España manda a Estados Unidos a meter sus "narices" en otro lado por querer investigar eutanasia de Noelia Castillo
Estados Unidos afirmó que hay que “investigar” el caso y la ministra española de Sanidad contestó que lo que deben hacer es dejar de entrometerse en la eutanasia de Noelia Castillo.

Noelia Castillo Ramos en una entrevista.
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La muerte asistida de la joven española Noelia Castillo el pasado 26 de marzo de 2026 ha levantado una polémica entre Estados Unidos y España, porque el gobierno norteamericano afirmó que hay que “investigar” el caso y la ministra española de Sanidad contestó que lo que deben hacer es dejar de entrometerse en el tema, "metiendo sus narices en cualquier sitio".
La polémica saltó a la luz pública el martes 31 de marzo cuando el diario The New York Post reportó que que el gobierno de Donald Trump requirió a su embajada en Madrid que solicitara explicaciones al gobierno español por esta muerte asistida, incluyendo las “serias preoupaciones” que tiene la administración “por las ‘numerosas fallas sistémicas en materia de derechos humanos’” que llevaron a Castillo a pedir la muerte asistida y las supuestas “dudas” que tuvo en sus últimas horas.
Castillo solicitó la muerte asistida en 2024, después haber quedado parapléjica (un cuadro incurable) en un intento de quitarse de la vida en 2022, tras una agresión sexual múltiple.
La infancia de la joven se desarrolló en centros de tutelaje, después de que sus padres perdieran la custodia de la entonces menor de edad al divorciarse, según reveló ella misma en una entrevista con el canal español Antena 3
El caso de Carlos Renato Ortuño, ecuatoriano que obtuvo la eutanasia
Además, la mujer había sido diagnosticada con varias enfermedades mentales, incluido un trastorno límite de personalidad. Desde los 13 años estaba en tratamiento psiquiátrico, indica el periódico español El Mundo.
Desde el inicio del proceso, Noelia mantuvo una postura firme. Expresó que su decisión respondía al sufrimiento físico y emocional que enfrentaba desde hace años y que nunca dudó sobre su voluntad de acceder a la eutanasia, incluso en medio de la oposición de su familia.
“Nos preocupa profundamente la denuncia de que Castillo fue agredida sexualmente en repetidas ocasiones estando bajo tutela estatal y que ningún culpable haya sido llevado ante la justicia”, indica el cable enviado por la administración Trump a su embajada en Madrid, según el Post.
“También tenemos conocimiento de informes que indican que Castillo expresó reticencia a someterse a la eutanasia en sus últimas horas, pero que estas señales fueron ignoradas”, agrega el texto, siempre según el medio. “Este caso suscita serias dudas sobre la aplicación de la ley española de eutanasia, en particular en casos que involucran trastornos psiquiátricos y sufrimiento no terminal”.
El miércoles 1 de marzo de 2026 el secretario adjunto de Estado norteamericano Riley Barnes envió un mensaje por la red social X afirmando que es “imperativo que las autoridades investiguen este trágico caso. Toda vida es sagrada. Se le falló a Noelia en vida. No podemos permitirnos fallarle una vez más".
El caso de Castillo fue presentado en medios conservadores estadounidenses como ejemplo de una falta de atención desde la infancia.
Tras las revelaciones del diario, la ministra de Sanidad de España, Mónica García, respondió a la administración Trump en la red social X “que deje de alimentar la agenda ultra internacional metiendo sus narices en cualquier sitio".
“En Estados Unidos mueren cada año miles de personas sin seguro médico, mientras Trump apoya y ejecuta vulneraciones de derechos humanos entre Gaza e Irán”, manifestó García, "España es un país serio, con un sistema sanitario sólido y un marco de derechos que protege y cuida a todas las personas, también a las que deciden pedir ayuda para morir dignamente en contextos regulados por ley, evaluados por comités clínicos y avalados por los tribunales".
Las relaciones entre España y Estados Unidos atraviesan un momento particularmente difícil por la guerra contra Irán, después de que Madrid cerrara su espacio aéreo a los aviones militares estadounidenses que participan en la ofensiva, porque el presidente del gobierno español Pedro Sánchez se niega a involucrarse en el conflicto
Trump y Sánchez no ocultan su desagrado mutuo y el estadounidense amenazó en marzo pasado con cortar todo comercio con España debido a la postura del español contra la guerra.
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