Radiocirugía: una alternativa para tratar tumores cerebrales sin cirugía abierta
La radiocirugía permite tratar determinadas lesiones cerebrales sin un procedimiento quirúrgico convencional. Descubre cómo funciona y qué puede esperar el paciente.

Doctor Raúl Puente del Hospital metropolitano revisando estudios de radiocirugía.
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Carlos Tene / Redacción Comercial
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Redacción Comercial
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Recibir el diagnóstico de un tumor cerebral suele traer consigo una pregunta inevitable: ¿será necesaria una cirugía? Aunque este abordaje continúa siendo el tratamiento indicado para muchos pacientes, hoy existen alternativas menos invasivas que pueden ser una opción en determinados casos.
Una de ellas es la radiocirugía estereotáctica, una técnica que utiliza radiación de alta precisión para tratar ciertas lesiones sin necesidad de abrir el cráneo. De acuerdo con Mayo Clinic, este procedimiento concentra múltiples haces de radiación sobre un objetivo específico para controlar o destruir células tumorales, lo que reduce la exposición del tejido sano.
¿Cómo se decide si un paciente puede recibir radiocirugía?
No todos los tumores requieren abordaje quirúrgico, y tampoco todos los usuarios son candidatos para esta intervención. Según el doctor Raúl Puente, jefe médico de la Unidad de Radioterapia y Radiocirugía del Hospital Metropolitano, la decisión se toma de forma multidisciplinaria, con la participación de neurocirujanos, neurólogos y oncólogos, entre otros especialistas.

- “Hay personas con indicación quirúrgica que deben someterse a un procedimiento tradicional, mientras que en otros casos, por las características del tumor, la ubicación de la lesión o porque ya hubo una intervención previa sin lograr la resección completa, puede ser una alternativa o complemento terapéutico”.
- Dr. Raúl Puente
Foto: Carlos Tene, Redacción Comercial
Precisión para proteger el tejido sano
Una de las principales características de la radiocirugía es su precisión. A diferencia de la radioterapia convencional, concentra altas dosis de radiación sobre zonas muy específicas, lo que permite reducir la exposición del tejido sano que rodea la lesión.
Puente explica que, durante la planificación del tratamiento, si existe una variación superior a un milímetro, el abordaje se reajusta antes de aplicar la dosis, una medida que contribuye a proteger estructuras cerebrales cercanas.
¿Cómo es el procedimiento y la recuperación?
Según el especialista, al tratarse de un método no invasivo, generalmente no requiere anestesia ni sedación. El paciente permanece despierto durante la sesión, que suele durar alrededor de una hora, aunque los casos más complejos pueden extenderse hasta dos horas, y por lo general puede regresar a casa el mismo día.
Después del procedimiento, se recomienda un reposo relativo durante aproximadamente dos días. Además, los resultados no son inmediatos. La respuesta al tratamiento se evalúa mediante estudios de imagen, como resonancia magnética, entre cuatro y seis meses después, ya que el efecto de la radiación ocurre de forma progresiva.
La radiocirugía no reemplaza a la cirugía convencional ni es adecuada para todos los casos. Sin embargo, representa una alternativa menos invasiva que amplía las opciones disponibles para el tratamiento de determinados tumores y lesiones neurológicas, permitiendo evaluar cada caso de acuerdo con las necesidades de cada paciente.
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