Alemania: La ultraderecha se anota una histórica victoria en las elecciones y enciende las alarmas en Europa
¿Por qué el partido de extrema derecha Alternativa por Alemania se ha convertido en una colectividad tan popular entre los alemanes? Estas son las claves de la formación que pone nerviosa a Europa.

El candidato a primer ministro del estado de Sajonia-Anhalt por el partido de extrema derecha Alternativa por Alemania, Ulrich Siegmund, el 6 de septiembre de 2026 en Magdeburgo, Alemania.
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EFE/EPA
Autor:
Redacción Primicias / Agencias
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El partido de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD) se anotó una importante victoria el domingo 6 de septiembre en las elecciones del estado de Sajonia-Anhalt y aunque no logró la mayoría absoluta para gobernarlo, sí obtuvo un resultado récord que encendió las alarmas en toda Europa.
La AfD es un partido antiinmigrante y de extrema derecha, según la Oficina Regional para la Protección de la Constitución alemana, afín a los presidentes ruso, Vladimir Putin, y estadounidense, Donald Trump.
Su candidato a primer ministro en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, prometió endurecer la política migratoria, eliminar la obligación de ir a la escuela y modificar las clases de historia en el colegio que, en su opinión, están demasiado centradas en la culpabilidad de la Alemania Nazi.
El domingo la AfD alcanzó la mayor victoria electoral de su historia, con el 44% de los votos en este estado oriental que fue parte de la desaparecida República Democrática Alemana (RDA) comunista, seguido de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), del canciller Friedrich Merz, con el 18%.
Con ese resultado la AfD obtendría 39 escaños en el Parlamento regional, tres menos de los necesarios para tener mayoría absoluta (42), por lo cual no está claro si podrá gobernar en solitario.
Ninguna región alemana ha estado gobernada por la extrema derecha desde la caída del régimen nazi en 1945.
Pero en 2024 la AfD ganó las elecciones en el estado de Turingia, también parte de la antigua RDA, aunque no llegó a gobernar por el 'cordón sanitario' que los otros partidos alemanes han impuesto a la extrema derecha.
La victoria electoral provocó preocupación entre la comunidad judía nacional. El presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, se declaró "consternado" por los resultados, en una entrevista con el diario Welt.
En Europa, el presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, advirtió que la "amenaza ultra" se extiende por el mundo "gracias en gran medida a la rendición de la derecha tradicional".
El Gobierno de Francia, por su parte, consideró que el triunfo electoral es un "momento grave en Europa" y llamó a no olvidar la historia.
"Debemos escuchar con humildad los enfados, las inquietudes y los temores, y dar respuesta a ellos. Pero el nacionalismo y la xenofobia nunca serán una solución. No debemos dejar nunca de defender nuestros valores democráticos y el proyecto europeo", expresó el ministro delegado de Europa, Benjamin Haddad, primera personalidad del Gobierno francés en manifestarse.
En Polonia, país invadido por Alemania en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro polaco Donald Tusk lamentó el triunfo de AfD y arremetió contra quienes la celebraron en su país.
"En Polonia, solo idiotas o traidores pueden alegrarse del triunfo de AfD en Alemania", dijo en la red social X, mientras el ministro de Exteriores, Radosław Sikorski, tildó el resultado de "señal muy alarmante", y advirtió: "Cuando otros se vuelven nacionalistas, en lugar de paz tenemos conflictos".
¿Pero, cómo se convirtió la antigua Alemania Oriental en el bastión de la extrema derecha? Estas son algunas claves:
La diputada Elisabeth Kaiser señala que la identidad política de las antiguas regiones comunistas del Este, cuando Alemania se dividió en dos tras la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo un factor distintivo.
Disparidades económicas

Desde la reunificación alemana de 1990, los esfuerzos realizados para reactivar la economía devastada de la parte oriental del país han dado frutos: las inversiones van en aumento y el desempleo es notablemente inferior a su nivel máximo de la década de 1990.
Kaiser, originaria de Turingia, destaca que los estados del este del país registran proporcionalmente más patentes que los del oeste. Su región, dice, alberga numerosas "industrias del futuro".
Sin embargo, los sucesivos gobiernos "no han logrado superar las grandes disparidades de riqueza, que se deben en particular a cuestiones de herencia", reconoce la comisionada.
Además, una parte de la población, traumatizada por el estancamiento económico y las privatizaciones forzadas posteriores a la reunificación, asocia "el cambio con experiencias negativas".
A esto se suma el éxodo masivo que vivió el Este en las décadas de 1990 y 2000, lo que alimentó el sentimiento entre quienes se quedaron, de ser "desfavorecidos e invisibles", dice Kaiser.
La AfD, en ese contexto, promueve un discurso revanchista.
Migración

El cierre de las fronteras es uno de sus mensajes clave que encuentra eco favorable en el Este. Si bien la proporción de residentes de origen inmigrante es mucho menor allí que en el Oeste, la cultura de contacto con los extranjeros es aún menos común.
Mientras que los "trabajadores invitados" impulsaron el "milagro económico" de la posguerra en la capitalista Alemania Federal (RFA), es decir la del Oeste, los trabajadores que llegaron desde otros países socialistas a RDA "eran mantenidos, en gran medida, físicamente separados de los alemanes orientales", cuenta Kaiser.
La Alemania del Este "no fue una sociedad de inmigración" y en ella prevalecía un "fuerte racismo", a pesar del discurso oficial de amistad entre los pueblos, explica.
Aún hoy, la inmigración se percibe con desconfianza, a pesar de que desempeña un papel esencial en la economía y en los servicios a la población: "Uno de cada cinco médicos en Alta Sajonia es inmigrante o de origen inmigrante", precisa la también diputada.
"Ostalgie"

Al igual que otros políticos han hecho recientemente, Kaiser advierte contra cualquier idealización del pasado comunista.
"En tiempos de crisis, la gente recuerda los aspectos positivos de su pasado", dice, un sentimiento que muchos en Alemania llaman "Ostalgie" o "nostalgia del Este".
Uno de esos símbolos de la ex-RDA es la motocicleta de la marca Simson, que Ulrich Siegmund, líder de la lista de la AfD en Sajonia-Anhalt, suele conducir durante su campaña.
"Esa motocicleta representaba la libertad porque permitía desplazarse", recuerda Kaiser, al señalar también su atractivo para los jóvenes en remotas zonas rurales.
Los votantes de mayor edad, por su parte, asocian el régimen comunista con la seguridad, otro tema clave de la AfD, olvidando con frecuencia que "eso se debía a que todo estaba controlado y vigilado", insiste la funcionaria.
En el plano geopolítico, la AfD aboga por un acercamiento a Rusia, a pesar de su invasión de Ucrania y de los ataques en territorio alemán atribuidos a Moscú. Un mensaje que se aprecia en el Este.
Kaiser explica que la sociedad alemana oriental se caracteriza además por un "antiamericanismo pronunciado".
"Sismógrafo"
Sin embargo, estas divergencias entre Este y Oeste no deben conducir a una ruptura. Kaiser considera "desastrosa" la idea de dejar de "subsidiar" al Este, que está ganando terreno en las zonas más ricas del Oeste.
El partido conservador del canciller Friedrich Merz pide regularmente la eliminación del "Soli", un recargo creado en 1991 para nivelar las disparidades entre ambas regiones.
Según ella, recortar los recursos "daría crédito a la postura de víctima que a la AfD le gusta adoptar".
El auge de esta formación debería servir como "sismógrafo" para el resto del país, añade, ya que, si bien la AfD está lejos de gobernar un estado en el Oeste, sus avances electorales allí son considerables.
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