‘American dirt’ y una nueva discusión sobre apropiación cultural

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

27 Ene 2020 - 0:06

La novela de Jeanine Cummins se publicó el pasado 21 de enero y es la novela escogida por el clun de lectura de Oprah Winfrey. Eso se traduce en éxito seguro. - Foto: Barnes & Noble

‘American dirt’ y una nueva discusión sobre apropiación cultural

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

27 Ene 2020 - 0:06

Una escritora estadounidense hace con ‘American dirt’ un libro en que ficciona la vida de una mexicana en un universo de violencia y ya muchos hablan de la nueva gran novela americana. Pero hay una polémica servida y no es cualquier cosa.

La nueva novela de Jeanine Cummins, American dirt, viene con una crisis bajo el brazo. Nada fácil, desde luego.

Va más allá de lo que se puede considerar calidad -¿o no?-. Aunque bueno, quizá sea muy temprano para decirlo. Sobre todo, porque American dirt recién se publicó el 21 de enero de 202 y la frase que engalana la portada, de autoría de Don Wislow, no ayuda mucho: “Las uvas de la ira de nuestra era”.

Sí, a ese nivel.

El nivel de la polémica suscitada es grande e involucra la historia que cuenta Cummins en su libro: Lydia es una mujer mexicana que se ve obligada a huir a Estados Unidos -de manera ilegal- junto a su hijo Luca, de ocho años, para sobrevivir la violencia de las drogas, luego de que un atentado acabara con casi toda su familia y la dejara viuda.

Esto ha dado pie -especialmente gracias al trabajo de críticos que han leído la novela en anticipación- a acusaciones de “apropiación cultural” y de presentar “estereotipos que hacen daño” a la comunidad latina o mexicana.

La autora de “American Dirt” lee -en inglés- un fragmento de la obra

Un problema de fronteras

La mayoría de los reclamos ligados a la novela radica en la escasa o nula relación con la realidad de la migración. Es más, cuestionan las razones por las que Lydia -una mujer de clase media, casi alta, con ciertos privilegios en su ambiente- decide ponerse en riesgo y arriesgar a su hijo a cruzar la frontera.

También hay problemas de verosimilitud con muchas de las cosas que se cuentan y que terminan siendo, para lectores latinos y particularmente mexicanos, acciones sin sentido.

La escritora Myriam Gurba recupera en un artículo titulado, Pendeja, You Ain’t Steinbeck: My Bronca with Fake-Ass Social Justice Literature lo siguiente:

“Hay una escena en la que la personaje principal se encuentra con una pista de hielo. Y está completamente en shock por la existencia de esta pista, como si ella no supiera que los deportes de invierno se juegan en México. Y no paré de reír (…) Me reí tan fuerte cuando llegué a esa parte porque yo aprendí a patinar sobre hielo en México. Aprendí a patinar sobre hielo a los nueve años, en Guadalajara”.

El texto de Gurba es duro, es verdad -así como gracioso-. Pero también porque ofrece una mirada a algo importante que está pasando con este libro y es que se espera que sea la nueva gran novela norteamericana. Por eso, cuenta, que una vez que envió la crítica que le pidieron de un medio, decidieron no publicarla, y pagarle solo un 30% de lo propuesto.

Al parecer no se puede hablar mal de ese libro.

Para el escritor mexicano Alberto Chimal, la existencia de un libro así y de la presión por moverlo, desde el marketing literario, por el terreno de calidad, se explica de una manera sencilla, tal como lo contó al diario La Jornada:

“Es un libro complaciente, como para que una persona que tiene alguna ligera inquietud sobre el asunto diga: ‘¡qué barbaridad!’ y pase a lo siguiente creyendo que ya hizo algo, como para mitigar una especie de culpa social dentro del ámbito del grupo blanco, anglosajón y protestante en Estados Unidos”.

El éxito asegurado

El día del lanzamiento del libro, Oprah Winfrey apareció con Cummins en los estudios de CBS This Morning donde anunció que la novela sería la nueva adquisión que se leería en su club de lectura.

