Trump-Petro: El primer cara a cara de una tensa relación, que marcará las elecciones colombianas
El Presidente de Estados Unidos recibirá al Mandatario colombiano en la Casa Blanca. Pero mientras Gustavo Petro busca limar asperezas con Washington, Ecuador pone presión comercial en la frontera.

Combinación fotográfica del presidente colombiano, Gustavo Petro, y el mandatario estadounidense, Donald Trump.
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AFP
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Donald Trump y su par colombiano Gustavo Petro se reunirán por primera vez este martes 3 de febrero en Washington, un punto de quiebre en su turbulenta relación tensada durante meses por desacuerdos frente al narcotráfico, Venezuela y posiciones políticas opuestas.
Acérrimos adversarios, los mandatarios tendrán un cara a cara inédito, que puso en pausa las amenazas de Washington de acciones militares y aranceles adicionales a Colombia, en una región volátil después de que Estados Unidos derrocara y arrestara al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Trump amedrentó a Petro con un destino similar para Colombia, en el punto más crítico de sus constantes desencuentros, marcados por ataques cáusticos, tanto en lo político como en lo personal.
La deportación de migrantes indocumentados, la guerra en Gaza, la lucha contra el narcotráfico y la incursión militar estadounidense en Caracas desgastaron, desde 2025, la relación entre países tradicionalmente aliados.
El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, adelantó que la lucha conjunta contra el narcotráfico será uno de los principales asuntos de discusión en la visita del presidente izquierdista, por invitación de Trump durante su primera llamada telefónica el 7 de enero.
La conversación alivió momentáneamente las tensiones con Trump, que volteó su mirada hacia Cuba, Irán y Groenlandia.
¿Petro suma puntos?
El Presidente colombiano camina por la delgada línea entre cumplir las exigencias de Washington y mantenerse fiel a su ideología, a pocos meses de las elecciones presidenciales en Colombia, en las que la izquierda es favorita.
Y, en los últimos días, Petro ha hecho puntos para agradar a Washington. La Cancillería colombiana anunció el jueves que reanudó los vuelos de deportación de migrantes expulsados, génesis de la confrontación entre Petro y Trump.
Además, Colombia retomará en los próximos días la fumigación de narcocultivos con glifosato, suspendida desde 2015 por recomendación del Ministerio de Salud y una medida muy criticada por Petro cuando era senador opositor.
Según el Gobierno, el Mandatario colombiano se comprometió también con Trump a actuar conjuntamente contra la guerrilla ELN (Ejército de Liberación Nacional) en la frontera con Venezuela, con la que intentó sin éxito negociar la paz.
Trump había llamado a Petro "líder del narcotráfico" tras acusarlo de hacer pocos esfuerzos para frenar a las mafias que trafican cocaína e impuso sanciones financieras en octubre contra él, su esposa, su hijo mayor y su mano derecha, el ministro del Interior, Armando Benedetti.
Ahora, el saliente Gobierno de Colombia quiere dejar claro a los Estados Unidos que es el país que combate con mayor contundencia al narcotráfico. Y al ritmo de los eslóganes de Trump, afirman que quieren "hacer al hemisferio más seguro".
El rol de Ecuador y los aranceles
En medio de las presiones de Washignton contra Bogotá y de la preparación de la esperada cita presidencial en la Casa Blanca, apareció el presidente ecuatoriano Daniel Noboa, el 21 de enero, y acusó a Petro de falta de reciprocidad en la seguridad fronteriza.
Noboa anunció un arancel del 30% a los productos colombianos, hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal. Algo que el mismo Trump había advertido en enero de 2025, pero no llegó a concretar.
La inesperada decisión desató una guerra comercial entre ambos países: Colombia suspendió la venta de energía eléctrica a Ecuador y lanzó un arancel recíproco del 30 % a 20 de sus productos. Mientras que Noboa subió la tarifa de transporte del petróleo colombiano por el oleoducto nacional, de USD 3 a USD 30. Y Colombia respondió con el bloqueo al ingreso de arroz ecuatoriano.
A esto se suma que las autoridades ecuatorianas han esquivado las peticiones del gobierno de Petro de reuniones y diálogo, incluso pese a que los dos mandatarios coincidieron en el Foro Económico Internacional organizado en Panamá. Y, aunque las cancilleres Gabriela Sommerfeld (Ecuador) y Rosa Villavicencio (Colombia), sí se reunieron de manera breve y reservada, nada se ha mencionado al respecto.
Sin embargo, pese a los problemas comerciales y económicos que la decisión de Noboa está causando en ambos lados de la frontera, cualquier resolución que ponga fin a esta guerra comercial, iniciada por Ecuador, en medio de la campaña presidencial en Colombia, podría tener que esperar.
Y en el escenario no solo está en juego el futuro de las respectivas relaciones bilaterales, sino del control de la Casa de Nariño, que se definirá el 31 de mayo en la primera vuelta. Mientras tanto, el heredero del Mandatario colombiano, el precandidato Iván Cepeda, absorberá el impacto de las medidas que mantenga Carondelet y de lo que pueda decidir Trump.
Por ejemplo, Trump y Petro ya han demostrado ser volátiles en sus respuestas, por lo que la cita en la Casa Blanca expectativa en toda la región, dividida entre las presiones del republicano estadounidense y las propias inclinaciones políticas.
Trump ha respaldado ya varios candidatos cercanos a sus intereses, como sucedió con los comicios presidenciales de Honduras y las legislativas de Argentina. Fue por eso que el precandidato colombiano Iván Cepeda denunció, recientemente, que Estados Unidos intenta influir en las votaciones. Y por la coincidencia de la guerra arancelaria de Noboa, sus medidas también podrían subirse al tablero electoral del vecino país.
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