De Vinces a Nueva York, la historia de Héctor Anchundia, el migrante ecuatoriano que decidió vivir de la pintura en Estados Unidos
El artista ecuatoriano llegó a Nueva York en los años setenta. Hoy, sus obras siguen circulando en espacios que conectan arte y comunidad y acaba de recibir el premio Global Distinguished Leadership, entregado por el Consejo para la Justicia, la Igualdad y la Paz.

Héctor Anchundia, pintor ecuatoriano radicado en Nueva York, junto a varias de sus obras.
- Foto
Selene Cevallos
Autor:
Actualizada:
Compartir:
NUEVA YORK. Héctor nació en Ecuador, entre Vinces y Quevedo, en la provincia de Los Ríos. Creció en una zona donde el calor, la luz y los colores intensos eran parte del paisaje cotidiano. Esa memoria visual, dice, se queda en la forma que haces arte.
A finales de los años setenta llegó a Nueva York. Se había formado en la Escuela de Bellas Artes, pero esto no le garantizó un espacio propio dentro de la Gran Manzana. Sus primeros años no estuvieron ligados al arte. “Tuve que hacer otras actividades, cosas que no eran lo mío. Ya sabes…”, recuerda sobre ese inicio en el que la prioridad era sostenerse.
Ese tiempo fuera del circuito artístico no fue corto. Fueron varios años antes de poder acercarse nuevamente a lo que quería hacer. Empezó visitando galerías, museos, buscando conversaciones, mirando cómo se movía el arte en una ciudad que no se abre fácilmente.
En 1976 formó parte de una agrupación de artistas latinoamericanos. Ese fue uno de los primeros espacios donde pudo empezar a construir algo propio. “Fue así como pude abrirme campo aquí en Nueva York”, cuenta. “No era visibilidad inmediata, pero era presencia. Y eso, en esta ciudad, toma tiempo”.
Su pintura también cambió en ese proceso. La formación académica le dio las bases, pero con los años empezó a construir un lenguaje más personal.
Y el color, en su caso, es más que una decisión técnica. “Los colores vienen de donde nací, de ese clima, de esa luz. Eso ya está en uno”, explica al hablar de su trabajo. En sus cuadros hay intensidad, contraste, una forma de pintar que responde tanto a su carácter como a ese origen.

El camino a las galerías
“Abrirse espacio en Nueva York implica más que talento”, lanza un suspiro y continúa. “Implica recursos, contactos, insistencia. Insistencia. Exhibir en ciertos circuitos puede costar miles de dólares, algo que no todos los artistas podemos asumir”.
Aun así, con el paso de los años, su obra ha logrado entrar en espacios que marcan una trayectoria sostenida. Ha expuesto en instituciones como el Metropolitan Museum of Art, el Bronx Museum y el Brooklyn Museum, algo que no ocurre de forma casual en una ciudad como Nueva York.
Hoy, su trabajo sigue activo. Continúa produciendo, desarrollando nuevas colecciones y preparando futuras exposiciones, algunas de ellas en espacios vinculados a la comunidad ecuatoriana, donde también ha encontrado apoyo institucional para mostrar su obra.

Anchundia, quien acaba de recibir el premio Global Distinguished Leadership, entregado por el Consejo para la Justicia, la Igualdad y la Paz (COJEP), asegura que su carrera se construye desde la continuidad. Desde la decisión de seguir pintando en una ciudad que exige moverse todo el tiempo, pero donde él ha logrado mantenerse, con una obra que sigue encontrando nuevos espacios para ser vista.
Talento ecuatoriano se cruza en Nueva York en una nueva plataforma editorial
El pintor Héctor Anchundia presentó parte de su obra en Nueva York y, durante la jornada, entregó una de sus piezas a Hugues Sanon, representante de Global Peace Chain, en un gesto que conectó el arte con organizaciones de alcance internacional.
La escena formó parte del lanzamiento de Inspire Magazine New York, una plataforma editorial independiente que reunió a artistas, fotógrafos y líderes comunitarios en un espacio que busca visibilizar el trabajo latino con respaldo de redes internacionales. En una ciudad donde estos encuentros suelen ser dispersos, la jornada logró concentrar perfiles distintos en torno a una misma propuesta.
Junto a él, participaron otros perfiles ecuatorianos en distintos ámbitos creativos y comunitarios. Entre ellos, la fotógrafa Delia Hernández, vinculada a proyectos con marcas como Sephora, y Fátima Velázquez, reconocida por su trabajo con la comunidad ecuatoriana y latina en Estados Unidos.
“La plataforma plantea visibilizar proyectos que combinan creatividad, emprendimiento y trabajo social, con el respaldo de organizaciones y redes que operan a nivel internacional” explica el guayaquileño Roberto Bolaños, productor y videógrafo.
Más que un encuentro puntual, la jornada dejó ver una red en formación, donde el talento ecuatoriano empieza a ganar espacio dentro del ecosistema cultural de Nueva York.
Compartir: