VIDEOS: “Hay gente viva ahí”: el desesperado pedido de ayuda tras los terremotos en Venezuela
Desgarradores testimonios de sobrevivientes revelan el drama que se vive en La Guaira, una de las zonas más afectadas por los terremotos en Venezuela.

Dos rescatistas frente a escombros tras los terremotos en Venezuela, 25 de junio de 2026.
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EFE
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"Fue terrible. Todo, todo se desplomó", lamenta Yilsmaris Blanco mientras observa pávida el desastre en que quedó convertida Catia la Mar, una de las localidades más afectadas por el doble terremoto en Venezuela.
"Le damos gracias a Dios porque (...) estamos vivos, pero hay personas que están ahorita sufriendo con sus familiares sepultados, con sus familiares pisados que no los pueden sacar", aseguró a la AFP esta mujer de 39 años.
Dos sismos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela la noche del miércoles 24 de junio de 2026 y provocaron la muerte de al menos 164 personas y casi mil heridos, además de un número indeterminado de desaparecidos entre escombros en varias zonas del país.
La Guaira, a 40 minutos de Caracas y frente al Caribe, es la región más afectada del país, donde se encuentra el aeropuerto internacional de Maiquetía. El gobierno la declaró "zona de desastre" para atender la emergencia.

"No tenemos nada, ahorita no tenemos nada, ni siquiera fuerza, ni valor para meternos ahí, imagínate tú", cuenta Larry Rojas, de 49 años y uno de los miles de residentes afectados en una zona de Catia la Mar de casi 200 torres residenciales.
Algunos de esos edificios se mantienen en pie como pueden, con grandes grietas y paredes abiertas visibles desde el exterior, constató un equipo de la AFP en un recorrido por el lugar.
"Necesitamos que vengan a ayudarnos. Hay
Paola Sanoja, de 31 años, apuntando a un edificio que quedó torcido
gente viva ahí, hay gente muerta"
"Necesitamos saber de nuestros familiares", vocifera, junto a otra mujer que llora desconsolada. Al fondo, decenas de personas se arremolinan en torno el edificio que ha quedado en pie, al costado de una avenida ajetreada de motocicletas y autos que tocan bocina.
Decenas de otros edificios quedaron totalmente colapsados y reducidos a escombros.

"Mi casa se cayó completa, perdí familia, se murió mi suegra, tengo a mi hija desaparecida", dijo a la AFP Jean Alexander Capote, 48 años, residente de Catia la Mar.
En Playa Grande, Dani Rizo reclamaba ayuda para rescatar a una niña a la que escuchaban desde hacía horas bajo los escombros de una vivienda colapsada.
"Está atrapada desde anoche, si vienen (con ayuda) la podemos sacar, necesitamos una retroexcavadora", dijo desesperado a la AFP este residente de 48 años.
"Temblaba más duro"
Antonio Bermúdez, residente de 45 años de La Guaira, se encontraba en el salón de su casa cuando "de repente" empezó el temblor.
"Me empecé a mover, busqué refugio bajo una columna. Estaba entre mi cuarto y la ducha. Temblaba más duro, temblaba más duro".
Antonio Bermúdez
"Me agarré a la pared y el edificio empezó a bajar", explica sentado contra un muro en la calle, mientras intenta acomodar una pierna que no puede mover luego de que una "placa" le quedara encima mientras intentaba salir de entre los escombros.

En la noche oscura, algunos residentes corrían con linternas, mientras los vehículos de emergencia iluminan brevemente las calles con sus sirenas y los sobrevivientes también buscan refugio.
"No tenemos tampoco ni agua, estamos muertos de sed, nos metemos a la estructura y estamos temerosos de que se caiga también", añade Larry Rojas.
"De verdad que alguien que nos ayude, que envíen maquinaria. Es lo que necesitamos para entrar a los edificios que están caídos", pide.
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