Los museos de Guayaquil se reinventan para captar nuevos públicos, tras crisis de visitantes
Las cifras de visitas, los cambios en la gestión cultural y las voces de gestores e instituciones revelan una relación desigual y en transformación entre la ciudad y sus museos, marcada por intentos de recuperación, nuevos públicos y el desafío de volver a integrar estos espacios a la vida cotidiana. Esto pasa en Guayaquil.
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Redacción Primicias
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Durante los últimos años, la relación de los guayaquileños con sus museos ha atravesado cambios. Las cifras de visitas muestran comportamientos distintos según el tipo de gestión y el enfoque institucional.
Pero esos números también ponen sobre la mesa un debate más amplio sobre el papel que estos espacios cumplen hoy en una ciudad marcada por nuevas rutinas, inseguridad y transformaciones sociales aceleradas.
Los registros más recientes permiten observar que no todos los museos siguen una misma trayectoria. Mientras algunos espacios comienzan a consolidar procesos de recuperación de públicos, otros aún no logran estabilizar su afluencia tras los picos registrados entre 2021 y 2022, años marcados por actividades masivas e iniciativas institucionales concentradas.
Datos que no se leen en bloque
En el caso del Museo Municipal de Guayaquil, uno de los principales espacios de la red de museos municipales, las cifras oficiales evidencian un crecimiento sostenido en los últimos tres años.
De acuerdo con los reportes institucionales, el museo pasó de 42.386 visitas en 2023 a 58.786 en 2024, y alcanzó 70.301 visitas en 2025.
Según Joaquín Moscoso, coordinador general de Gestión Cultural, el incremento no se explica únicamente por visitas espontáneas, sino por una ampliación de la programación, como reapertura de salas, fortalecimiento de mediaciones culturales, talleres educativos, conferencias y acceso a espacios tradicionalmente restringidos, como la reserva técnica vista.
El comportamiento es distinto en los museos de administración estatal, a través del Viceministerio de Cultura y Patrimonio, de la ciudad —el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo (MAAC), el Museo Nahím Isaías y el Museo Presley Norton—, que tras concentrar más de un millón de visitas en 2021 y cifras igualmente altas en 2022, registraron una caída abrupta en 2023 y 2024.
En 2025, los datos parciales hasta septiembre muestran un repunte moderado, aún lejos de los niveles alcanzados durante el periodo pospandemia.
Guayaquil cuenta con al menos 16 museos de distintas temáticas, entre espacios municipales, estatales y de gestión institucional, dedicados a áreas como historia, arte, arqueología, ciencia y música.
La mayoría de estos museos se concentran en la zona céntrica de la ciudad, lo que convierte al casco histórico en el principal corredor museístico de Guayaquil, aunque no siempre esa cercanía se traduce en una circulación sostenida de públicos.
Mirar fuera de Guayaquil: similitudes y contrastes
El fenómeno no es exclusivo de Guayaquil. En Quito, una ciudad de tamaño poblacional comparable —con cerca de 2,6 millones de habitantes—, los museos estatales, como el Museo Nacional del Ecuador (MUNA), el Museo Camilo Egas y el Centro Cívico Cultural Mariscal Sucre, también muestran una reducción significativa de visitas respecto a los picos de 2021, con una recuperación parcial en 2024 y 2025.
En contraste, Cuenca presenta una dinámica distinta. Con una población cercana a los 600.000 habitantes, el Museo y Parque Arqueológico Pumapungo ha mantenido cifras altas y estables de visitantes desde 2022, superando las 400.000 visitas anuales.
Más allá de la inseguridad: hábitos, horarios y mediación
Para el gestor cultural y comunitario Gustavo Ribadeneira, atribuir la baja asistencia únicamente a la inseguridad resulta insuficiente. A su criterio, Guayaquil arrastra una rigidez histórica en la forma de programar y comunicar la cultura.
"No nos estamos reseteando en Guayaquil, no nos estamos ajustando al nuevo Guayaquil. (...) No todo es inseguridad; el problema también está en que seguimos proponiendo actividades con horarios pensados para una ciudad que ya no existe".
Gustavo Ribadeneira, gestor cultural y comunitario
Ribadeneira apunta a factores como la jornada laboral extendida, la falta de actividades en horarios alternativos —como el mediodía—, una difusión limitada y la necesidad de renovar las experiencias museísticas para públicos jóvenes.
Desde su mirada, los museos no solo deben mostrar patrimonio, sino hacerlo legible, atractivo y cercano; el desafío no está en sumar actividades, sino en repensar cómo se presentan los contenidos y a qué públicos se dirigen.
El museo como espacio de encuentro
Esa idea encuentra un correlato práctico en la experiencia de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo Guayas. Su presidenta, Martha Rizzo, explica que uno de los objetivos de la institución ha sido transformar una administración cultural tradicional en un modelo comunitario, orientado a la niñez y la juventud.
"Transformar una administración cultural rígida, monumental, tradicional, a una administración cercana, cultural, comunitaria".
Martha Rizzo, presidenta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo Guayas
Bajo ese enfoque, la Casa de la Cultura pasó de registrar alrededor de 5.000 visitas anuales a 83.600 en 2022 y 125.000 en 2025, según datos institucionales.
El incremento coincidió con una ampliación de la programación y con la activación sostenida de sus tres museos —el Carlos Zevallos Menéndez, de arqueología; el Manuel Rendón, de artes visuales; y una sala de educación no formal— además de salas de exhibición.
Según cuenta, la institución ha apostado por un enfoque interdisciplinario, incorporando teatro, música, cine, actividades escénicas y propuestas educativas no formales como mecanismos de aproximación a nuevos públicos. “Pueden ser muchos niños a los que no les gusten los museos, pero sí el cine o la danza. Los atraes por ahí y terminan entrando al museo”, explica.
Para Rizzo, el objetivo no es sumar eventos, sino convertir al museo en un espacio habitable, donde las personas no solo observen piezas, sino se reconozcan.
"Al sentir que es parte tuya, crear este sentido de pertenencia no solo crea identidad, sino también cuidado. Y ese cuidado te ayuda a mejorar no solo la relación cultura-comunidad, sino que también empodera a la comunidad para que cuide la institución".
Martha Rizzo, presidenta de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo Guayas
Ese modelo incluye recorridos culturales dirigidos a familias, programas intergeneracionales, convenios con universidades y la apertura del espacio a colectivos culturales y artistas urbanos, con la intención de fortalecer el sentido de pertenencia.
Recuperar, conservar y mediar
Desde la administración municipal, Moscoso plantea que el Museo Municipal no puede leerse únicamente como un espacio expositivo, sino como un "testimonio material de la identidad guayaquileña y de una gran convergencia simbólica y de importancia social”.
“El museo nos da un sentido de lugar: tienes un lugar a dónde regresar, un lugar que reconoces como tuyo y como el lugar de los tuyos. Eso es lo que defendemos, nuestra continuidad social".
Joaquín Moscoso, coordinador general de Gestión Cultural
No obstante, reconoce que la relación con estos espacios enfrenta nuevos desafíos. Frente a ese escenario, plantea que el rol del museo no se limita a la exhibición. “No es solo exponer obra o apoyar a gestores culturales; es influenciar y favorecer la cultura de una ciudad. Es entender el acceso a la cultura como un derecho cultural”.
Moscoso sostiene que el desafío actual pasa por transformar la manera de contar la historia. En su lugar, propone museos que interpelen la historia desde la experiencia, la creatividad y la interacción con las muestras.
“Contemporanizar la muestra, los relatos y la manera de exponerlos no es una moda; es una nueva forma de relacionarse con la actualidad, con la modernidad y con las juventudes”.
Joaquín Moscoso, coordinador general de Gestión Cultural
Finalmente, subraya que el museo cumple una función sistémica dentro de la ciudad: no solo conserva memoria, sino que circula contenidos culturales, proyecta a artistas y dialoga con instituciones como la Universidad de las Artes.
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