Cinco canciones de Hot Chip para escuchar antes del concierto

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

13 Nov - 14:17

Hot Chip se presenta este miércoles 13 de noviembre en Ecuador, como parte de su más reciente gira. - Foto: Dominimusic

Cinco canciones de Hot Chip para escuchar antes del concierto

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

13 Nov - 14:17

Horas antes del concierto de la banda inglesa, en la Plaza Deportiva Cumbayá, vale la pena repasar cinco de sus mejores canciones, como un adelanto a la fiesta de este 13 de noviembre.

Tiempo de synth pop, de música electrónica y de baile, con firma inglesa. Hot Chip es la banda originaria de Londres, dirigida por Alexis Taylor y Joe Goddard —el rostro menos probable para estar al mando de beats y sonidos en una banda como esta—, que se presenta este 13 de noviembre de Ecuador.

En la Plaza Deportiva de Cumbayá, a las 18:00, el grupo estará haciendo uno de sus caraterísticos e impresionantes shows.

Y para calentar los ánimos, PRIMICIAS invita a este repaso por las cinco temas que hay que escuchas, sí o sí, de este gran proyecto.

 

1. Ready for the floor, del disco Made in the dark, de 2008

Si hay un gran hit, es este. Un tema que se toma varios minutos para regalar la intervención de Taylor, resulta ser una joya deslumbrante de dance y composición. La progresión de acordes en el estribillo y la melodía que el cantante ofrece —sobre todo para decir la frase “Are you ready, are you ready for the floor?”— revelan no solo a gente que usa máquinas para hacer bailar a la gente.

Hot Chip se trae algo más y sus integrantes lo saben.

Así que, a más del beat y las sorpresas sonoras, mucha atención al guiño con el Joker. No solo por cómo se viste Taylor en el video, dirigido por Nima Nourizadeh, sino por el uso de la frase “You’re my number one man”, que fue tomada de una línea de diálogo de Batman, de Tim Burton.

 

2: Over and over, del disco The Warning, de 2006

Coro enigmático y repetición, repetición y repetición. Canción que ha servido de banda sonora en varios proyectos y que muestra a un grupo compacto, casi que por primera vez.

En realidad, esta canción —del segundo disco de la agrupación— es la primera vez Hot Chip funciona con dinámica colectiva, con la llegada de Al Doyle, Owen Clarke y Felix Martin. Y con rapidez se percibe una relación cercana y puntos de contacto poderosos entre ellos. Doyle ofrece una guitarra que se cruza por un pedal fuzz y que combina la perfección con los sintetizadores.

Lírica sobre las reiteraciones, sobre relajarse y escuchar música. No se diga más.

 

3. Boy from school, del disco The Warning, de 2006

El dance se basa en comprender que los sonidos monótonos construyen una estructura que ayuda al desarrollo estético de un tema en particular. Eso no significa que no exista intención musical o búsqueda estética. En realidad es más complicado que en un terreno así se construya algo que resulte atractivo.

Lo más sencillo es caer en el beat eterno y en condicionar al oyente a que lo que escucha es lo mismo, una y otra vez. Y aquí no pasa eso.

Taylor y compañía recurren a cierta noción dramática como lo hicieran en su momento los Tears for Fears con su Mad World y hablan de la alienación durante la época escolar.

El tema es oscuro, sin duda. “Lo intentamos, pero no tuvimos tiempo / Lo intentamos, pero no pertenecemos“.

 

4. Melody of love, del disco A Bath Full of Ecstasy, de 2019

El sonido más maduro de Hot Chip —casi a 20 años de su creación— involucra una desviación sonora a lo que resuene más acústico, como si se tratara de llevar a la década de los 80 a un terreno menos sintetizado.

No hay cambio de registro, desde luego, solo otro tipo de búsqueda, en esta canción hermosa en la que Taylor canta: “Cuando estaba parado junto a ti / escuché las noticias más tristes / Lo que estaba ahí no se podía ver / agotándose de amor”.

Bailar levanta el ánimo, es cierto.

 

5. Huarache lights, del disco Why Make Sense?, de 2015

Reemplazo de seres humanos con máquinas. Nada nuevo por aquí. Sin embargo Hot Chip crea una estructura gigante en la que al final, desde el sonido, queda claro que las máquinas ganan y se genera otro tipo de relación.

Como si fuese una condena. Algo inevitable por el sistema en el que se encuentran inmersos. Como Ícaro, quemarse por llegar al sol.

Por eso no sorprende encontrar a Taylor y Doyle cantando “Reemplazarnos con las cosas que hace mejor nuestro trabajo”.

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