De un pequeño punto de venta a un negocio en expansión: la historia de una emprendedora del sector textil
Hace 16 años, Susana Valladares abrió un pequeño punto de venta de telas con una idea clara: ofrecer variedad y calidad. Hoy, su negocio se ha expandido y, en ese camino, el acceso a financiamiento y capacitación ha sido clave para fortalecer su crecimiento.
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Autor:
Redacción Comercial
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Emprender en el sector textil ha sido, para Susana Valladares, una apuesta de constancia. Lo que comenzó como un pequeño local enfocado en telas novedosas hoy se ha transformado en “La Casa de las Telas”, un negocio que ofrece desde insumos para confección hasta telas para decoración, tapicería y eventos. Detrás de ese crecimiento hay años de trabajo, adaptación a los cambios del mercado y el acceso a herramientas que le permitieron fortalecer su emprendimiento.
Una iniciativa que nació desde la experiencia
La historia de Susana está ligada al mundo textil desde hace décadas. Su familia ha trabajado por más de 30 años en la distribución de mercadería del sector, una experiencia que le permitió conocer de cerca las necesidades del mercado y detectar oportunidades.
Hace aproximadamente 16 años, identificó que existía poca oferta en el segmento minorista de telas novedosas e importadas. Con esa idea decidió abrir un pequeño punto de venta llamado inicialmente “Trapos Finos”, enfocado en ofrecer productos distintos y de calidad. Con el tiempo, el negocio creció, amplió su variedad y evolucionó hasta convertirse en “La Casa de las Telas”, un espacio que hoy reúne productos para vestuario, tapicería, mantelería, decoración, lencería y otros insumos relacionados con la confección.
Crecer en medio de los desafíos
El camino no estuvo exento de dificultades. Susana describe su trayectoria como una lucha constante que ha requerido resiliencia y adaptación. La pandemia, la variable coyuntura social y los altibajos propios del mercado representaron momentos complejos para el negocio.
Como ocurre con muchas pymes, sostener la operación y continuar creciendo implicó tomar decisiones estratégicas y buscar apoyo para fortalecer la estabilidad del negocio. En ese proceso, contar con respaldo financiero y acompañamiento se volvió fundamental para avanzar.
El impulso para fortalecer el negocio
En esa etapa, el acceso a financiamiento le permitió incrementar mercadería y ampliar la oferta de productos, respondiendo a nuevas necesidades del mercado. Esto se tradujo en mayor variedad, mejor atención al cliente y una estructura más organizada.
El impulso llegó a través del programa “SER Impulso Mujer” de Banco Pichincha, que busca fortalecer emprendimientos liderados por mujeres mediante soluciones financieras y no financieras. A través de esta iniciativa, Susana pudo acceder a crédito para fortalecer su negocio y mejorar su capacidad de respuesta frente a la demanda.
Esta propuesta integral incluye créditos con garantías diferenciadas según el monto, opciones que no requieren la firma del cónyuge, seguros especializados y capacitaciones durante todo el año en habilidades gerenciales y digitales.
Además, contempla acompañamiento para el crecimiento empresarial, laboratorios de negocio con asesoría de expertos y la entrega de becas para empresas lideradas por mujeres, con el objetivo de impulsar su sostenibilidad y proyección a futuro.
La historia de Susana lo confirma. Su acompañamiento incluyó acceso a capacitaciones orientadas al emprendimiento y a la gestión del negocio. Estos espacios le permitieron adquirir conocimientos para mejorar la organización, optimizar procesos y fortalecer su visión comercial.
Un negocio que evoluciona con sus clientes
Hoy, “La Casa de las Telas” se ha consolidado como un punto de referencia para quienes buscan materiales de confección, decoración o proyectos creativos. Desde telas para disfraces hasta insumos para tapicería, el negocio ha ampliado su alcance para atender a distintos perfiles de clientes.
Parte de esa evolución también ha estado marcada por nuevas generaciones interesadas en la costura y la creación manual. Susana menciona que ver a jóvenes emprendedoras desarrollar sus propios proyectos ha sido una motivación adicional para seguir creciendo.
Con la experiencia acumulada, esta emprendedora proyecta seguir ampliando la variedad de productos y fortaleciendo la atención al cliente. Su objetivo es continuar innovando y acompañar tanto a consumidores tradicionales como a quienes recién comienzan sus proyectos.
Para ella, emprender implica constancia, pasión por las ventas y compromiso con el servicio. La historia de este negocio refleja un camino de perseverancia y crecimiento, donde el acceso a financiamiento, capacitación y acompañamiento ha sido parte del proceso para consolidar una pyme que continúa evolucionando.
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