“No es heroísmo, es vocación” | Así viven los bomberos el incendio en el edificio Multicomercio de Guayaquil
En medio del incendio del edificio Multicomercio, que mantiene en alerta al centro de Guayaquil, los bomberos cumplen jornadas extensas bajo calor extremo. Ellos aseguran que no es heroísmo, sino vocación.

Bomberos mantienen operativos activos, durante la noche del miércoles 11 de febrero, en medio del incendio estructural que afectó al edificio Multicomercio, en el centro de Guayaquil.
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César Muñoz/API
Autor:
Redacción Primicias
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El humo aún es visible desde varias cuadras a la redonda. La estructura del edificio Multicomercio sigue humeando, mientras los chorros de agua no se detienen. Pero a pocos metros del perímetro de seguridad, hay otro escenario: bomberos tomándose un respiro, hidratándose, limpiándose el rostro ennegrecido por el hollín y preparando el relevo para volver a entrar en acción.
“No es heroísmo, es vocación”, dice Ricardo, bombero con más de 30 años de servicio, mientras se ajusta los guantes antes de regresar al frente. Explica que su familia ya está acostumbrada a las llamadas de madrugada, a los turnos extendidos y a las emergencias que no tienen horario.
En este incendio, que ya supera las 24 horas, los turnos se han extendido bajo temperaturas extremas y con riesgo constante por el colapso parcial de las torres del edificio. Aun así, ellos hablan más de disciplina que de miedo.
“Nos entrenamos para esto”, comenta Miguel, quien forma parte de una de las compañías que trabaja con camiones escalera. “Las prácticas, los simulacros y la experiencia nos ayudan a tomar decisiones frías en momentos muy calientes”, dice.
El regreso a casa después del fuego y el humo
Cuando se les pregunta qué es lo primero que quieren hacer al terminar la jornada, las respuestas se parecen. “Llegar a casa y pegarme un baño largo, porque el cuerpo arde, pica por el humo", dice Ricardo, todavía con el uniforme impregnado de olor a combustión.
Otro bombero, Javier, sonríe y añade: “Un caldito de pollo con arroz, menestra y carne. Eso es lo que uno quiere después de algo así”.
Son detalles simples, cotidianos, que contrastan con la magnitud del incendio que enfrentan. Mientras en redes sociales abundan los mensajes que los llaman héroes, ellos prefieren hablar de vocación y responsabilidad.
Disciplina frente al riesgo
El coronel Martín Cucalón, primer jefe del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, ha insistido en que no ingresarán al edificio mientras la estructura sea inestable. “No podemos ser irresponsables de meter a nuestro personal y que mañana colapse una torre”, explicó.
Esa decisión, dicen los propios bomberos, también es parte de la vocación: saber cuándo avanzar y cuándo retroceder.
Javier, que participa en las labores de enfriamiento desde el primer día, lo resume así: “Aquí lo más importante es que todos regresemos a casa. Lo que está quemado, quemado está”. Hasta ahora, la emergencia no ha registrado heridos ni fallecidos.
El hombre detrás del uniforme
En medio del incendio del edificio Multicomercio, los bomberos se organizan en relevos, descansan por minutos y vuelven al fuego. Algunos reciben mensajes de sus familiares; otros solo alcanzan a avisar que están bien.
“No somos héroes”, repite Ricardo antes de volver a colocarse el casco. “Somos bomberos. Y esto es lo que hacemos”.
Mientras el humo blanco indica que la temperatura ha bajado, ellos permanecen atentos. El incendio aún no está completamente extinguido y la ciudad sigue mirando hacia el edificio Multicomercio.
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