Esto es importante a nivel de mercado.

De los 70 libros que Oprah incluyó en su lista, durante los últimos 15 años de su Oprah Winfrey Show, se han vendido 55 millones de ejemplares. Oprah manda, cuando se trata de vender libros.

Eso, sin hablar de las loas que el libro ha recibido de gente como Stephen King, que la consideró un extraordinaria pieza.

Ni de que la editorial Flatiron Books ganó los derechos de publicación del libro en 2018, luego de una puja de nueve horas y de una cifra de siete números.

O de que ya se ha traducido a ocho idiomas.

Ni de que Imperative Entertaiment compró los derechos para llevar al cine esta novela y que ha contratado a Charles Leavitt, guionista de Blood Diamond, para encargarse de la adaptación.

De este libro, que el traductor y escritor norteamericano, de origen mexicano, David Bowles ha definido como “melodrama porno traumático, dañino, que se apropia (de una cultura) e impreciso”.

Que ha sido criticado en todas las maneras imaginables. Por ejemplo, Katien Hora, directora de la librería pública McAllen, rechazó la invitación hecha por el club de Oprah para celebrar la novela, porque para ella los autores latinos y latinas que han objetado a Cummins lo hacen por lo que consideran es la apropiación de una historia que debería tener o debería haberse generado por alguien de herencia mexicana:

“La gran cantidad de imprecisiones en su historia son una clara evidencia de la mirada desde el blanco, que se capitaliza en dolorosos estereotipos y que se enriquece por el sufrimiento humano”.

¿Es posible escribir sobre otras realidades e historias?

Esa parecería ser la pregunta principal ante toda esta polémica.

David Bowles parte de una base: “No hay nada malo con que alguien no mexicano escriba sobre la situación de los mexicanos”. Para él, el problema es que este tipo de publicaciones borren a voces auténticas para vender “una apropiación cultural por millones”.

Escritores de ascendencia mexicana han escrito sobre problemas migratorios por años, dice Bowles:

“Sin embargo, ninguno de nosotros ha recibido tanto dinero en avance, ni tanta publicidad o prensa, para promovernos en ese sentido”.

Myriam Gurba parafrasea al escritor Alexander Chee para hablar de las tres preguntas que debería hacerse alguien que escribe antes de explorar realidades que no son las que conoce, de entrada:

  1. ¿Por qué quieres escribir desde el punto de vista de ese personaje?
  2. ¿Lees a escritores de esa comunidad regularmente?
  3. ¿Por qué quieres contar esta historia?

Quizás por aquí hay una respuesta posible.

Cummins se defiende y el mejor resultado de esta crisis

En una conversación con Rachel Martin, de la National Public Radio, Janine Cummins se refirió a todo lo que estaba sucediendo con American dirt. Empezó diciendo que no sabía como responder a lo que pasaba.

Y tiene sentido: era la semana del lanzamiento de la obra que está llamada a ser exitosa, pero esta gran nube la cubre en este momento.

Cummins está consciente de que su libro no debe ser amado por todo el mundo y de que ella se comprometió para ser lo más culturalmente sensible. Además de que la investigación le tomó cinco años:

“La intención que tenía en mi corazón era la de tratar de sobrepasar los estereotipos que he visto prevalecer en nuestro diálogo nacional. Y sentí que había terreno para que examinemos la humanidad de la gente involucrada“.

Sin embargo, esto no resulta suficiente. Sobre todo, por lo que sucede en redes sociales.

Porque cuando estalló la polémica, el hecho de que algunas oraciones del libro se mezclan palabras en inglés y en español, ha generado uno de los mejores hilos en los últimos tiempos: My latino novel.

Esto, para convertir en objeto de burla a algo que para muchos suena como requisito para generar una falsa sensación de identidad.

Americam Dirt y Jeanine Cummins sobrevivirán a todo esto. Pero quizás una discusión así -con esta sátira magistral- podría generar algo dentro del mercado del libro norteamericano. Eso está por verse.

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