Cinco canciones para recordar al gran compositor Chris Cornell

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

21 May - 0:01

Chris Cornell en un acto público en 2017, dos meses antes de su muerte. - Foto: REUTERS / Danny Moloshok

Cinco canciones para recordar al gran compositor Chris Cornell

Autor:

Eduardo Varas

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21 May - 0:01

A tres años de su muerte, el líder de Soundgarden, Audioslave y motor de una carrera solista impresionante, sigue emocionando con sus creaciones.

El 18 de mayo de 2017, Chris Cornell moría. Oficialmente se declaró suicidio. Se ahorcó en su cuarto de hotel en Detroit, donde esa noche había tocado con su banda Soundgarden, por última vez.

Cornell no solo fue el tipo guapo, de mirada penetrante, capaz de llegar a notas muy altas. Era también una potente fuerza creadora. Y ese gigante cancionero con títulos bajo su firma, no solo revela a un compositor capaz de utilizar todos los compases posibles.

Él era también un ser sensible capaz de crear universos e historias, que se pudieron sostener con base en el blues, el grunge y en el largo historial de la balada norteamericana.

Aquí una lista de las cinco canciones que no se deben dejar de escuchar de Chris Cornell.

1. Seasons, de Chris Cornell. Banda sonora de Singles

Primera canción con un crédito de solista de Chris Cornell. ¿El año? 1992. El tipo de Soundgarden, el de pelo largo y que se movía sin camisa por los escenarios hace un tema con onda folk, que resulta mágico.

Destinado para ser vehículo de ficción, Seasons es parte de un grupo de temas que el personaje que interpreta Matt Dillon en la película Singles, compone una vez que sale de la banda en la que estaba.

El efecto que produce la canción es hipnótico. Nadie nunca había escuchado a un Chris Cornell así. No sería la última vez.

2. Pretty Noose, de Soundgarden, del disco Down on the upside

Una selección políticamente incorrecta, tomando en cuenta la forma en que Cornell murió.

Sin embargo, esta canción -del cuarto disco de Soundgarden, de 1996- pone en primer plano varios de los temas y motivos que movieron al Cornell compositor.

Para empezar, la idea de algo que gusta, pero que al mismo tiempo hace daño. Él hablando de lo tóxico, antes de que esa palabra se hiciera popular.

Luego está el uso de una guitarra afinada de otra manera, que le da una dimensión distinta a la canción.

Sin dejar de lado el cambio de compás antes de cada coro, como si se tratase de llamar la atención obligatoriamente.

“No me gusta de lo que me tienes colgado”, canta Cornell en la parte central de la canción. Un tema rock, prueba de lo que llegó a ser el grunge.

3. Say Hello 2 Heaven, de Temple of the dog, del disco Temple of the dog

Un proyecto que, antes de la explosión del grunge, unió a dos de sus bandas más importantes en un solo grupo: Soundgarden y Pearl Jam.

Solo fue cosa de un disco, de 1991. Una especie de tributo.

Todo como homenaje al cantante Andrew Wood, que en 1990 murió de sobredosis de heroína. Wood y Cornell vivieron juntos y se volvieron mejores amigos.

Cuando murió, un Cornell destrozado compuso este tema. Amor, acordes y letra. Casi como un blues.

“Nunca quise escribir estas palabras para ti / Páginas de frases con cosas que nunca haremos”, canta Cornell.

4. Show me how to live, de Audioslave, del disco Audioslave

Cornell, una vez con Soundgarden fuera de combate, se lanzó a otra aventura grupal. Esta vez con los músicos de Rage Against The Machine. El resultado fue increíble.

Audioslave fue un proyecto de creación colectiva, que en 2003 lanzó su primer disco. Cornell intervenía con el resto del grupo -Tom Morello, Brad Wilk y Tom Commerford- para hacer la música.

Pero en el terreno de la voz y la letra, estaba solo.

Y aquí, la mejor razón para escuchar esta canción de rock: Cornell decide cantar el tema como si fuese el monstruo de Frankenstein, basado en su lectura de la novela de Mary Shelley.

“Clavo en mi cabeza / por obra de mi creador / Me diste la vida / ahora enséñame cómo vivir”. Suficiente.

5. Can’t change me, de Chris Cornell, del disco Euphoria Morning

En 1999 aparece el primer disco solista de Cornell y este es el primer sencillo que salió de Euphoria Morning.

Apoyado con la banda Eleven -Alan Johannes y Natasha Schneider- el músico hace un disco mucho más suave que su música anterior, que refleja otras sutilezas de su obra.

Aquí, cantando en primera persona, Cornell habla del tipo que reconoce a la pareja con la que está y la incapacidad inherente en él de estar a la altura de esa relación.

De repente puedo ver todo lo que está mal conmigo / pero ¿qué puedo hacer? / Soy la única cosa que realmente tengo en el mundo“. Un tema sobre la dificultad de comunicarse.

Solo él podía conseguir una canción tan hermosa y con esa fuerza.

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