El público visitó el Teatro Sucre para escuchar a Wañukta Tonic

Cultura

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

2 Dic 2020 - 0:05

Wañukta Tonic en concierto desde el Teatro Sucre, el pasado 28 de noviembre, con Hugo Idrovo, uno de sus invitados. - Foto: María Cristina Moreno / Cortesía Fundación Teatro Nacional Sucre

El público visitó el Teatro Sucre para escuchar a Wañukta Tonic

Autor:

Eduardo Varas

Actualizada:

2 Dic 2020 - 18:35

La presentación del nuevo EP de la banda de Álex Alear es una muestra de que asistir a conciertos es posible, en lugares que permitan el aforo y que se abren también a la experiencia virtual.

Hubo una fiesta sobre el escenario del Teatro Nacional Sucre. Y es probable que en términos generales este no sea un momento de fiesta. Pero hasta en las peores tragedias, la música es necesaria, es prueba de vida, es continuidad.

Por eso, en cada canción que tocaron los Wañukta Tonic, el sábado 28 de noviembre de 2020, con la excusa de presentar su segundo Ep titulado Dos, se percibió la celebración.

Porque los conciertos con público ya volvieron al Sucre -desde septiembre-, con precauciones y aforo limitado. Porque es un tiempo en el que también hay una modalidad híbrida, que le permite a quienes no pueden o prefieren mantener el resguardo, verlo desde casa.

Y en cualquiera de los dos espacios, la experiencia tuvo una misma dinámica: un sonido preciso y una puesta en escena que debería tener todo espectáculo.

Por eso la fiesta.

Ya sea para los 139 asistentes al Teatro Nacional Sucre, que usaron las butacas colocadas de par en par, separadas por algunos metros entre sí. Todos con mascarillas.

O cualquiera de los escenarios virtuales que se montaron en las casas de las 46 personas que compraron sus entradas para ver la transmisión en vivo, desde la web del Teatro Sucre. Nadie perdió.

Es imposible perder con los músicos que lidera Álex Alvear. Quienes por casi 100 minutos dejaron por sentado por qué en esa propuesta, en la que todo lo posible se mezcla, la música adquiere un sentido de puente entre espacios, estados de ánimo y culturas.

Álex Alvear al cuadrado

“Qué lindo tocar para ustedes, para gente de verdad y no una pantalla. No saben la emoción tan grande que tenemos. Además en este espacio tan especial, tan lindo”, dijo apenas se subió al escenario empuñando su guitarra eléctrica.

La cortina del escenario abajo. Alvear como maestro de ceremonia, para marcar un antes y un después. Porque previo a Wañukta Tonic, él estuvo tocando el bajo con otro de sus importantes proyectos: Frailejones.

Frailejones en vivo, el 28 de noviembre de 2020, en el Teatro Nacional Sucre.

Frailejones en vivo, el 28 de noviembre de 2020, en el Teatro Nacional Sucre. María Cristina Moreno / Cortesía Fundación Teatro Nacional Sucre

Este es el fabuloso grupo en el que comparte espacio con Roger Ycaza, Andrés Caicedo y Fiorella Minotta. Él y Minotta en el bajo. Sí, una banda de dos bajos, en la que ninguno de los dos instrumentos compiten por protagonismo.

Hay una fuerza ahí. En las canciones de su disco Noches en Vela y Mares de Luz que interpretaron la tarde del sábado, enfocadas en una experiencia sonora en la que hay espacio para el recuerdo.

La versión que tienen de La Noche, de Salvatore Adamo, suena con mucha más contundencia en vivo.

Alvear trabaja para los temas de Frailejones. No está a la cabeza, aporta al proyecto y le ayuda a crecer. Resulta interesante percibir esa especie de desdoblamiento en el músico.

Porque en el tiempo que estuvieron en escena, todo calzó con propiedad.

Algo que tendría una nueva dimensión cuando dejen el escenario y Álex Alvear regrese, vestido de guitarrista y cantante. Un concierto puede proponer diversos estados o terrenos musicales.

Música que parece estar siempre ahí

Toño Cepeda en el escenario junto a Wañukta Tonic.

Toño Cepeda en el escenario junto a Wañukta Tonic. Marian Cristina Moreno / Cortesía Fundación Nacional Teatro Sucre

Definir lo que sucede con Wañukta Tonic es equivocarse. Es un despropósito usar el lenguaje escrito para sintetizar lo que sucede cuando estos cinco músicos comparten un espacio.

Porque todo está en un mismo plano. Así sea que un reggae comparta cartel con un sanjuanito en la misma canción. O que haya riffs de guitarras que funcionen como prueba de que el rock es también punto de partida.

Todo en un mismo plano en el que no existe la imperfección.

Con Matías Alvear en el bajo y en voces (en algunos temas como cantante principal), Juan Ernesto Guerrero en la guitarra, Nelson García en los teclados y Raúl Molina en la batería, Wañukta Tonic despega en vivo.

La banda podría quedarse sin instrumentos y hacer una canción solo zapateando sobre el tablado y el resultado sería increíble.

Para eso sirven los shows en vivo. Para escudriñar la calidad, o sentir las vibraciones que provoca la música en escena.

Fueron 18 canciones entre los clásicos, los temas del nuevo Ep y tres creaciones más nuevas aún, armadas durante la pandemia. Un recorrido que tuvo compañía, con invitados precisos.

Ana Cachimuel en escena, junto a los Wañukta Tonic.

Ana Cachimuel en escena, junto a los Wañukta Tonic. María Cristina Moreno / Cortesía Fundación Teatro Nacional Sucre

Ana Cachimuel -de la familia musical detrás de los Yarina- abrió junto a Alvear el set de los Wañukta, con una interpretación fabulosa y bilingüe, en kichwa y español, de ese hermoso tema que es Caballito Azul.

De la misma estirpe, también colaboró Curi Cachimuel, tocando la quena en un par de canciones, dándole una nueva tonalidad al concierto.

Quizás los dos momentos más sublimes de la presentación tuvieron a Hugo Idrovo y a Toño Cepeda como invitados.

Con Cepeda tocaron uno de sus temas, Radio Reptil, y mostraron una nueva canción, Laberinto, con un estribillo que parece hacer eco sobre este tiempo de confinamiento: “La realidad se construye en susurros, ideas y miedos creados en tiempos de frágiles sueños caídos”.

Con Idrovo recordaron un tema de Promesas Temporales, banda insigne de la música ecuatoriana de la que formaron parte, en los años 80.

Y se lanzaron una interpretación de Esquizofrenia. Canción compuesta por ambos y que está en el nuevo EP. Un magnífico e intenso momento del show, que muestra no solo la capacidad como compositores, sino como instrumentistas.

No han sido buenos momentos para ninguno de los teatros que forman parte de la Fundación Teatro Nacional Sucre. Han sido meses de lucha para no claudicar ante la falta de recursos. Eso, en escena, no se percibe.

Eso da otro nivel de importancia a este tipo de experimentos alrededor de los shows en vivo.

Porque hay más presentaciones en cartelera bajo la misma modalidad: presencial y virtual. Como el show de Papaya Dadá, el jueves 3 de diciembre de 2020. O el de Don Medardo y sus Players, el sábado 5 de diciembre.

También están programadas las presentaciones de Miel (12 de diciembre) y el concierto Gorriones en diciembre, de Margarita Laso (el jueves 17 de diciembre).

Para más información y compra de entradas hay que visitar la página web de la Fundación Teatro Sucre.

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