'KSM' y el limbo de Guantánamo: ¿Por qué sigue sin ser juzgado el cerebro de los ataques del 11-S en Estados Unidos?
Autoridades estadounidenses intentarán juzgar de una vez por todas a Khalid Sheikh Mohammed y otros tres acusados por los ataques del 11-S, en un proceso plagado de problemas desde el inicio.

Khalid Sheikh Mohammed, presunto organizador de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas, en una foto de archivo.
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AFP
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El proceso judicial contra Khalid Sheikh Mohammed, el supuesto autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, se reactivó esta semana en la base naval de Guantánamo 25 años después de los ataques y tras incontables demoras en el proceso.
El juicio al prisionero más importante de la base naval estadounidense en el este de Cuba y a sus cómplices continúa sin fecha mientras se reordenan las agendas, tras haber fracasado los intentos de cerrar el caso, el último de ellos en 2024, mediante un acuerdo de culpabilidad que le habría evitado la pena de muerte.
Esta nueva etapa de audiencias preliminares comenzó el lunes 23 de marzo de 2026 con el testimonio del exagente especial del FBI, Stephen Gaudin, clave para determinar si las confesiones en el caso serán aceptadas en un futuro juicio.
Junto con Khalid Sheikh Mohammed, alias 'KSM', serán juzgados otros tres acusados: Ammar al Baluchi, Walid bin Attash y Mustafa al Hawsawi.
Un caso de alto perfil

Este es el expediente más complejo de las comisiones militares creadas en Guantánamo, donde Estados Unidos ha retenido desde 2002 a unos 780 hombres, de los que solo permanecen 15, todos ellos considerados de alto riesgo o atrapados en un limbo legal.
Entre ellos están KSM y varios acusados de los atentados del 11S, recluidos en instalaciones de máxima seguridad tras años en cárceles clandestinas de la CIA, sometidos a técnicas de interrogatorio consideradas como tortura, como el ahogamiento simulado.
Los cargos contra KSM, Ammar al Baluchi, Walid bin Attash y Mustafa al Hawsawi fueron presentados por primera vez ante una comisión militar en 2008, por supuestamente organizar el peor atentado terrorista de la historia de Estados Unidos, con aviones comerciales que se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, contra el Pentágono y contra un campo en Pensilvania, matando a unas 3.000 personas.
El arresto al amanecer

La mayoría conoce a este hombre paquistaní y educado en Kuwait, de 60 años, por la foto que le fue tomada durante su captura en 2003, con el pelo revuelto, bigote poblado y vestido con un pijama blanco.
Fue él quien le habría sugerido supuestamente a Osama Bin Laden en 1996 la idea de un atentado terrorista con aviones.
Trabajaba para el gobierno de Catar a inicios de la década de 1990 cuando comenzó a planear los ataques con su sobrino Ramzi Yousef, quien hizo explotar en 1993 una bomba en el World Trade Center de Nueva York.
Los acusados enfrentan la pena de muerte por el asesinato de cerca de 3.000 personas en los hechos del 11S en Nueva York, Washington y Pensilvania.
Un proceso plagado de demoras

El proceso judicial estuvo suspendido durante varios años y fue reformulado bajo nuevas normas en 2012.
Desde entonces, ha estado plagado de retrasos logísticos, disputas sobre la intervención de la CIA en los interrogatorios, denuncias por escuchas a la defensa y discusiones sobre el acceso a información clasificada y a los informes de la Cruz Roja.
En 2023, un juez militar separó a otro acusado, Ramzi bin al Shibh, del caso original por incapacidad mental, mientras el proceso contra los otros cuatro continúa, aunque según expertos legales, esto complicaría cualquier futura solución negociada.
El presidente Barack Obama (2009-2017) hizo de la clausura de la prisión en Guantánamo uno de sus objetivos centrales y en 2009 firmó una orden ejecutiva para cerrarla y trasladar o juzgar a todos los detenidos, pero se topó con la oposición del Congreso a recibir presos en territorio estadounidense y otras trabas diplomáticas para reubicar a los reclusos.
La prisión, por lo tanto, siguió funcionando pese a una drástica reducción de la población.
El presidente Joe Biden también intentó cerrar las instalaciones y ordenó una revisión interagencial del centro, para luego repatriar o reasentar a más de dos decenas de detenidos. Actualmente en la prisión de Guantánamo permanecen apenas 15 prisioneros, sin una fecha concreta para el cierre definitivo.
Una negociación fracasada

En medio de los esfuerzos por clausurar la prisión, los fiscales militares y el entonces responsable del Pentágono para Guantánamo alcanzaron en 2024 un acuerdo para que KSM y otros dos acusados se declaran culpables a cambio de evitar la pena de muerte y recibir cadenas perpetuas.
El pacto fue presentado como la vía más rápida para ofrecer una resolución a las víctimas de los atentados, pero también generó críticas de familiares que reclamaban un juicio público y la posibilidad de una condena capital.
La Administración Biden dio marcha atrás y pidió a un tribunal federal de apelaciones que frenara la formalización de las declaraciones de culpabilidad, al considerar que el acuerdo privaba al Gobierno y al público de un proceso completo y de la opción de la pena capital.
La revocación de estos pactos devolvió el caso a su estado inicial y obligó a reprogramar nuevas vistas preliminares.
Organizaciones de derechos humanos y defensores de los reos alertan de que, con solo 15 presos aún en Guantánamo y sin una solución clara para los grandes casos como el del 11S, la prisión corre el riesgo de perpetuarse como símbolo de un "limbo" legal sin fecha de cierre.
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