El asedio de Estados Unidos a Venezuela redirige rutas del narcotráfico y aumenta la presión criminal sobre Ecuador
Fuentes de Antinarcóticos advierten que el cierre del corredor del Caribe puede saturar las rutas del Pacífico y la Amazonía, con mayores brotes de violencia para Ecuador. El reacomodo de rutas del narco y mafias internacionales coloca a los puertos ecuatorianos en el centro del tablero criminal.

Un laboratorio donde las hojas de coca se procesan para convertirlas en pasta básica de cocaína, en el departamento colombiano de Putumayo, fronterizo con la provincia de Sucumbíos, en Ecuador.
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Bram Ebus / Amazon Watch
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El endurecimiento del cerco militar de Estados Unidos contra Venezuela en el mar Caribe está reconfigurando el mapa del narcotráfico en la región y trasladando una presión creciente hacia Ecuador.
Analistas de seguridad y fuentes policiales advierten que el bloqueo militar en el Caribe, que la flota naval estadounidense inició desde agosto de 2025 y se consolidó tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, está forzando a las organizaciones criminales a desviar grandes volúmenes de cocaína hacia los corredores del Pacífico y la Amazonía, que atraviesan territorio ecuatoriano.
Según estimaciones del propio Gobierno de Ecuador, hasta el 70% de la cocaína que se produce en Colombia estaba fluyendo a través de los puertos de Ecuador en 2025.
El coronel en servicio pasivo Mario Pazmiño, exjefe de Inteligencia Militar del Ejército y director para América Latina del Security College US, sostiene que al menos unas 950 toneladas de cocaína son las que transitan por territorio nacional cada año, una cifra que podría incrementarse con el asedio militar estadounidense en el mar Caribe hasta entre 1.400 y 1.500 toneladas anuales, alertó.
Este escenario, sostiene, anticipa mayores niveles de violencia en el país en los primeros meses del año, producto de la disputa territorial entre bandas y del reforzamiento armado de las estructuras criminales.
La relación de los flujos de la cocaína
- Colombia reportó la incautación de más de 1.000 toneladas de sustancias ilícitas en 2025, mientras la ONU estima que la producción potencial de cocaína alcanzó 3.001 toneladas en 2024, cifra que el mandatario colombiano Gustavo Petro ha cuestionado por considerarla sobreestimada.
- En tanto que Ecuador decomisó 214,53 toneladas de droga en 2025, de acuerdo a datos del Gobierno Nacional, una cifra inferior al récord histórico de 294,61 toneladas en 2024. Ecuador también estaría incautando hasta un 30% de la cocaína que fluye por el país.
El bloqueo del Caribe y el desvío de rutas
Fuentes de Antinarcóticos de la Policía Nacional confirman que las estructuras criminales están diversificando métodos para el envío de droga desde Ecuador, con nuevas formas de contaminación de contenedores de carga exportable y con un giro estratégico hacia la ruta del Atlántico.
Desde puertos como los de Guayaquil, los cargamentos aprovechan el paso de los buques por el Canal de Panamá para llegar a Europa, Asia e incluso África. Las organizaciones criminales de Ecuador están reforzando sus alianzas con carteles mexicanos -como Sinaloa y Jalisco Nueva Generación- y mafias de Rusia, Italia, China o redes Balcánicas, según dijo bajo reserva un oficial de Antinarcóticos. Esto les permite aumentar su fuerza en cantones en donde acopian y desde donde despachan las drogas, dijo.
Los grupos armados organizados pueden intensificar la explotación de las debilidades en la cadena logística de exportación, aumentando los niveles de infiltración para contaminar cargamentos o corrompiendo a actores clave, agregó la fuente. La coordinación entre países facilitó la captura de decenas de cabecillas en 2025, dijo, aunque la porosidad de las fronteras sigue siendo un punto crítico.
“El corredor del Caribe ha sido taponado por la flota norteamericana. Esa droga no se queda en Venezuela ni en Colombia: tiene que salir por algún lado”, explicó por su parte Pazmiño. Según su lectura, el cierre parcial de esa ruta está saturando los corredores amazónicos y del Pacífico, que cruza Ecuador y conectan de forma más directa con los puertos utilizados para el envío de droga.
La razón es logística: la mayor parte de los centros de producción, procesamiento y cristalización de cocaína se concentran en Nariño y Putumayo, en la frontera colombiana con Ecuador. Desde allí, "el traslado a puertos ecuatorianos es más corto y menos costoso que las rutas por Brasil", usadas para el consumo interno brasileño, pero que implica "trayectos más largos y mayores riesgos de incautación".

Más droga, más armas y más disputas territoriales
El eventual incremento del flujo de cocaína tiene implicaciones directas en la seguridad interna. “Más droga significa más armas para proteger corredores, centros de acopio, santuarios delictivos, y una presencia armada más fuerte para evitar que otras bandas intenten tomar espacios conquistados”, advirtió Pazmiño. Efectos del asedio en el Caribe podrían hacerse visibles en cuestión de semanas, dijo.
Ecuador -añadió- se está convirtiendo en una línea de contención regional para el narcotráfico. El país ya registró cifras récords de muertes violentas en 2025 debido a la fragmentación interna de las bandas criminales y a la influencia de grupos armados colombianos.
El bloqueo del Caribe está redistribuyendo rutas y afianzado nuevas alianzas, añade el analista. La expansión del Comando Vermelho, una protomafia brasileña que opera en los altos del Putumayo, en el triángulo fronterizo entre Colombia, Brasil y Perú envía droga a Brasil y, al mismo tiempo, busca acceso a los puertos ecuatorianos.

Ese interés se canaliza, según el analista, a través del grupo Comandos de la Frontera, a los que identifica como un apéndice del Comando Vermelho, con vínculos tanto con disidencias de las FARC como con bandas ecuatorianas como Los Lobos.
Según una fuente de la Unidad de Delitos Transnacionales de la Policía, el asedio sobre Venezuela y el descabezamiento de una presunta red afín a los carteles, implica cambios en los métodos y en rutas del narcotráfico. “El crimen organizado no se retira. Recluta más gente, cambia de estrategia y busca nuevos espacios”, advirtió. “Estos golpes suelen afectar a unas estructuras, pero favorecen a otras”.
Sobre un incremento exponencial de la circulación de droga en Ecuador fue más prudente y señaló que aún es pronto para evaluarlo. Pero coincidió en que el bloqueo naval en el Caribe tiene incidencia en la consolidación de nuevas alianzas, en la “mutación de estructuras criminales y en el cambio de comportamiento” con efectos potenciales en aspectos como los niveles de violencia criminal.

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