“207”: Rafael Lugo cierra trilogía sobre alguien que se consume en Quito

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

5 Jul - 0:05

La novela "207", de Rafael Lugo, tiene una nueva vida en esta versión digital. - Foto: Diego Corrales/ PRIMICIAS

“207”: Rafael Lugo cierra trilogía sobre alguien que se consume en Quito

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

5 Jul - 0:05

La novela, que se puede adquirir en su versión digital, cierra con literatura dentro de literatura la historia de Ignacio y el malestar que provoca.

En términos generales, esta es una novela sobre un personaje detestable. Un tipo ruin, un psicópata, alguien que tiene una voz en la cabeza que lo mueve a matar. De entrada, Rafael Lugo parece comprender que incluso en la ficción este tipo de personajes puede emocionar.

O su propia determinación. En un terreno claroscuro. En cierta impunidad, excepto en lo que sucede en su interior.

Tráiler de la primera versión de la novela, publicada en 2017

207 es la novela que cierra el viaje de Ignacio -que aparece en Veinte y en Siete, libros anteriores de Lugo- en una clave elevada: está muriendo, tiene un cáncer terminal y, de alguna manera, intenta una manera de vivir para siempre, de vencer la mortalidad.

La ficción se convierte, entonces, en la burbuja para reformular toda historia. Literatura dentro de literatura. El resultado no defrauda.

El personaje en su propia ley

Lugo escribe para impactar, para generar algo. Su prosa avanza y ubica, da sentido a las acciones que va revelando.

Ignacio se muere. Tiene a Teo en la cabeza que parece gritarle todo el tiempo y a Virgilio, una especie de cómplice y amigo, que se vuelve apoyo.

En medio de una situación que parece sacada de Fight Club, de Chuck Palahniuk, Ignacio conoce a Amanda, la mujer que va a revolver todo, que dará una aparente solución al dilema de Ignacio, la que sabe algo más que se irá revelando.

La presentación de la primera versión de la novela “207”, en 2017 / YouTube, cuenta
Tristan Galahad

207 es una novela sobre la culpa, desde luego, así como sobre la responsabilidad. Toda buena literatura indaga sobre algo parecido.

Es, al mismo tiempo, una historia sobre la imposibilidad de la paz y del amor. Y, si bien Ignacio está luchando por no morir, por romper lo que le está pasando -y en el camino la misma literatura es respuesta- hay un giro casi al final que consigue un shock absoluto en el lector.

207 cierra a un personaje o, al menos, ese crecimiento que él ha tenido en tres novelas, mientras redimensiona lo anterior. Una novela puede ser una pieza dentro de algo más importante, no tanto como para que la historia continúe, sino para dotarla de otros niveles para habitarla.

La novela se presentó inicialmente en 2017, pero ahora se la puede conseguir en una nueva versión, en línea.

Otras recomendaciones

El inicio de todo

“Veinte”, de Rafael Lugo Naranjo

El Broli, 2016

La novela que arranca la confesión y existencia de Iñaki -como se llama Ignacio en este punto- en el papel. Le escribe una carta a Claudio, un amigo que murió hace ya varios años, en un accidente de tránsito al salir de una fiesta.  Entonces esta mirada hacia el pasado es una forma segura de revisar la propia naturaleza, con todo lo que esto significa. Como si fuese una excusa para hablar de aquello que pudo ser y de lo horroroso que Claudio no conoció, por suerte. Veinte ha vendido 5.000 ejemplares. Una cifra que no se siente para nada mal en la literatura nacional.

La historia continúa

“7”, de Rafael Lugo Naranjo

El Broli, 2012

Ahora, es el turno de Íñigo -el mismo Ignacio, sin duda-, quien se acepta como el criminal que es y se encierra durante varios días para detener esa vorágine de muertes a su alrededor. Y ese es el momento de la reflexión, de saber que en un país como en el que está -Ecuador, desde luego- la única manera de detener la sanguinaria búsqueda de víctimas es él mismo. Entonces, más que una novela en sí, el lector está ante una reflexión, que se acomoda a los hechos que se cuentan y que golpean. Aquí hay siete crímenes -de donde viene el nombre del libro- y no hay investigación, solo impunidad y cierto placer en medio de todo ese escenario.

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