bolón y el pan de chicharrón son defendidos en Ecuador y Perú. ¿Por qué se ha llegado a estos extremos patrióticos y virales?

Composición con una imagen de Ibai Llanos y una de un bolón con bictec y huevos fritos.
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PRIMICIAS
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Hasta el mismo Ibai Llanos, unos de los popes de las redes sociales en castellano, se ha asombrado por la novelería, o mejor dicho, por la verdadera euforia que en Ecuador y Perú se ha desatado por el Mundial de Desayunos que organiza el famoso streamer español. Tanta, que ya cansa.
El Mundial de Desayunos es, en términos reales, un torneo ficticio y vacío de contenido, por más que don Ibai sea, por una década ya, uno de los más exitosos creadores de eso mismo, contenido. ¡Qué paradoja! Aquí no hay jurados, chefs de restaurantes con estrellas Michelin, cocineros populares de trayectoria o antropólogos que analicen al bolón de Ecuador o al pan con chicharrón de Perú, sus variantes e historia. No hay listones o diplomas para el ganador, además.
Lo que hay es una sencilla votación abierta al público en las redes de Ibai Llanos: ¿cuál es el mejor desayuno, el bolón o el pan con chicharrón? Vote. Punto. El truco es haber disfrazado esto de Mundial de Desayunos, con formato de torneo de fútbol, aunque ningún organismo gastronómico ofrezca su aval. Es viralidad pura y dura.
Hasta ahí, todo perfectamente claro: estamos dentro de un juego y nos divertimos dentro de esas reglas. Pero, ¿por qué se desató esa defensa apasionada a sus platillos en Ecuador y Perú? ¿Por qué hasta los gobiernos se han entrometido en una votación sin valor real alguno y que huele al famoso mito de que tenemos el segundo mejor Himno Nacional del mundo?
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Orgullo por la gastronomía de Perú y Ecuador
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Si hay algo que en Perú se defiende con ardor es la reputación de su comida. Se ha trabajado arduamente desde el ámbito estatal para posicionar la gastronomía peruana en el mundo. Por eso, no sienta bien en ese país que se ponga en duda que exista, ni siquiera por casualidad, algo "mejor".
En Ecuador, en cambio, siempre ha existido la queja de que los gobiernos jamás promovieron como se debía a la gastronomía ecuatoriana. Los ecuatorianos perciben que su comida no es inferior a la de Perú, solo que ha sido mal vendida. La colisión de esas dos visiones produjo esta euforia masiva en el Mundial de Desayunos.
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Platillos emblemáticos
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La comida es mucho más que alimento: es un vínculo con la historia, las tradiciones y la identidad. Claude Lévi-Strauss propuso que la forma en que una sociedad prepara y consume sus alimentos no es un acto meramente biológico, sino un hecho social total. Para él, la cocina de un pueblo es un lenguaje.
El bolón (y el verde, en general) en Ecuador y el pan con chicharrón en Perú han alcanzado un amplio nivel de representación simbólica. Por ejemplo, en Perú el pan con chicharrón es eminentemente familiar y domincal. Al poner a estos platillos a competir a "nivel mundial", y esto seguramente no lo percibió don Ibai (aunque le salió bien), la gente no vota solamente por la comida, sino que también vota (o cree hacerlo) por su cultura, su pasado y su país. - 3
Ibai Llanos, el genio
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El organizador del evento no es cualquier comunicador. Ibai Llanos es uno de los streamers de habla hispana más grandes e influyentes del mundo. Sus plataformas poseen audiencias de millones de personas. Cuando él promueve algo, se gana una visibilidad masiva, y no solo por sus seguidores, sino por su olfato para detectar la viralidad y su carisma. Sí, hemos caído en sus hábiles anzuelos y algoritmos. Tome su like, buen hombre.
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La competencia en redes sociales
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El formato de votación del concurso fomentó una intensa participación en línea, sobre todo en las redes sociales, que son muy competitivas por sí mismas, debido a su urgencia. Compartir el enlace, publicar memes o crear hashtags son acciones que refuerzan un sentido de comunidad y propósito común. Por eso, autoridades, empresarios, famosos, medios de comunicación y gente común terminaron arrastrados por la viralidad, sin tiempo para reflexionar por qué una votación digital puede determinar que un desayuno es "mejor" que el otro. La prioridad de la masa fue mostrarse apoyando al bolón o al pan con chicharrón.
Por fortuna, esta tomadura de pelo se acabará pronto. El lunes 1 de septiembre se anunciarán los resultados de las votaciones. Si 'perdemos' (¿realmente perdemos?), volveremos a comernos un boloncito con café sin la urgencia de competir en las redes. Al menos, así será hasta que don Ibai lance el Mundial de Sopas y ponga a competir a nuestra sagrada fanesca con cualquier potaje del mundo.
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