Entrenamiento agotador, control de peso, prohibición de romances, el lado oscuro del K-pop que busca de nuevos fenómenos como BTS o Blackpink
El K-Pop es una enorme industria en Corea del Sur. Detrás del glamour, hay un lado oscuro que ha dejado trágicos resultados. Bandas como BTS, ahora de regreso, han pasado por duros procesos para transformarse en un fenómeno musical, y cientos de jóvenes quieren seguir sus pasos.

Una esquina en Seúl, Corea del Sur, donde se destaca una promoción del regreso de la banda de K-Pop BTS, el 17 de marzo de 2026.
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AFP
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BTS es un fenómeno global y se confirma una vez más con la gran atención que está generando su regreso, después de casi cuatro años de pausa mientras sus miembros cumplían con el servicio militar obligatorio.
Millones de personas alrededor del mundo celebran el lanzamiento del nuevo álbum de BTS, 'Arirang', el 19 de marzo; y miles ya acampan en Seúl (Corea del Sur) esperando su concierto gratuito, que se además será transmitido al mundo, en vivo, a través de Netflix. Similar atención recibe el grupo femenino de K-Pop Blackpink, pero detrás del éxito hay una industria musical con un lado oscuro.
Competencia intensa, entrenamiento agotador, estricto control sobre la vida de las estrellas y comportamiento obsesivo de los aficionados, son solo algunas de las manchas sobre la industria musical en Corea del Sur, que busca crear nuevos grupos que causen el impacto global de BTS o Blackpink.
Se lanzan decenas de grupos de K-Pop cada año: hay 300 activos
Las discográficas surcoreanas lanzan decenas de nuevos grupos cada año con la esperanza de que se conviertan en los próximos BTS o Blackpink, pero con unos 300 grupos ya en activo, alcanzar el gran éxito es difícil.

La pequeña minoría de los miles de jóvenes aspirantes que superan la fase de audición puede enfrentarse a jornadas de 15 horas de sesiones de gimnasio, clases de canto, sesiones promocionales y prácticas de baile.
A veces no duermen en casa sino en literas en viviendas compartidas, con un control estricto sobre sus vidas, incluyendo lo que comen, su peso y su apariencia.
"Sistema de producción en masa tipo fábrica!
En una entrevista con AFP en 2020, la exintegrante de Nine Muses, Ryu Sera, lo comparó con un "sistema de producción en masa tipo fábrica", donde las personas son tratadas como "productos reemplazables".
Pero los responsables de la industria argumentan que esta estructura competitiva es lo que mantiene el éxito del K-pop.
"No podemos ayudar a quienes recibieron una oportunidad de superación personal pero no pudieron seguir el ritmo de los demás"
Oh Chang-seok, manager de Blitzers.
El equilibrio de poder entre las discográficas y las estrellas del K-pop estaba antes muy desequilibrado, con "contratos esclavos" que imponían un reparto desigual de beneficios y vinculaban a los artistas durante más de una década.

Tras una batalla legal que involucró al grupo TVXQ, la comisión de comercio justo revisó los contratos estándar, introduciendo en 2009 cambios que limitan los contratos iniciales a siete años.
Fans obsesivos
Los fanáticos pueden volverse obsesivos, y la indignación por los rumores de que sus estrellas favoritas podrían tener relaciones sentimentales se convirtió en una característica de la industria.
Cuando surgieron rumores de que Jung Kook de BTS salía con Winter, miembro de Aespa, los aficionados enviaron un camión con una valla publicitaria a la sede de la discográfica HYBE acusándolo de "engaño".
Karina de Aespa enfrentó problemas similares cuando reconoció su relación con un actor en 2024, provocando la ira de sus seguidores que también enviaron un camión. "¿No recibes suficiente amor de tus fans?", decía el mensaje.

La estrella de K-Pop fue obligada a terminar con su novio y pedir disculpas a los fans. En una carta escrita a mano, prometió a sus seguidores que "no los decepcionaría" de nuevo, y poco después la pareja rompió.
Otros llevaron las cosas a extremos peligrosos. En 2024, Sunwoo de The Boyz fue agredido cuando un aficionado se escondió en una escalera de emergencia para enfrentarlo. La discográfica del grupo afirmó haber detectado también un dispositivo de rastreo en su vehículo.
Este mes, una mujer brasileña fue acusada de acosar a Jung Kook de BTS. Supuestamente tocó el timbre de su casa y dejó -"por amor"- una carta 23 veces en un mes.
Fans obsesivos, acoso y suicidios
Kim Seong-sheen, profesor de educación en convergencia creativa en la universidad Hanyang de Seúl, culpa a la forma en que la industria estructuró la relación entre grupos y seguidores.

"Los fanáticos pasaron a ocupar el papel no de simples consumidores, sino de participantes que invierten sus emociones y tiempo", detalló Kim a AFP.
"La industria operó durante mucho tiempo bajo la premisa de controlar la vida privada de los ídolos y mantener una ilusión de intimidad para sostener ese compromiso"
Kim Seong-sheen, profesor en la Universidad Hanyang de Seúl
La industria vio varios suicidios, el más reciente en 2023, cuando Moonbin, de 25 años, del grupo ASTRO, fue encontrado muerto en su casa.
Aunque los profesionales de la salud mental advierten que rara vez hay un único factor desencadenante, algunos artistas fueron sometidos a un intenso ciberacoso y a un duro escrutinio de su vida personal, tanto por parte de seguidores como de sus representantes.
Bang Si-hyuk, creador de BTS y presidente de HYBE, cuestionó en una entrevista con CNN en 2023 si tales críticas eran "justificables", sugiriendo que las condiciones no son mejores en el pop occidental.
El comentarista cultural Kim Do-hoon señaló que un problema más profundo radica en la estructura jerárquica de la industria entre la gestión y los cantantes.
A diferencia de muchos grupos en otros lugares, las bandas de K-pop son formadas por agencias que invierten tiempo y capital para entrenarlas en un sistema vertical. BTS fue creado de la misma manera.
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