La ciencia ficción funciona cuando es como en ‘The Vast of Night’

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

19 Jun 2020 - 0:05

"The Vast of Night" es la primera película de Andrew Patterson, que ha sorprendido a público y a críticos. - Foto: DiegoCorrales / PRIMICIAS

La ciencia ficción funciona cuando es como en ‘The Vast of Night’

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

19 Jun 2020 - 0:05

El primer filme de Andrew Patterson es una joya contenida de ciencia ficción en la que todo funciona como una máquina bien aceitada.

Al inicio, el guiño al género es directo. Porque se está viendo una pantalla de una televisión antigua. Ahí, el comienzo de una serie televisiva en onda Dimensión desconocida.

El capítulo que se va a ver es la película que escribiera y dirigiera Andrew Patterson, en 2016. Y que él mismo financiara con sus ahorros, a un costo de USD 700.000.

The Vast of Night es un filme que no pudo estrenar hasta después de tres años, porque en ningún lado le daban la oportunidad. Hasta que el Slamdance Film Festival le dio espacio.

La cinta ganó el premio del público y empezó a recibir buenas críticas, las mismas que motivaron a Amazon a comprar los derechos de distribución de la película. Actualmente se la puede ver por Amazon Prime Video.

Y este es un final feliz para una película impresionante.

Un tratado sobre personajes, su curiosidad y extraterrestres, en el que todo se intuye y se ve poco. Una película en la que Patterson pone en relieve dos grandes herramientas de gramática cinematográfica: los planos secuencia y la importancia de los diálogos.

Porque en The Vast of Night lo que interesa es la relación entre los seres que la pueblan, como si estuviesen dentro de una burbuja, de una pantalla en forma de pecera -como pasa con las teles antiguas-. Una metáfora que no deja de ser siniestra.

En la oscuridad está la fuerza

No es una película de terror, propiamente dicha. Pero en este tipo de filmes, en los que hay algo que acecha y no aparece -sino hasta el final, y no en su totalidad-, el tono lo es todo.

Andrew Patterson maneja muy bien la tensión, las oscuridades en las escenas: todo pasa en la noche, en un pueblo a fines de los años 50, y en algún punto hasta se va la luz. Y en esa ausencia de luz descansa todo lo demás.

Casi como un homenaje a Paul Thomas Anderson, Patterson toma el movimiento de cámara y el encuadre del director de Magnolia como la medida absoluta de su película. 

Esa decisión ayuda muchísimo al filme, a crear el tono, la tensión que va creciendo a medida que avanza el metraje. 

Porque en el pueblo hay un partido de básquet importante, casi todo el mundo está ahí. Everett (el Dj de la radio) y Fay (la joven encargada de la central telefónica del pueblo) están en sus respectivos puestos, cuando en medio de la transmisión, una frecuencia aparece e interrumpe todo.

Ambos se obsesionan con el sonido y utilizan el programa de radio para buscar respuestas.

La acción va aumentando en la medida que más datos van apareciendo, del tipo que explican qué son esos ruidos. Patterson recurre al plano secuencia, sobre todo enfocado en los rostros de sus personajes mientras las voces cuentan. 

En ocasiones recurre a los cuadros negros, como si la imagen ya no fuera necesaria. La fuerza está en la forma en que sus personajes hablan y reaccionan ante lo que van descubriendo. 

Porque esos sonidos, esas frecuencias, están generando algo. Porque hay luces en el cielo, hay gente que las está viendo. Y ambos -Everett y Fay, en medio de otros lugareños- llegan a una respuesta que, cuando sucede, es un perfecto momento cinematográfico. 

Todo calza en The Vast of Night. Y la maravilla de la ciencia ficción de bajo presupuesto, es que se vuelve estado de ánimo y un tipo de cine que se celebra como espectador. 

The Vast of Night

Dir: Andrew Patterson

Guion: James Montague (el propio Patterson, con seudónimo) y Craig W. Sanger

Elenco: Sierra McCormick y Jake Horowitz

Amazon Studios, 2020

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