‘Baby Driver’: persecuciones de autos con acción, fuerza y drama

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

3 Jul 2020 - 0:05

"Baby Driver" es una de las películas más vistas en Ecuador, a través de Netflix. - Foto: Diego Corrales / PRIMICIAS

‘Baby Driver’: persecuciones de autos con acción, fuerza y drama

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

3 Jul 2020 - 0:05

‘Baby Driver’ una de las películas más vistas en Ecuador, a través de Netflix, es un filme donde los crímenes y los autos impactan y generan su gracia.

Baby Driver es la última película estrenada -hasta el momento- de Edgar Wright. Uno de esos autores dentro del mundo del cine que resulta un placer ver.

Primero porque su interés en hacer cine va de la mano con contar historias, casi siempre con un tono satírico y con cierto sentido del humor que resulta refrescante.

Luego por su estilo particular para hacer filmes, que incluye el uso de la música que incide en el ritmo, el tipo de movimientos de cámara, el montaje, las transiciones en forma de barrido y la comprensión de que la forma juega un papel muy importante en la experiencia fílmica.

El cine de Edgar Wright es para disfrurarse.Y Baby Driver es justamente eso, una película particular, que desde los primeros minutos lo deja en claro.

Porque tres asaltantes de bajan del auto rojo que maneja Baby (Ansel Elgort) y mientras él espera en el carro a que termine el asalto, escucha a todo volumen y canta Bell Bottoms, de Jon Spencer Blues Explosion.

Listo, identidad pura en ese momento.

Una maravilla.

Acción, fuerza y hasta drama

Luego del fiasco que supuso llevar adelante una película en el universo Marvel en 2015 (Wright iba a dirigir Ant-man, pero se retiró por conflictos creativos), el director inglés se puso a escribir el guion de este filme. Baby Driver llegaría en 2017.

Una historia de criminales, de esos que imaginan un golpe, lo planean y lo ejecutan. Y en el centro está Baby, el conductor. El genio del volante que los ayuda a huir y que los saca del radar luego del robo.

Bueno, esos criminales son Jon Hamm, Jaime Foxx, Eiza González y Jon Bernthal. Quienes están dirigidos por Doc, interpretado por Kevin Spacey.

Baby sufre de tinnitus -ese padecimiento que hace escuchar sonidos como golpes o campanadas que no proceden del exterior- y escucha música para controlarlo.

También graba las conversaciones que tiene con los criminales para los que trabaja y luego las usa como material para hacer sus propias mezclas de sonido.

Baby habla poco y vive con su padre adoptivo, que es sordomudo. Y está empezando a salir con Debora (Lily James) una mesera que será la figura que le marcará la posibilidad de una nueva vida.

En sí, Baby Driver sería una película sobre robos, con un personaje que busca algún tipo de redención, porque hay una mujer que se lo va a permitir. Un tema clásico y trillado en el cine.

Wright lo complica, sobre todo porque Baby es un personaje que va de a poco, que solo está ahí, cumple su parte, que no habla, que pareciera no comprometerse.

Pero no tiene más remedio que reconocer su rol en ese mundo. Esto, a través de una decisión que se percibe en escena, en la secuencia de acciones, en las interacciones que va desarrollando.

Baby quiere salir de ese espacio, pero más que ser complicado, esto exigirá de él algo que no había pasado antes. Nadie dijo que en las películas de Wright no sea importante la profundidad.

Además, como filme con persecuciones en autos, Wright se permite hacer de esto un deleite cinematográfico, al incluir un factor de tensión que hace que cada vez que Baby intenta escapar de las autoridades, el corazón se detenga.

Mientras llega su nueva película, Last night in Soho -que se supone es de terror psicológico y cuyo estreno se ha retrasado hasta el 2021 por el coronavirus- esta es una buena alternativa.

Baby Driver

Dir: Edgar Wright

Guion: Edgar Wright

Elenco: Ansel Elgort, Lily James, Eiza González, Jon Hamm, Jon Bernthal, Kevon Spacey.

Sony Pictures Releasing, 2017

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