La nueva Ford Kuga: más y mejor

La nueva Ford Kuga: más y mejor

Hace más de 10 años la Kuga está en el mercado. Esta es la tercera generación y definitivamente la que recibió el cambio más sustancial en prácticamente todos los frentes.

De aquella Ford Kuga con look Kinetic Design no quedó prácticamente nada: ha recibido críticas positivas y negativas, pero no pasó desapercibida.

Qué elegancia

Esta Kuga tiene, muy subjetivamente, un diseño que conjuga deportividad y elegancia, algo no muy fácil de unificar y que denominamos “elegante sport”. Ford se alejó un poco del mundo SUV rudo para abrazar la idea de un crossover con tintes deportivos y alguna licencia off road. Una fórmula, por ejemplo, empleada por los PSA 3008, C5 Aircross y 7 Crossback.

De frente la parrilla se roba todo el protagonismo: es una de las más grandes de toda la familia Ford, por lo menos las que siguen la línea del concept Evos presentado en Frankfurt, que las anticipó allá por 2011. A eso se le suman unas ópticas rasgadas y un sector inferior con falsas tomas de aire/antinieblas y detalles en gris que le imprimen algo de deportividad.

De costado el kit de plásticos y los espejos y las llantas (17”) en negro, acompañan esa imagen junto a una línea de cintura a mediana altura que asciende casi sobre el final de los 6 centímetros extra que acusa frente a la generación anterior. Nos llamó la atención lo oscura que es la tonalización de los vidrios traseros.

El remate es quizás el sector más personal del vehículo. Tiene un look más rectilíneo que el resto de la carrocería, ópticas con un aire a las de RAV4, ojos de gato (no son antinieblas) y un sector inferior que combina fenders y apliques en gris para realzar un poco el concepto off road. El nombre del modelo sobre el portón siempre suma.

¿Vamos adentro? Su arquitectura es moderna y con varios comandos que comparte con otros Ford. Hay tres puntos clave que saltan a la vista, ni bien ingresamos al habitáculo: el tablero, la pantalla y el selector. El primero es una pieza descomunal íntegramente digital de 12 pulgadas con mucha información, un diseño demasiado moderno y la inexplicable ausencia de un cuentavueltas.

Sobre la derecha se puede ver la potencia (en kW) instantánea, el estado del mantenimiento del carril y unas animaciones en altísima calidad que se activan cada vez que cambiamos el modo de conducción, pero de eso hablaremos más adelante.

Una vez que sacamos la vista del tablero se nos va un poco más al centro donde está la pantalla flotante de ocho pulgadas potenciada por SYNC, el conocido sistema operativo de Ford y uno de los más intuitivos, modernos y completos. Tiene todas las conexiones disponibles, aúna mucha data y, como corresponde, muestra con un diagrama en tiempo real qué tipo de propulsión está moviendo a la Kuga y hasta “se excusa” cuando necesita prender el térmico explicando el porqué.

Por último, el Rotary Shifter tan característico de Mondeo que “hereda” del sedán para la transmisión eCVT.

Hay espacio

Más del interior. Butacas de tela pero con regulaciones eléctricas y calefacción y un volante que también regula en altura y profundidad que nos va a ayudar a encontrar una posición de manejo al milímetro.

Los pasajeros de las plazas traseras se van a beneficiar con unos interesantes 2,7 metros entre ejes pero también con un sector que es bastante maleable: las butacas se reclinan y también se deslizan para mejorar el espacio de piernas. Quien use la central va a padecer una butaca menos ergonómica y un falso túnel de transmisión que aporta un poco de incomodidad. Por último hay salida independiente de climatización y una toma 12 V para recargar dispositivos.

El baúl tiene capacidad de 518 litros.

Tomado de: AutoTest

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